Invito a la reflexión con estas joyas:
El maestro que enseña jugando acaba jugando a enseñar. El alumno que aprende jugando acaba jugando a aprender.
lunes, 11 de diciembre de 2006
Varias citas
lunes, 4 de diciembre de 2006
Una cita
De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones del cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de la vista;el teléfono es extensión de la voz;luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación.
miércoles, 22 de noviembre de 2006
Tristán e Iseo
Tristán, joven noble de valor sobrado, se enamora por encantamiento de la bella Iseo, esposa de su tío el rey Marcos, y ella de él. A partir de este momento todo serán aventuras y vicisitudes desgraciadas que separarán a los dos amantes, eso si, intercaladas por breves períodos de tiempo en los que disfrutan de su loco amor. El ingenio de los amantes forma parte fundamental de la trama, aunque en ciertas ocasiones resulte un tanto infantil. Es curioso observar los distintos ritmos que se van desarrollando a lo largo de la historia, en función de si lo que se va a contar es muy interesante o simplemente sirve de transición para una nueva aventura de nuestros protagonistas. La historia, como corresponde a una historia de amor verdadero que se precie, no acaba nada bien...
/> Esta novela se encuadra dentro de las llamadas novelas artúricas, y en ella aprece efectivamente el rey Arturo como garante y defensor de la honorabilidad de la reina Iseo, acusada por los nobles de su rey de adulterio. Esta versión ha sido escrita por Alicia Yllera basándose sobre todo en los fragmentos de los poemas franceses de Thomas y Béroul del siglo XII y en las versiones de Eilhart y de Gottfried. Existen numerosas versiones medievales sobre la historia de Tristán e Iseo, pero desgraciadamente ninguna ha llegado completa hasta nuestros días, así que la autora, garn estudiosa de la obra, selecciona y compone la historia tal y como ella opina que debió ser más difundida. El resultado es una obra entretenida, curiosa y muy recomendable, así como imprescindible para todo amante de las novelas de caballerías.
Technorati Tags: historia
jueves, 16 de noviembre de 2006
Manifiesto del mal blogger
¡Bloggers del mundo, únanse a este manifesto!
¿Están hartos de que les recuerden lo mal que llevamos nuestro blog?¿Están hartos de los viejos consejos de siempre? (escribe regularmente, ten una temática definida, haz entradas concisas, etc…).
Porque teniendo en cuenta que:
I. Nunca vamos a conseguir miles y miles de visitas ni, muchísimo menos, ganar dinero con nuestro blog, ni conseguir el Pulitzer…
II. No creemos que la calidad de un blog venga marcada por su número de visitas ni por la cantidad de páginas que lo enlacen.
III. Sabemos y aceptamos que el 80% de nuestras visitas procederán de nuestros colegas, y estamos felices con ello. (O como mínimo, nos conformamos)
Y, sobretodo:
IV. No escribimos para satisfacer al lector, sino para satisfacer nuestras ansias de escribir y comunicar. Si sólo a diez personas les gusta nuestro blog, estaremos tan felices como si les gusta a mil.
Manifestamos que:
V. El miedo a que un post no guste provoca una retorcida forma de autocensura. Una autocensura que coarta nuestra libertad artística y comunicativa. Nosotros no somos medios de comunicación forzados a vigilar nuestra popularidad. Tenemos el privilegio de no tener miedo al mercado ni a las críticas… ni al olvido. ¡No lo tengamos!
VI. Es posible que seamos felices si uno de nuestros post se hace popular y se difunde por la blogosfera. Pero nos comprometemos a no buscarlo, ni escribiendo lo que consideráremos más popular, ni de ninguna otra forma.
VII. Somos personas complejas, no maquinas especializadas. Por ello, escribiremos aquello que nos parezca interesante compartir, sin importar su temática ni su idoneidad.
Y, en resumidas cuentas:
VIII. Este es mi blog.
IX. Yo me pago y me doy el vuelto.
X. Si a alguien no le gusta, que no lo lea.
¡Si eres un blogger auténtico haz de este manifiesto algo tuyo!
a. Si no te gusta parte del texto o te apetece añadir algo, cámbialo sin complejos.
b. No cites de donde has sacado este manifiesto.
c. No digas quien ha escrito este manifiesto.
d. Ni se te ocurra poner un link a este post que estás leyendo, a no ser que sea para criticarlo o para anunciarlo sin hacerlo tuyo.
e. Es posible que estés leyendo este manifiesto en un blog y no sepas si lo ha escrito el dueño o no del blog. ¿Acaso importa?
