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miércoles, 6 de febrero de 2019

Informe del interior. Paul Auster

Leer a Paul Auster no siempre es sencillo. O te apasiona o lo detestas. No hay término medio. Su escritura es enrevesada en muchas ocasiones y divaga con frecuencia sacando al lector del cómodo hilo narrativo que supone contar una historia completa, con todos sus detalles y siguiendo una línea temporal más o menos coherente. Él deja muchos cabos sueltos que el lector debe completar o dejar irresolutos para siempre. Esto se agrava aún más cuando el autor se dispone a escribir sobre si mismo, sobre su infancia y juventud como es el caso que nos ocupa en esta ocasión.


El mundo, por supuesto, era plano. Cuando algún chico mayor intentaba explicarte que la tierra era una esfera, un planeta que describía una órbita en torno al sol junto con otros ocho astros en algo llamado sistema solar, no entendías lo que te estaba contando

El libro está dividido en cuatro partes con un hilo conductor en cada una de ellas. 

1) Informe del interior.- La primera parte nos lleva a los primeros años de vida del autor, hasta los doce años. Los primeros recuerdos de su casa de Nueva Jersey, sus padres y hermanos y la fascinación que empezaba a sentir por muchas cosas que le rodeaban. Recuerda como descubrió su condición de judío sin saber muy bien si esto era bueno o malo; los primeros dibujos animados que veía en televisión; los primeros escritos y poemas; y por supuesto la huella que dejó en su alma un primer amor infantil. En mi opinión esta es la parte que más me ha gustado y donde mejor se refleja la capacidad narrativa de Auster.


Tus pensamientos más tempranos, restos de cómo vivías de pequeño en tu interior

2) Dos golpes en la cabeza.- La segunda parte del libro utiliza como hilo conductor la película de ciencia ficción El increíble hombre menguante, de Jack Arnold y que le produjo una honda impresión y la película policíaca Soy un fugitivo de Mervin LeRoy. En esta parte del libro se entremezclan los argumentos de las películas con su propia vida y pensamientos. Cada escena o suceso provoca en el autor una reacción o cambio de pensamiento trascendental en esa época de su vida. Al final se convierte en una narración del argumento de las películas con algún apunte personal. Para mi la parte que menos he disfrutado.



3) La cápsula del tiempo.- La tercera parte del libro se centra en su juventud, su periodo de estudiante en la Universidad de Columbia y su posterior traslado a París. En esta sección se entremezclan las cartas que escribió a su entonces novia y posterior esposa. Comienza aquí a forjarse la que sería su profesión de escritor. En esta parte puede verse la evolución de lo que era un incipiente aspirante a escritor con lo que a la postre se convirtió en un escritor consagrado.

4) Álbum.- La cuarta y última parte del libro es una recopilación visual de fotos, carteles, cromos y diverso material visual que recorre los periodos que ha ido describiendo en el libro. El complemento ideal a la narración que hemos ido haciendo.

Es este un libro para incondicionales de Paul Auster. No lo recomendaría en ningún caso como libro introductorio al autor. Combina momentos brillantes con otros no tanto.

miércoles, 11 de abril de 2012

EL MUNDO





“Fíjate, Juanjo, cauteriza la herida en el momento mismo de producirla…”

Cuatro fueron las motivaciones que me llevaron a decidirme por leer este libro: en primer lugar por ser la obra ganadora del Premio Plantea de 2007, lo que le reportó al autor un gran reconocimiento. En segundo lugar por la crítica que de la misma hizo Marsé y pude leer en algún sitio: “no es un libro encargado para hacerse con un premio, sino todo lo contrario…”. En tercer lugar, porque ya había leído otra obra del autor “Laura y Julio” y me pareció preciosa; un libro que me encantó de principio a fin. Y por último, porque no dejó de llamarme la atención que un columnista del periódica nacional “El País” escribiera una obra titulada “El Mundo”, al menos me resultaba paradójico.
Se trata de una obra autobiográfica, o al menos eso he deducido yo, ya que está narrada siempre en primera persona y casi en su totalidad aborda la infancia del protagonista, es decir, de Juan José Millás. El resto de personajes que aparecen en la obra, nunca dice si son reales o invenciones de su universo personal. Dividida en cuatro partes: el frío, la calle, tú no eres interesante para mí y la academia. En ellas se tratan temas como la angustia existencial, la soledad, y sobre todo, la muerte, apareciendo en la novela con la naturalidad de cualquier otro elemento. Todos ellos van calando y afectando al resto de personajes de la obra casi por igual, llenando de desánimo y desesperanza el desarrollo de la obra. Marcado desde el inicio, por la experiencia de un niño de ocho años que narra su traslado de Valencia a Madrid, las miserias de la adaptación a un barrio y una casa pobres, y la visión de una nueva calle desde la ventana del sótano de la casa de su único amigo. Un amigo enfermo del corazón, el Vitaminas, personaje de la novela que me gustaría destacar sobre el resto… “un chico de mi calle tenía una enfermedad del corazón que le impedía ir al colegio. Durante los meses en los que el buen tiempo lo permitía, el Vitaminas –así le llamábamos, ironizando sobre su delicado aspecto- permanecía sentado a la puerta del establecimiento de su padre (una tienda de ultramarinos anexa a un bar también regentado por él) con una bicicleta de carreras al lado. Nunca montó en ella, pero a veces decía que de mayor sería ciclista. Su deseo, si tenemos en cuenta que se ahogaba al menor esfuerzo, resultaba un poco trágico”
No esperes una obra con principio y fin, un argumento fácil de seguir o en sintonía capítulo a capítulo. Retazos de una vida, de una autobiografía… “hay libros que al modo del automóvil que se salta un semáforo, se cruzan violentamente en tu existencia. Me habían encargado un reportaje sobre mí mismo, de modo que comencé a seguirme para estudiar mis hábitos… acababa de ser arrollado por una novela”.
En definitiva un libro que te desploma el brazo cada dos por tres porque comparte la puerta de los sueños y los miedos de la infancia, una invitación al asomo, no ha hacia unos recuerdos sino una realidad. Pasado, presente y futuro se amalgaman, dejando de ser una biografía de autor para pasar a ser quizás la de todos, la del Mundo. Recordándote una vez más ese modo de ver la realidad dolorosamente afilada que tiene el que escribe, sin poder, ni saber mirar de otro modo. Una mirada de doble filo que te da o te quita la vida en cada pestañeo. Merece la pena entrar en el Mundo de Juan José Millás, y quién sabe, en tu propio mundo.



“Cuando escribo a mano, sobre un cuaderno, como ahora, creo que me parezco un poco a mi padre en el acto de probar el bisturí eléctrico, pues la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas.”