jueves, 29 de enero de 2009

Los Planetas de Dava Sobel

Este libro escrito por la divulgadora científica Dava Sobel no se limita a una simple enumeración de características y datos sobre los nueve (me resisto a no incluir a Plutón, es sólo un tema semántico ajeno a la Astronomía) planetas de nuestro Sistema Solar. Por el contrario, combina ciencia, historia y curiosidades varias, destacando los hechos más relevantes acontecidos en el descubrimiento y exploración de diversos cuerpos de nuestro Sistema Solar.


El libro se divide en doce capítulos, donde se incluye una visión general de nuestro Sistema Solar, uno dedicado al Sol, otro a la Luna y otro a las sondas Cassini y Huygens en su exploración de Saturno, sus lunas y sus anillos. Cada capítulo está estructurado y redactado de una forma completamente diferente, sin seguir ningún plan inicial. Especialmente me ha gustado el dedicado a Urano, donde la hermana de Sir William Herschel, Caroline Lucretia Herschel, escribe una carta de felicitación a otra gran astrónoma norteamericana, Maria Mitchell, por su reciente descubrimiento del cometa Mitchell. En ella le narra todos sus esfuerzos y desvelos de toda una vida que condujeron al descubrimiento de Urano. Es muy curioso comprobar como la vida de Sir William Herschel duró exactamente los mismos años que Urano tarda en completar una vuelta al Sol, 83 años.

Otras curiosidades que se pueden descubrir en el libro es la relación ancestral entre Venus y la mujer. Visto desde la Tierra, y debido al movimiento de ésta, su periodo de traslación alrededor del Sol dura 260 días, justo el periodo de gestación de una mujer (entre 255 y 265 días).


Igualmente apasionante fue el descubrimiento de Neptuno, realizado por Adams y Laverre en sus despachos, combinando infinidad de cálculos y ni una sola observación al cielo. Curiosamente la confirmación visula la realizó Galle, que para más sorna no era astrónomo.

En resumen, un libro muy recomendable para los curiosos de la astronomía en el que el único conocimiento indispensable para disfrutar plenamente del libro es saber leer.


martes, 20 de enero de 2009

Pantalla vs. Libro

Hace unos días escribía una entrada en la que defendía el toque romántico que apreciamos los amantes de los libros al tocarlos y sentir el tacto del papel. Como contraposición hablaba de los libros electrónicos y de su utilidad en determinados casos y para determinadas causas, pero no tal vez para todas las lecturas.

Pues cual ha sido mi sorpresa al leer hoy un artículo según el cual un estudio realizado por Thierry Morineau y Caroline Blanche y publicado en el International Journal of Human-Computer Studies, afirma que el acto de leer es hipersensorial, es decir, va más allá de la vista; y separar la lectura de su soporte físico de papel lleva a una disminución de la concentración y la profunda comprensión del texto.

De esta forma, puede ser que los libros electrónicos sean útiles para leer el periódico, consultar libros como diccionarios o enciclopedias, o leer libros que no requieran una gran concentración para su comprensión (el ejemplo que se pone en el artículo del diario Público es "El Código Da Vinci" de Dan Brown, que se puede leer de carrerilla sin pensar mucho en su contenido, no así libros como el Quijote).

Como resumen interesante del artículo, decir que los libros no morirán tal y como los conocemos hoy, en papel, aunque siempre es conveniente recordar que el papel es un bien que debemos utilizar con cabeza sin derrocharlo y, por supuesto, siempre reciclarlo. ¡Larga vida a nuestros libros!

El artículo completo publicado en el diario Público puede consultarse en este enlace:

La pantalla del ordenador no acabará con los libros



lunes, 12 de enero de 2009

Chesil Beach

Comparto con Ian McEwan un largo idilio iniciado con su novela Expiación, de lo mejor que he leído en los últimos años. Mi siguiente lectura fue Sábado, novela ésta que ya no estuvo a la altura de Expiación. Aún así recuerdo pasajes concretos de la historia, lo cual me hace pensar que dejó huella en mi memoria.

