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jueves, 13 de diciembre de 2012

CORRER O MORIR

OPINIÓN DE GABRIEL -->

Deja que el instinto guíe tus pasos... él te llevará donde más quieres

Para ser sinceros, el que un joven talento del deporte escriba sus memorias (aunque debería decir, breves memorias debido a su edad) no es algo que me atraiga demasiado. Los éxitos deportivos son para vivirlos, disfrutarlos en el momento que ocurren tanto por sus protagonistas como por sus seguidores, pero no para leerlos. Además no siento ninguna curiosidad en como vive, come o ... Messi, Cristiano Ronaldo y toda esta caterba de estrellas deportivas con mucho dinero en el bolsillo y por lo general poco contenido en sus cabezas.

Entonces, ¿por qué leer Correr o morir de Kilian Jornet

Pues en primer lugar porque este chico es conocido en su mundo de la montaña y las carreras trail, pero no es una gran estrella mediática. No es multimillonario y lo que tiene lo ha conseguido a base de paciencia y talento.

En segundo lugar su deporte requiere esfuerzo, sacrificio en solitario atravesando montañas sin otra compañía que la grandiosidad de lo que te rodea, glaciares, lagos, pedrizas, nieves,... Son muchas horas de estar consigo mismo y con la naturaleza, lo que permite reflexionar y, tal vez, contar algo interesante.

Otra razón más es la de que describe los lugares por los que pasa, tal y como él los ve. Esta es una forma de volver a ver con otros ojos lugares por los que ya he estado o lugares a los que me gustaría ir.

Una última razón fue la recomendación de macca8 para que lo leyera.

Después de leído, ¿qué pienso de él? Pues hay cosas que me han gustado y cosas que no. No me ha gustado que el original se escribiera en catalán y haya sido traducido por una persona que no es el autor (al que se supone conoce el español). No me han gustado algunos pasajes en los que divaga demasiado y se centra, no en lo que siente, sino en lo que sentirá o podría sentir con tal o cual resultado. Esto hace que en ciertos pasajes se haga un poco pesado.

Me han gustado los pasajes en los que describe la travesía de los Pirineos, lo que ve, como le responde el cuerpo al esfuerzo, como se alimenta. Resulta también impresionante la preparación psicológica a la que se somete el autor para soportar horas y horas de soledad y esfuerzo continuado, llegando casi al agotamiento absoluto. En un mundo en el que todos buscamos vivir lo más cómodamente posible, resulta digno de elogiar esa capacidad de sufrir y disfrutar al mismo tiempo.

En definitiva, desde mi opinión resulta un libro recomendable.

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OPINIÓN DE MACCA8 -->



"No vale no luchar, no vale no sufrir, no vale no morir… Ha llegado la hora de sufrir, ha llegado la hora de luchar, ha llegado la hora de ganar. Besa o mata”.

“Porque no es más fuerte quien llega primero, sino quien disfruta más de lo que hace”.

El gran atleta Kilian Jornet de 23 años también tiene su libro publicado. El máximo exponente en el mundo del Train Run reflexiona sobre el esfuerzo, el sufrimiento y la victoria. “Corremos porque nos proporciona emociones y sensaciones que no se encuentran en ningún otro sitio. No debemos buscar el porqué de correr. No hay un porqué, si te gusta, hazlo”.

Correr o morir”  no se refiere puntualmente a la técnica ni a planes de entrenamientos matemáticos, sino que se centra en la fortaleza mental, en el trabajo del espíritu conjunto con el cuerpo y los límites de la mente humana.
El otro día acabé de leer este libro y la verdad es que me ha gustado mucho. No me cansaba de leer pensamientos, reflexiones e historias sobre viajes de cientos de kilómetros entre bosques y montañas que Kilian ha plasmado con gran exactitud. Una manera de ver el deporte, y sobre todo la competición muy diferente, una forma de vivir, de disfrutar la naturaleza,… realmente me ha impactado y emocionado.

"Ganar no significa llegar el primero a la meta. No significa batir a los demás. Ganar es vencerse a uno mismo. Vencer a nuestros propios límites y nuestros temores. Ganar significa superarse a uno mismo y convertir los sueños en realidad".

Lo mejor de todo es que cuando lees el libro, te entran unas ganas locas de salir a correr, de sentir lo que él siente y describe, de subir a la montaña más alta y bajarla todo lo rápido que tus piernas te permitan o de embarcarte en un viaje de más de veinticuatro horas corriendo. Hay personas que tienen algo especial. Al principio te parecen "frikis", pero empiezas a ver que sólo aman algo con locura; entonces piensas que son locos, claro, locos que corren cientos de kilómetros para cumplir un sueño... Y te das cuenta de que entonces no son locos, son soñadores, y resulta que los soñadores suelen ser lo que rompen barreras, crean, abren los ojos de los demás y nos muestran que no hay límites, inventan nuevas formas de superación, sirven de inspiración... y para mí, la persona que consigue hacer todo eso, es un genio.



