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miércoles, 29 de febrero de 2012

Riña de gatos (Madrid 1936)

Bonum est pretolare cum silentio salutare dei.
Su gloria será mi única satisfacción.

La novela de Eduardo Mendoza, Riña de gatos (Madrid 1936), se convirtió en el Premio Planeta 2010, lo que otorgaba a este autor un galardón que le faltaba en su dilatada y exitosa trayectoria literaria que comenzó en 1975 con La verdad sobre el caso Savolta.

¿De qué va la novela?
Un experto en arte español de nacionalidad inglesa, Anthony Whitelands, aparece en un Madrid convulso y desordenado de principios de 1936, donde la violencia se palpa en el ambiente y los diferentes bandos que conforman la sociedad española ya no ocultan su odio y se enfrentan abiertamente. En medio de todo este caos, nuestro protagonista inglés se ve envuelto en un asunto que, aunque no parece ser más que la tasación de un cuadro perteneciente a una familia aristocrática española, esconde medias verdades y conspiraciones más allá de la comprensión de Anthony y, por ende, del lector.

Por las páginas de esta novela desfilan personajes históricos relevantes en la historia española del momento, José Antonio Primo de Rivera, Francisco Franco, Queipo de Llano, Manuel Azaña,... Por ello, la realidad y la ficción se entremezclan en una obra que puede adquirir diversos calificativos: novela negra, novela histórica y, tal vez apurando también el término, novela romántica. Por momentos me ha recordado la obra de María Dueñas El tiempo entre costuras, en la que también se describen conspiraciones de esta época de nuestra historia y en la que se mezclan realidad y fantasía a partes iguales. Buena parte de ella también tiene lugar en Madrid.

¿Cuál es mi opinión personal?

La novela se lee con facilidad. ¿Qué significa esto? Pues que es entretenida, que no es muy sesuda, ya que se lo da hecho todo al lector que sólo tiene que centrarse en leer y dejar que los acontecimientos vayan ocurriendo. La aparición de ciertos personajes históricos me ha parecido un poco forzada y sorprenden por aparentar que están fuera de sitio (y en este punto me refiero a los generales golpistas). Otros personajes históricos forman parte de la trama de la novela y su integración está mucho más conseguida.


En resumen creo que es una típica novela Premio Planeta, donde además de cierta calidad literaria, suele primar más la repercusión mediática de su autor y el acceso a un gran público que asegure muchas ventas y grandes beneficios.

jueves, 22 de octubre de 2009

El asombroso viaje de Pomponio Flato

Fiel a su estilo, Eduardo Mendoza nos seduce con una historia rocambolesca, disparatada y desternillante, todo al mismo tiempo y todo bajo el estilo inconfundible del escritor barcelonés, autor de obras memorables de este estilo como Sin noticias de Gurb, El último trayecto de Horacio Dos o El tocador de señoras.


En esta ocasión el escritor añade el componente histórico a la trama, pues la acción se desarrolla en el siglo primero de nuestra era en Palestina, cuando el niño Jesús era aún eso, un niño. Y bastante avispado, por cierto, ya que se embarca con el protagonista Pomponio en una investigación detestivesca que no tiene desperdicio.

Por sus páginas desfilan nómadas del desierto, soldados y un tribuno del gran imperio romano, un carpintero condenado por asesinato y que ha de fabricar su propia cruz, una prostituta que vive con su hija y algunos otros personajes que identificaremos sin ningún problema a medida que avanzamos en el libro.


Calificar esta novela no resulta nada fácil, pues puede ser igualmente novela histórica, novela negra, novela absurda e incluso novela de aventuras. Lo que sí es cierto es que resulta de lo más divertida y amena de leer. Tampoco en esta ocasión el autor ha defraudado a los que admiramos ese estilo tan suyo.