Ahora he acabado su nueva novela Chesil Beach. No sé si la palabra acertada sea decepción, pues tampoco esperaba una grandiosa novela como la que, estoy seguro, es capaz de escribir Ian Mcewan. No se le puede negar el mérito de hacer una novela de un hecho aparentemente tan insignificante como la noche de bodas de una pareja de jóvenes recién casados en una sociedad todavía en exceso mojigata. Ya hizo algo parecido con Sábado. Pero en esta ocasión su lenguaje se vuelve demasiado florido en muchas ocasiones. He tenido la impresión de que forzaba la narración con el único objetivo de llenar páginas.


La historia es muy predecible. El único interés es ver como el autor expresará lo que va a ocurrir a continuación. Lo que va a ocurrir se sabe prácticamente desde la primera página. Introduce datos de la vida de los protagonistas que no sé si son necesarios, y a esto me refiero al decir que fuerza la narración.

El desenlace es el esperado, y puede que el rescoldo del amor a través de toda una vida sea la única nota original o, al menos, conmovedora de esta historia. En cualquier caso, para una crítica más positiva y mucho más autorizada que la mía, remito a la que publicó Eduardo Mendoza en Babelia y que está disponible en Babelia: Chasil Beach.


En cualquier caso confío en que McEwan nos sorprenda con una próxima novela, que yo, desde luego, leeré. Mientras tanto queda pendiente la lectura de Amsterdam, que aunque no fue propuesta en las doce lecturas del 2009, la incluyo ahora que aún está el año recién empezado.

Una última curiosidad, la playa de Chesil (Chesil Beach) existe realmente en el sur de Inglaterra y está formada, como la mayoría de las playas de Gran Bretaña, por cantos rodados. En esta playa, el diámetro de los cantos varía a lo largo de la playa debido al arrastre con mayor o menor fuerza de las mareas.

Las fotos que acompañan a esta entrada corresponden a dicha playa.


lunes, 5 de enero de 2009

Regalos de Reyes

Un año más llega el tan esperado Día de Reyes, y no sólo esperado por los niños, sino que muchos adultos sentimos también el cosquilleo de un día mágico. Desde opinaRed queremos colaborar a dar algunas ideas para aquellos que dejen las compras para el último momento y no encuentren un regalo original. Estos son algunos regalos curiosos encontrados en la red para los amantes de los libros:


1) Leer al acostarnos es todo un placer del que no se puede prescindir. Pero si dormimos acompañados y somos de los que no podemos dejar el libro hasta las tantas de la madrugada, pues no está bien molestar a la pareja con la luz encendida. Lo del foco que se engancha a las páginas está ya un poco visto, así que que nada mejor que estos leds que iluminan las páginas que estamos leyendo y que se integran perfectamente en el libro. Lo puedes encontrar hasta en diez colores distintos en la página lightwedge.

2) No menos interesante resulta este cojín piramidal para apoyar el libro de lectura. También está pensado para leer en la cama, aunque puede usarse en cualquier situación, y es especialmente útil cuando, en vez de decidirnos a comprar un libro de bolsillo, nos disponemos a leer el libro en su edición extendida. Por supuesto está disponible en un montón de colores para combinar con las cortinas o el edredón. Para más información y compras se puede consultar la pagina hogwild.

3) ¿Cuántas veces hemos utilizado la etiqueta de una prenda o el tíquet de la compra como separador de las páginas de un libro? Imagino que muchas veces, cuando no, sencillamente, doblamos la página por la que vamos con lo que poco a poco vamos deteriorando el libro. Pues eso se acabó. Y que mejor manera de acabar con esta costumbre que regalar este separador de páginas tan original y divertido. Se puede encontrar en encuentraregalo.com

4) Esta original lámpara tampoco tiene desperdicio, y sólo es apta para auténticos amantes de la lectura. Colocada en la mesilla de nuestra habitación le dará un toque intelectual de lo más sofisticado. Ya de por si parece concebida sólo para leer, aunque puede también resultar útil para iluminar toda la habitación. La puedes encontrar en shopmodi.


5) Que gozada poder llevar un montón de libros a todas partes y encima poder tomar en sus páginas notas sin estropearlos. Este artilugio va un paso más allá en los libros electrónicos, pues además de utilizar su misma tecnología, permite escribir a través de un puntero. La única pega es su precio, pues si los libros electrónicos son caros, este ya resulta prohibitivo para muchas economías. Si alguien se anima lo puede encontrar en la tienda cyberdark.