Porque todo blogger tiene derecho a ser mal blogger, y estar orgulloso de ello.
domingo, 5 de noviembre de 2006
Memoria de mis putas tristes
Así fue en este caso. Llegó casa a través de una amiga de mi mujer. Verlo encima de la mesa del comedor fue como una llamada en la soledad de una calle de madrugada, como un oasis en el desierto de la mesa desnuda. En fin, que lo cogí y lo empecé de inmediato, prometiéndole a mi esposa acabarlo lo antes posible para que ella también lo leyera.
La primera impresión que me causó el libro fue la de que me iba a gustar, pero que no gustaría a una mujer. Algo parecido a lo que pasó con la película Los puentes de Madison, en la que el plantel femenino salía llorando a moco tendido, mientras los chicos nos preguntábamos qué era lo que realmente las hacía llorar. Ellas se deshacían en elogios hacia la película, mientras nosostros no pasábamos de clasificarla como regularcilla. Parte de mis sospechas se confirmaron, al menos en lo tocante a que a mi el libro me ha encantado. Es realmente enternecedor comprobar como un hombre de 90 años puede enamorarse de una jovencita con la que ni siquiera habla, a la que ni siquiera ha visto despierta. Pero es fascinante como ese amor cambia por completo su vida, sus columnas en el periódico, su forma de ver la vida, es decir, la poca vida que le queda después de los 90 años. Como es capaz de comenter las más grandes tonterías de adolescente enamorado.
Otro aspecto que me hizo seguir el libro con atención fue el morboso anhelo de encontrar vínculos autobiagráficos con el nobelado autor. Me pregunto hasta dónde habrá sido capaz de llegar en su vida real por amor. Debe ser inherente al ser humano, pero ese regusto en indagar en vidas ajenas no lo podemos evitar. Cuántas veces se pregunta a un autor por los rasgos autobiográficos de su novela.
El libro no está exento de ese toque mágico y subrrealista de la literatura hispanoamericana. Amar hasta la locura a una persona con la que se yace en silencio durante años y sólo una vez a la semana es algo digno de la imaginación de un genio, y sobre todo hacerlo creíble para el lector y llegarlo a emocionar.
La portada que he puesto es la de la edición griega, que me gustó desde que la vi, creo que refleja lo más llamativo del libro, aunque quita parte de la posibilidad de imaginarnos como será Delgadina.
domingo, 22 de octubre de 2006
La conjura de los necios (parte 2ª)
Este libro es una verdadera obra de arte porque tiene el mérito de convertir lo más absurdo de una vida anodina y vulgarmente corriente en un asunto de interés público, y más aún, de interes para el gran público. La propia vida de Ignatius no es más que la miserable vida que viven millones de seres en los países desarrollados, aunque lógicamente, el perfil que se describe sea el de la miserable clase media-baja de los Estados Unidos. Ya sólo el comienzo revela esa hipocresía social enquistada en la puritana sociedad norteamericana. Que quieren que les diga, desde mi cerrazón europea, no los entiendo. Pensemos que ocurriría en España si nos dicen que nos va a detener un policía por nuestro aspecto físico de "sospechosos". Por supuesto la madre de Ignatius, la señora Irene y su inseparable amiga Santa inciden todavía más en esa mojigatería, pendientes constantemente del que dirán. No hay nada más encorseatdo que vivir pendiente de los demás sin ser totalmente libre para ser uno mismo.
No menos absurda es la situación del policía Mancuso. Parece ser que no existía por entonces una ley de protección del policía, y se podía hacer con él prácticamente lo que se quisiese. Tal vez algo de esto hiciese falta hoy en día para algunas personas, digamos, poco responsables con su trabajo.
También me ha llamado poderosamente la atención la facilidad que tiene Ignatius para darle la vuelta a cualquier situación comprometida de tal manera que el culpable sea el otro. Su orgullo siempre está a salvo porque el lo hace todo con el convencimiento del genio, del que nunca se equivoca. Por cierto, que no puedo evitar pensar, al escribir estas líneas, cuan fercuente es en nuestros días este tipo de actitudes prepotentes y egocéntricas, y si no me creen hojeen cualquier periódico por la sección política. A diferencia de lo que ocurre en nuestra realidad cotidiana, Ignatius si demuestra al final del libro una pequeña llamarada de generosidad y reconocimiento de su culpa y el acierto del único "amor" de su vida, la también excéntrica Mirna Minkoff.
