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miércoles, 17 de noviembre de 2010

No tiene precio...

Me permito reproducir aquí una entrada del blog de Guillermo Gómez (Profesor ELE en apuros) que como reza el título, no tiene precio..., y desde luego no tiene desperdicio. Para todos los usuarios de libros electrónicos, que cada vez somos más, o cambian las cosas o tendremos que cambiar nosotros (aviso a la SGAE).

Paso a reproducirlo:

Comprar un libro en formato electrónico… 11,29 € Después de abonar el importe abusivo del libro y el IVA del ¡¡18%!! que tienen los libros electrónicos.

Descargarlo usando el sistema Adobe Digital Editions y copiarlo a mi eReader… Entre 10 y 15 minutos de mi tiempo. Entre otras cosas porque el “magnífico” sistema que usan las editoriales para evitar la copia “ilegal” de ebooks no tiene una versión para instalar en Linux, con lo que he tenido que abrir Windows, instalar el programita dichoso, validar mi copia del software creándome una cuenta en Adobe Digital Editions, conectar mi eReader al ordenador, validar mi dispositivo de lectura electrónica y, finalmente, copiar el ebook a mi eReader usando la plataforma de Adobe, con lo que ya me quedan menos posibilidades de compartir el ebook que muy legalmente (y a muy buen precio) he comprado. Yo me pregunto: ¿dónde queda el derecho a compartir con quien a mí me dé la gana los libros que he comprado?

Que la editorial me envíe por correo postal la factura de mi compra… ¡¡No tiene precio!! Ahora entiendo por qué el ebook me ha costado lo que me ha costado: necesitaba cubrir los gastos del papel, la tinta, el sobre y los treinta y tantos céntimos del sello.

¡Viva la innovación! ¡Vivan los ebooks! ¡Y viva la madre que los parió!

P.S: Por cierto, el libro era Katu Jendea. ¿Alguien lo ha leído? ¿Qué tal está? Me llamaba la atención el argumento. En cuanto lo lea, preparo reseña para Un libro al día.

martes, 28 de septiembre de 2010

Para todos los que usamos libro electrónico

Creo que después de lo que nos están abrumando en estos últimos tiempos con las nuevas tecnologías, donde todo es digital (creo que hasta mis calzoncillos llevan un chip de reconocimiento de estado para su cambio periódico), no está de más pararse a reflexionar un momento y si es con buen humor, pues mejor todavía. No dejéis de ver este vídeo, lo recomiendo encarecidamente:


martes, 5 de enero de 2010

Lector de libros electrónicos


Creo que hoy es el día perfecto para esta entrada, y lo es por un doble motivo:

Primero porque hace ya casi cuatro meses desde que me compré el lector de lib
ros electrónicos Papyre 6.1 y por lo tanto puedo hablar de él con conocimiento suficiente.

Segundo, porque estamos en víspera de reyes, y puede que sirva de orientación para algún rezagado
que todavía no sepa que pedirle a los Reyes Magos de Oriente.

Cuatro libros he leído ya en el Papyre, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón
de gasolina, Diario de una ninfómana, Un día de cólera y El relojero ciego. Varios mitos desterrados: no cansa para nada la vista, incluso leyendo más de una hora seguida sin pausa. Lo de que se echa de menos el tacto con el papel, pues nada de nada. En ningún momento tuve la sensación de hacer algo extraño que no fuera leer un libro. Muy cómodo sobre todo comparado con libros como el de Stieg Larsson que es voluminoso y en ciertas circunstancias de lectura puede llegar a ser molesto. El Papyre apenas pesa 200 gramos, lo puedes llevar donde quieras y nunca resulta un incordio.

Otro falso mito es que no se encuentran libros en formato adecuado para leerlos, pues no hay más que mirar en la página de Grammata para encontrar cientos de clásicos. Y si lo que nos interesan son las últimas novedades pues miramos en la la página de Papyre y encontraremos miles en formato fb2, el que mejor se adapta al lector.

La batería tiene una duración mas que suficiente, pues a mi me dura unos dos meses leyendo a diario y la recarga apenas dura tres horas. Esto ya de por sí es bastante ecológico, pero además hay que considerar el enorme ahorro de papel que conlleva tener miles de libros en una tarjeta de memoria.


Eso si, el papyre no es más que un lector de libros electrónicos, la única licencia que se permite es reproducir MP3. Nada de navegar por internet, ni pantalla táctil, ni fotos en color, para eso hay otros lectores mucho más caros.

A mi me ha encantado el Papyre y ahora combino lectura en libros de papel y lectura en el lector. Desde luego cuando salgo de viaje no cargo con libros en papel y el Papyre me acompaña hasta para ir a comprar el pan, por si hay cola y puedo leer un ratito.

Para tener una visión más técnica y completa (aquí sólo expongo mi experiencia personal) remito a la siguiente página domde se analiza el Papyre en profundiad: Tu experto.com