6) Volvemos a leer en la cama. Está claro que la cama sirve para casi todo. En fin, para los que a pesar de las ideas precedentes lo de sujetar el libro en la cama sea una incomodidad, pues nada mejor que enrollarse con el libro. Sí, literalmente enrollarse con el libro-sábana diseñado por Tiago da Fonseca. Además esta lectura resulta de lo más higiénica, pues debemos cambiar las sábanas con bastante frecuencia. Para más información podéis visitar Platform_10.



Espero que estas ideas de última hora hayan servido para salir de algún apuro apresurado. Aunque lo verdaderamente importante para recibir un regalo de Reyes es haberse comportado bien con los demás durante todo el año. Esto siempre tiene recompensa.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Doce uvas con doce libros

Esta es una época del año en la que todos nos empeñamos en hacer balance de lo que hemos hecho y nos proponemos lo que debemos hacer durante el año entrante. Yo prefiero mirar hacia el futuro que hacia el pasado, por lo que en vez de hacer balance sobre lo dicho y escrito en opinaRed, voy enumerar los doce libros que pretendo leer durante el 2009 y, por supuesto, comentar en estas páginas (a estos se añadirán aquellos que se vayan publicando durante el año y que me apetezca o interese leer). Dentro de un año veremos que es lo que he cumplido. Los doce magníficos son:



- Invierno en Madrid, de C.J. Sansom, por cortesía de Paco López.

- Los Girasoles Ciegos, de Alberto Méndez. Éste por cortesía de mi esposa.

- Firmin, de Sam Savage. Rueda por la estantería hace meses.

- La hermandad de la buena suerte, de Fernando Savater y premio Planeta 2008.

- El color de la Magia, de Terry Pratchett. Parece ser que risas aseguradas.

- Dientes de leche, de Martínez de Pisón (este libro, obligado, por ser aragonés)

- Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. Sí, aún no lo he leído, así que me propongo poner remedio.

- Jugadores de billar, de José Avello. Este libro ha recibido muy buenas críticas.

- Longitud, de Dava Sobel.

- Brooklyn Follies, de Paul Auster. Después de éste irá Un hombre en la oscuridad.

- Ya sólo habla de amor, de Ray Loriga. Para mí una absoluta incógnita.


- Cartas a una joven matemática, de Ian Stewart. Deformación profesional, que se le va a hacer.


Que las doce lecturas sean provechosas y el año 2009 nos colme de libros, cultura y opinión.
Feliz Año Nuevo


martes, 23 de diciembre de 2008

sábado, 13 de diciembre de 2008

Un mundo sin fin

El polifacético Ken Follet vuelve a la carga con un best seller en toda regla. Este libro ha sido creado específicamente para serlo. La sola espera que hemos tenido que soportar para que apareciese esta segunda parte daba pistas sobre su lanzamiento a bombo y platillo. Y el señor Follet lo ha conseguido, otra vez. Millones de ejemplares inundan las librerías del mundo y en España lleva siendo el libro más vendido durante las últimas semanas.


Se anuncia como la segunda parte de Los Pilares de la Tierra, y en cierto modo lo son, pero estos personajes sólo mantienen con aquellos una relación de parentesco bastante lejana (de tatarabuelos para arriba). Aunque el hilo conductor de la trama vuelve a ser la construcción, aunque en este caso mucho más diversificada y no centrada en grandes monumentos o catedrales. Sólo la torre de la catedral de Kingsbridge, que aspira a ser la más alta de Inglaterra, y un puente que se ha derruído, pueden calificarse de grandes obras de construcción en la novela, muy alejadas de la construcción de una catedral.

El ritmo narrativo me parece más dinámico que en la novela predecesora, pero en aras de ese dinamismo pierde en intensidad. Tal vez se centre más en las realciones personales de los protagonistas, que a veces tiene visos de folletín televisivo, pues el autor da una y otra vuleta a relaciones imposibles hasta hacerlas completamente delirantes.