También es sublime la descripción que hace de un matrimonio acomodado y burgués, los señores Levy. El señor Levy, hijo de un industrial de éxito, que ha nacido y vivido en la abundancia, lo que le permite echar a peder, por desidia y desinterés, la empresa que su padre levantó durante toda una vida. Menos mal que Ignatius es, ante todo, un agitador de conciencias. Gracias a su intervención divina el señor Levy reaccionará por defender lo suyo.
Finalmente, y dado que esto es un lugar de críticas literarias, quisiera dar un tirón de orejas a los traductores de la edición de Quinteto de la editorial Anagrama, J.M. Álvarez Flores y Ángela Pérez. En cuatro ocasiones he podido constatar la utilización de la expresión incorrecta "detrás suyo", cuando debe decirse "detrás de él". Asi mismo, y esto no es único de esta traducción, pues desgraciadamente aparece en multitud de libros, aparece en diversas ocasiones expresiones con el laismo, tan arraigado en nuestra capital de España. Pido más cuidado con estos detalles que son fácilmente corregibles y así no perseveramos en el error. Ya saben, se aprende a hablar leyendo.
Finalmente, déjenme que les recomiende una página relacionada con el libro:
- Sorprendente tour sobre Nueva Orleans, por los sitios emblemáticos del libro. Veanlos en fotografías aqui. Merece la pena.
jueves, 5 de octubre de 2006
La conjura de los necios (parte 1ª)
* Lo leí porque me lo prestó un compañero de la Universidad en primero de carrera, y nunca se lo agradeceré lo suficiente. Nunca funcionó tan bien el boca aboca en la promoción de un libro. (También es verdad que este mismo compañero me aconsejó leer "American Phsyco" de Bred Easton Ellis y además, para más inri, lo compré, a pesar de los escasos medios económicos con los que contaba en aquella época para estos menesteres. A mi este "American Phsyco" me impresionó bruscamente, quién lo haya leído sabrá por qué y quién no lo haya leído pues no seré yo el que se lo recomiende. Menuda inversión hice. Eso si, en mi descargo diré que no me dejé convencer para ir a ver la película. Imagino que son cosas que pasan).
* Para mi este libro rezuma aroma de estudiante universitario. Huele a las aulas de la universidad, huele a agobios de exámenes, a la cafetería, a la partida de mus, a la espera eterna de las listas de notas tras los exámenes en el tablón de anuncios. Huele, incluso, a otros libros de la biblioteca, libros usados, desgastados, mil veces subrayados, pero siempre útiles. En este libro libro se reflejan muchos compañeros de penurias, pero sobre todo, de alegrías, muchos de ellos perdidos quizá para siempre en el devenir de la vida. Aún me han venido a la memoria diferentes entornos o situaciones de mi época universitaria, en las cuales leía algún pasaje especialmente memorable de La conjura de los necios.
* Y huele, más que nada, a la búsqueda casi obsesiva de un Ignatius J. Really entre todos los que se cruzaban conmigo. Es un personaje tan real, tan vivo, tan presente, que uno espera encontrarlo a la vuelta de la esquina, aunque no sé si para abrazarlo, recriminarle o, simplemente, ignorarle. Pero no cabe duda de que es un personaje que pasa a formar parte del lector prácticamente desde la primera página. Creemos verle en alguien con quien nos cruzamos por la calle, a pesar de que sabemos sobradamente que Ignatius J. Really es irrepetible.
viernes, 22 de septiembre de 2006
Una cita
La lectura no da plata, no da prestigio, no es canjeable...es una manera de vivir...por ese hábito perdimos trenes, empleos, novios...y hasta días de sol.
Mª Elena Walsh (Buenos Aires, 1930)
jueves, 7 de septiembre de 2006
Sábado
Lo siento pero no voy a ser imparcial en este comentario. No puedo serlo, y es que Ian McEwan me conquistó con su libro Expiación y lo ha vuelto a hacer con éste. Su prosa resulta cautivadora, y aunque en este libro la historia no tiene nada de especial, sólo McEwan consigue hacer algo fuera de lo común. Corrijo, todas las historias tienen algo de especial, lo difícil y casi mágico, es saber sacar precisamente ese aspecto conmovedor y no quedarnos simplemente en lo superficial y monótono de toda existencia. Piensa que tal vez la historia de tu vida pueda resultar conmovedora a miles de personas (e imagina el dinero que eso te daría si supieras contarlo de la manera adecuada...). Posiblemente un blog contando esa vida día a día no te dé dinero pero interese igualmente a miles de personas.