"A veces hay que cerrar los ojos para poder ver la verdadera belleza" (Kilian Jornet)

El libro en general en general está bien, sirve para conocer más a la persona y al atleta, así como sus sensaciones, emociones y motivaciones para seguir con este estilo de vida, nada común para el resto de los mortales. Se nos muestra, o al menos a mí me ha dado esa impresión, como una persona muy interesante, humilde y con una visión "popular" de correr y disfrutar corriendo. Asimismo relata esos retos que ha ido consiguiendo, y que están al alcance de pocos atletas (hacer la Transpirenaica corriendo, subir y bajar el Kilimanjaro,...). Otra parte muy interesante del libro es cómo se motiva para entrenar y competir, y sus sensaciones durante la carrera o cuando llega primero a la meta tras largas horas de sufrimiento.
En resumen un libro altamente recomendable para quien le guste el deporte, que nadie busque una obra maestra, pero sí una motivación a través de los relatos de un campeón mundial, porque como él mismo dice en el libro: 

"La fuerza no está en las piernas, sino en la motivación".




viernes, 2 de septiembre de 2011

Calladas rebeldías


Calladas Rebeldías es un libro que puede definirse con una sola palabra: Entrañable. Escrito por el profesor Carmelo Romero y en la edición que llegó a mis manos a través de @herrera_santi con ilustraciones de Reiner Schiestl (algunas de las cuales acompañan a esta entrada), se cuenta la historia en dos partes de El Cigüeño, un hombre de pueblo, luchador, trabajador inscansable y listo como sólo puede ser una persona después de haber pasado mil calamidades y penurias, e incluso haber sobrevivido a una caída desde el alféizar de una ventana a los pocos meses de vida, tal vez provocada por su propia madre harta de parir hijos a los que apenas podía alimentar (de ahí el mote por el que pasará a la historia este personaje: para más detalles, leer el libro).


La historia está ambientada en un pueblo inexistente de Soria, pero podría corresponder a cualquier pueblo de la España rural de principios del siglo XX, donde salir adelante era duro para las clases trabajadoras que además sufrían de continuo el abuso de los poderosos. Poderosos que a su vez se dividían en varias escalas: estaba el rico del pueblo que tenía algo más de tierra que los demás y empleaba a buena parte de los que no tenían nada, abusando de ellos sin ningún miramiento. A continuación estaba el poderoso de la provincia, a quien le rendían pleitesía los pequeños ricos de pueblo. Y finalmente estaban los grandes de España, que dirigían los designios de todos, tanto por sus decisiones como por sus posesiones (ahora que escribo esto, me doy cuenta de que casi nada ha cambiado en esta España nuestra del siglo XXI).

El autor comienza a realizar investigaciones para escribir un libro sobre uno de estos personajes poderosos de Soria. Un noble y rico ilustre de la provincia, cuando, investigando sobre él, descubre a El Cigüeño. A partir de aquí todo su interés se vuelca en este personaje y, al modo cervantino de El Quijote, nos narra sus aventuras y desdichas junto con las de sus paisanos. 



El tiempo para estas gentes se dividía entre el duro trabajo en el campo durante las horas de sol, y la caída de la noche en el bar del pueblo, en casa de la señá Ambrosia, donde compartir penas y habladurías delante de un vino peleón y aguado. Aquí las justicias e injusticias se hacen patentes en boca de todos. De esta manera, con historias cotidianas, detalles de la vida diaria, miserias las más de las veces, alegrías las menos, van fluyendo unas vidas perfectamente retratadas por el autor. Esto es lo más parecido que podremos encontrar a una máquina del tiempo.




Un libro delicioso y que cuenta ya con tres ediciones publicadas, todo un éxito por estos lares donde este tipo de joyas no suelen abundar. Muy recomendable.



domingo, 16 de diciembre de 2007

¿Eres valiente...?