El libro se hace interesante desde el principio, a lo que colabora el que los personajes que aparecen en la primera página cierran igualmente la última. Esto facilita el que nos engachemos con el a ver que pasa con esta pareja o este personaje. Por el medio ocurren infinidad de cosas, aventuras, desventuras, muertes, bodas, nacimientos, viajes, enfermedades, curaciones, construcciones, derrumbamientos, celos, adulterios,...

Sin ser un experto en el tema, me parece que la recreación histórica está bastante bien conseguida y Follet se ha documentado convenientemente, aunque también tengo la impresión de que para hacer la novela actual y adaptada al presente, se comenten algunas imprecisiones y errores, sobre todo en las relaciones personales de los personajes, que en ocasiones no resultan del todo creíbles.



Las fotos que acompañan esta reseña corresponden al castillo de Loarre, una fortalez medieval construída para la contención del avance musulmán una vez iniciada la reconquista. Después de años de abandono, el castillo de Loarre se ha convertido en una joya medieval digna de ser visitada.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Todos podemos ser Nadal




UNA TESIS DE UN INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA DEMUESTRA QUE UN PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO PERCEPTIVO PUEDE MEJORAR LA CAPACIDAD DE REACCIÓN DE LOS TENISTAS Y, POR TANTO, AYUDARLES A ANTICIPARSE AL CONTRARIO.



Años de entrenamiento, esfuerzo y superación personal suelen configurar la ecuación que da como resultado a los campeones más rotundos de cada disciplina. El jovencísimo Rafa Nadal parece haberla resuelto hace años y su tenis preciso y espectacular le ha llevado a conquistar el número uno del mundo. habrá quien piense que lo suyo, además de fruto del trabajo, lo es también de una genética privilegiada y quizá por ello, la mayoría de los aficionados a este deporte se siente tan alejado del héroe mallorquín como del mismísimo Roger Federer. Un estudiante de la Uex ha demostrado, sin embargo, que un buen juego en la cancha puede ser también fruto del trabajo de laboratorio a través de un entrenamiento percpetivo que mejora la capacidad de reacción del tenista y le permite adelantarse a su contrario.

Vicente Luis del Campo, autor de la tesis doctoral, lo ha dejado patente con un trabajo de campo en el que ha contado con la colaboración de 40 tenistas noveles (entre ellos el que les está escribiendo esto), que divididos en cuatro grupos , se han sometido a su entrenamiento de una duración aproximada de 15 minutos cada una. La experiencia, desarrollada en el laboratorio de Aprendizaje y Control Motor de la facultad de Ciencias del Deporte de la Uex, le ha valido a Vicente una calificación de sobresaliente "Cum Laude".

Para seleccionar la muestra, 40 participantes, se establecieron varios requisitos, los principales: todos tenían que ser alumnos de la facultad de Ciencias del Deporte de Cáceres, y debían ser tenistas noveles con escasa o nula formación o experiencia en la materia para demostrar su sensibilidad ante el programa de entrenamiento diseñado. Vicente matiza el por qué de estos perfiles: "Haberlo hecho con jugadores expertos hubiese sido mucho más difícil porque la experiencia previa hubiera influido en los resultados finales".
Partiendo de esta premisa, se creó la situación de investigación. Se posicionó a los sujetos participantes en un punto próximo a la red, en el que el tenista, para poder llegar a la pelota que le devuelva el contrario, tenía que intentar anticiparse, poque de lo contrario perdía la bola. "Desde ese supuesto y gracias a los sistemas tecnológicos que tenemos en el laboratorio, en este caso el del registro del comportamiento visual en tiempo real y unas plataformas, mediante las que se puede analizar la respuesta reacción, conformamos un programa de entrenamiento, a diferentes grupos con diferentes metodologías de entrenamiento de la anticipación". Resume el investigador de la Uex.
Una medición del comportamiento visual de la respuesta de reacción antes y después de cada sesión (unas ocho sesiones con una duración aproximada de 15 minutos) comprobaba en todo momento que el entrenamiento estaba siendo realmente efectivo. "De lo que se trataba, en definitiva, era de constatar si estábamos consiguiendo mejorar la capacidad de reacción y por lo tanto de anticiparse al contrario", argumenta Del Campo.
El experimento se desarrolló en un espacio temporal de una mes. Divididos en dos subgrupos de 20, se evaluó a los sujetos durante 15 días. Al término del proyecto los resultados demostraron que las premisas de las que se partían eran las acertadas. "Al término del programa de entrenamiento, el comportamiento visual (en lo que se fijan los tenistas a la hora de reaccionar) varía. También su capacidad de responder y por lo tanto de anticiparse", resume Vicente Luis del Campo. El entrenamiento en laboratorio funciona, por lo tanto, se puede utilizar para mejorar el rendimiento de los tenistas en este caso. El descubrimiento en cuestión podría abrir la veda a una forma distinta de desarrollar habilidades deportivas. Todos podríamos ser Nadal, o al menos, intentarlo de una forma mucho más científica.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Rabos de lagartija