En este libro, como su título indica, el autor narra un sábado en la vida de un prestigioso neurocirujano londinense, padre de dos hijos artistas y esposo de una abogada ocupada. Y que no me olvide, yerno, por suerte, de un poeta reconocido, cascarrabias y bebedor empedernido. A través de ese sábado cualquiera, día de asueto para el neurocirujano extremadamente ocupado, Mcewan va trazando lo que la vida puede hacer con nosotros, como todo lo que nos pasa es fruto de la casualidad o, mejor dicho, de la interacción incontrolable de millones de seres de todo el planeta. Una manifestación por una guerra que se producirá a miles de kilómetros de Londres, promovida por los intereses de personas totalmente ajenas a Henry Perowne, una calle cortada, un policía que da paso de manera indebida, un choque fortuito y se desencadenan una espiral de acontecimientos totalmente inesperados, incluyendo la pérdida de un partido de squash prácticamente ganado a su colega del hospital Jay Strauss.
Tal vez este libro no tenga la grandeza de Expiación, tanto por la historia que se cuenta, por los escenarios que se reproducen así como por la ejecución de la obra, pero resulta encantadora y cautivadora desde el principio. Es cercana al lector, minuciosa en las descripciones y obsesivamente interesante.
Recomiendo especialmente los comentarios que JacoboDeza hace en su blog "La senda de los libros" sobre este título. Los divide en cinco partes que pueden leerse aquí: antes de... (el sábado que viene), parte 1ª (primeras páginas), parte 2ª (sábado por la mañana), parte 3ª (un médico y sólo un médico), parte 4ª (en la residencia), parte 5ª (el decorado al descubierto).
Mi próxima ambición y anhelo, leer Amsterdam en versión original y no morir en el intento.
Por cierto, yo también comence a leer la novela un sábado, y no estoy seguro de que fuera por casualidad.
martes, 15 de agosto de 2006
La comunicación no verbal
Interesante libro escrito por la psicóloga Flora Davis en el que, a través de diversas conversaciones y entrevistas realizadas a especialistas de todo el mundo, nos dibuja el mapa de lo que se conoce hasta ahora sobre la comunicación no verbal, dividido en sucesivos capítulos que van desde el comportamiento que adoptamos durante el galanteo, pasando por el lenguaje de los ojos y acabando por el arte de conversar. Cabe destacar los capítulos que basa en las conversaciones con Paul Elkman, cinetista que sigue en activo después de 50 años de trabajo continuado.
La primera aproximación a los estudios de la comunicación no verbal dan una sensación de horóscopo, es decir, todo lo que nos dicen cuadra en cualquier situación. Aunque con un poco de profundización se ve que la cinesis (ciencia que estudia el movimiento del cuerpo humano relacionándolo con la situación externa) es una ciencia seria y cada vez más precisa.
Me ha llamado la atención el capítulo dedicado a la gesticulación y el movimiento de manos, y sobre todo, como se relaciona con el pasado de cada una de las culturas. En este aspecto, no somos más que producto de lo que vivieron nuestros antepasados.
Es más, en el libro se afirma que" la postura de un hombre nos habla de su pasado". El sufrimiento, las cargas, las vivencias de una persona quedan reflejadas en su estructura corporal.
Muy interesante resulta el capítulo dedicado a los movimientos oculares. La forma de mirar de un individuo transmite, muchas veces, mayor información que las propias palabras. Pensemos, además, en los bebés. Ellos basan su aprendizaje en la comunicación no verbal y, sobre todo, en las expresiones de los ojos que los observan. Con una mirada podemos transmitir odio, cariño, duda, ira, intarés,... Para un bebé mirar a los ojos es ver todo lo que necesita para aprender.
Otro apartado importante de la comunicación no verbal es el de los olores. Aunque vivimos en una sociedad superdesodorizada, donde el olor corporal, al menos en occidente, está mal visto (mejor dicho, olido), no deja de tener una importancia fundamental, a través del cual podemos trasmitir también emociones. Cada uno tenemos nuestro propio olor corporal y puede, incluso, distinguirse entre olor a hombre o a mujer. Es curioso el hecho de que los perros adiestrados, con un olfato altamente desarrollado, no puedan distinguir el olor corporal de los gemelos.
El libro está lleno de éstas y otras anécdotas y realmente merece la pena, aunque he echado en falta gráficos o esquemas que ayudaran a comprender muchos pasajes en los que la explicación de la autora no queda suficientemente clara. ¿Será cierto eso de que una imagen vale más que mil palabras?