José María Romera; (Artículo publicado en la prensa extremeña; Diario Hoy)
"Desde lo más remoto de los tiempos, la cualidad de la valentía ha hecho correr ríos de tinta a filósofos y escritores. Todas las culturas la ensalzan, y en los mitos fundacionales de muchas de ellas aparece como paradigma la figura humana o divina del héroe valiente. Es ésta una imagen de la valentía épica, grandiosa, formidable, tan arraigada en el imaginario de personas y sociedades que ha atravesado invariable las épocas hasta seguir haciéndose presente hoy en infinidad de cómics, películas, obras literarias y videojuegos. Sin embargo, el auténtico valor no suele librar batallas contra gigantes fabulosos ni tiene mucho que ver con ese tipo del bravucón temerario tan presente en las pantallas. Si admiramos a esta clase de personajes de ficción es porque normalmente tendemos a ser todo lo contrario: apocados, cobardes, falsos. Como nos falta valentía, idealizamos a esos seres que no conocen el miedo ni se arredran ante ninguna circunstancia, por espantosa y difícil que sea. Ellos encarnan nuestros sueños de una condición sobrehumana que nunca alcanzaremos. Pero ¿la valentía es eso realmente?. Basta con acercarse a la tradición del pensamiento occidental para comprobar que no.
La mayoría de los grandes filósofos que sen han interesado por el tema -desde Platón o Séneca, hasta Nietzsche o, más modernamente, Jankélévitch- consideran que es valiente "el que más vale, el que es fuerte", etimológicamente hablando, no es el inmune al miedo, sino quien, teniéndolo, sabe vencerlo. Los actos de valentía requieren el concurso de virtudes como la fuerza de voluntad, la perseverancia, la convicción, la diligencia o el sentido del deber, entre otras. De otro modo, muchos criminales serían tan valientes como los grandes héroes, pues al cometer su crimen actuaron sin miedo a los peligros o las consecuencias. Existe una valentía que no apunta a las grandes proezas, sino a los pequeños actos de coraje del día a día. Entre los millones de personas que cada mañana se dirigen a su trabajo hay un número considerable de valientes. Unos lo son porque van a cumplir con su deber aunque ese día estén enfermos. Otros, porque han sufrido un revés emocional que los ha derribado y sin embargo han sido capaces de levantarse y seguir adelante. Otros, porque les espera un empleo incómodo y pese a ello son capaces de continuar con él para mantener a los suyos. Y, por si fuera poco, a algunos les considerarán cobardes ya que no han tenido las agallas suficientes para quedarse en casa. La valentía es una cualidad lenta y constante que se manifiesta cuando alguien es capaz de enfrentarse a los desafíos cotidianos, y no en los arrebatos instantáneos de rebeldía ruidosa, de intrepidez espectacular, de bizarría novelesca.
La fortaleza del auténtico valiente se revela no sólo en las ocasiones de peligro, sino ante el abatimiento, la pobreza, la enfermedad, la incomprensión, el desánimo y otros tantos y tantos inconvenientes que la vida nos pone en el camino. Atreverse a afrontar la realidad agarrando el toro por los cuernos, sin autoengaños ni subterfugios para esquivarla, es un acto de coraje mayor que cualquier hazaña bélica inspirada por el delirio de grandeza. Ya lo avisó Castiglione en sus recomendaciones de "El Cortesano": "Es en las pequeñas cosas y no en las grandes donde se suele conocer a los valientes". Y entre esas pequeñas cosas la principal es el propio yo. A veces hace falta valor infinito para aceptarse como se es, con nuestros límites y defectos, y a partir de ahí medir las posibilidades de acción de cada caso. Como explica el filósofo Ángel Gabilondo en su reciente libro "Alguien con quien hablar": "no se trata de bastarse, de considerarse autosuficiente, ni de estar sobrado, ni de sentirse completo (...) es cuestión de ser cabal, lo que caracterizamos como ser alguien de una pieza, no un arrogante satisfecho". A medida que nos hacemos mayores nos damos cuenta de cómo escasea esta forma de entereza moral. Porque el valiente nunca presume de sus esfuerzos, sino que los lleva a cabo sin pedir una ovación por ello.
El coraje está, pues, en sobreponerse a la adversidad, en aguantar los tirones de la existencia, en guardar ante el peligro un alma serena y un ánimo libre. Esa valentía de baja intensidad, nada aparatosa, tiene que ver con atreverse a decir lo que se piensa, con tomar decisiones basadas en principios y no en intereses, con no dejarse llevar por la opinión ajena ni la de la mayoría, con vencer la pereza mental, con dar la cara, en definitiva.
Puede pensarse que manteniendo siempre una actitud así la persona está condenada a la ruina: sólo se meterá en líos. Sin embargo, la psicología ha comprobado que quienes acostumbran a ser valientes en este sentido, -o sea, afrontando la realidad y manteniéndose firmes frente a ella, siempre que esa firmeza contenga una cierta dosis de flexibilidad- adquieren mas seguridad en sí mismos, mejoran su autoestima y reducen el estrés.
La valentía es la afirmación; la cobardía, la negación. Ser valiente consiste en actuar, el cobarde se inhibe. La valentía no sólo conduce al éxito y a la conquista de metas, sino que contribuye a la mejora personal, a la propia satisfacción y a la tranquilidad de conciencia. Vista así las cosas, ¿qué importan los riesgos cuando las ganancias pueden ser elevadas?".

En relación al tema:

"No podemos ni siquiera imaginar cómo sería el mundo visto con los ojos de un valiente" (Martin Heidegger).

"En nuestros días se merece un aplauso el que tiene agallas de hacerse impopular" (Leonardo Sciascia).

"La valentía es la primera de las cualidades humanas, pues garantiza todas las demás" (Aristóteles).

"El valiente tiene valor y el atrevido gusta de exhibirlo" (Joseph Joubert).