Llevado por una vorágine irracional de leer todos los Premios Planeta y sus finalistas durante la década de los 90, descubrí a un escritor que me resultaba del todo desconocido, pero que su libro ganador del Planeta en 1978 ostentaba un título sugerente La muchacha de las bragas de oro. Sin embargo no quedó una honda huella en mí después de leerlo, como ocurrió con otros premios Palnete y finalistas que todavía recuerdo con detalle:


En busca del Unicornio de Eslava Galán,
Pequeño teatro de Ana Mª Matute,
Y Dios en la última playa de Cristóbal Zaragoza
Yo, el rey de Vallejo-Nájera
Pura vida de Mendiluce
La mujer de otro de Luca de Tena

Sin embargo habría de leer
Rabos de lagartija para descubrir en todo su esplendor a este autor catalán, coherente con sus ideas y atípico en el panorama editorial. Este libro me transportó a las paredes de piedra que separaban los campos de mi pueblo, a las paredes desconchadas de las casas abandonadas donde jugábamos a ser bandidos, a los arroyos donde cazábamos renacuajos con la esperanza de verlos convertirse en ranas o al nido de golondrinas que después de derribar y sentirnos culpables por la barbarie, nos llevaba a dar de comer a los pollos e intentar salvarlos a toda costa.

Para mí eso es un buen libro, el que te hace aflorar esos recuerdos olvidados de otro tiempo y otra persona que ha llegado a convertirse en los que somos hoy. Y Juan Marsé lo consigue en este libro y por ello le estoy agradecido.

Enhorabuena por un premio Cervantes 2008 que, desde mi punto de vista, llega tarde, pero es totalmente merecido. Felicidades y a disfrutarlo.


lunes, 24 de noviembre de 2008

El niño con el pijama de rayas

Hay ocasiones en que aparece un libro que se convierte, en silencio y sin grandes aspavientos, en uno de los más leídos en muchos países. Todo un éxito editorial sin ninguna explicación aparente.

Sin embargo cuando uno lee
El niño con el pijama de rayas del autor irlandés John Boyne se da cuenta del porqué de su enorme difusión. En principio el autor escribió el libro para un público juvenil, pero pronto tuvo eco entre el público adulto, tanto en su pais como fuera de él.

Se nos pueden ocurrir muchas claves para explicar el fenómeno de este libro, a mi se me ocurre una que creo la más acertada:

Describir uno de los hechos históricos más oscuros y tristes de la Humanidad a través de los ojos inocentes de un niño situado por el destino, y por la profesión de su padre, en un lugar determinado y en un momento concreto. El ver, oír y pensar como un niño es un ejercicio que deberíamos practicar a menudo, y este libro nos presta la oportunidad de hacerlo y disfrutar con ello. Todo es distinto si lo vemos a través del prisma inigualable de la inocencia, las cosas más insignificantes cobran un sentido especial. Y aquello que nos parece trascendente se convierte en nimio cuando lo ve un niño. A través de las páginas de este libro sólo podemos reflexionar y apreneder, aprender mucho.

Poco más se puede decir del libro y su argumento sin desvelar otro de los encantos que tiene este título, y es el ir descubriendo donde estamos y con quien estamos. El Propio autor recomienda que es mejor no saber nada sobre él antes de empezar a leerlo. Creo que yo he sido discreto e intentado mantener ese consejo.

No digo más, todo lo que se puede decir ya está escrito en sus páginas.