viernes, 31 de octubre de 2008

Hábitos de lectura

Hace unos días leí una encuesta sobre los hábitos de lectura de los españoles. Al menos ese era el titular, pues la encuesta se había hecho a 2000 personas, y aunque la estadística diga que estos datos se pueden extrapolar al conjunto de la población, pues bueno, ahí están las encuestas electorales para indicarnos que la estadística también falla, y a veces mucho. Me llamaron la atención varios resultados curiosos y otros no tanto.


- Los españoles de izquierda leen más que los de derechas (aunque poco más, eso es cierto). Yo aquí sólo pienso que los que realmente no deben leer nada son los políticos, a juzgar por sus actuaciones y desvaríos (basta seguir un poco la trayectoria de nuestro querido ministro César Antonio Molina).


- Los españoles no católicos leen más que los católicos. Bueno, también se puede esperar un resultado así, ya que la mayoría de los libros que se publican hablan de sexo, homosexuales, muertes, incestos, asesinatos,... y eso no esta nada bien y es pecado.


- Las mujeres leen más que los hombres. Esto no es una novedad. Sólo hay que pasearse por nuestras universidades y ver que están llenas de chicas aplicadas y constantes con ganas de triunfar. Yo diría que la mujer lee más y también mejor.


- El libro más leído en el último mes es El niño con el pijama de rayas (comentaré el libro en la próxima entrada). Esto tampoco me sorprende, es un libro delicioso, pero además es un libro que sin una gran campaña comercial, ha sido recomendado de unos lectores a otros en foros, revistas, compañeros de trabajo, amigos. Con este libro ha funcionado perfectamente el boca a boca. Para mi eso es garantía de un libro que gusta y está bien escrito.


- A continuación figuran los tan de moda thrillers históricos, que suelen ir acompañados de una campaña promocional a lo bestia, así que venden si o si. Son libros que no hacen pensar mucho y con ellos pasas un rato agradable. Entre ellos el segundo lugar lo ocupaba Un mundo sin fin, a continuación La catedral del mar y después Los pilares de la Tierra (otra vez éxito de ventas).


- Pero lo más deprimente de todo era que tan sólo uno de cada tres españoles lee frecuentemente. Y me parece triste porque es una oportunidad de disfrutar de experiencias increíbles que se pierden un montón de personas. Además es curiosa la relación que se da en nuestro país, cada año se publica más, pero cada año se lee menos.


Desde aquí pongo mi granito de arena y animo a leer. Hay libros para todos los gustos y hay gustos para todos los libros. Y una vez leído un libro, pues a opinar en opinaRed.

lunes, 20 de octubre de 2008

Pantalla o papel

¿Puede el libro de papel desaparecer para siempre? Parece que de momento esto es sólo una posibilidad, aunque ecológica, muy remota. Y es que los libros electrónicos, que tan a bombo y platillo fueron lanzados hace unos años, no acaban de encandilar a los lectores, ni siquiera a los grandes lectores. Varios son los motivos:

1º.- Estos aparatos resultan caros todavía, ya que su precio oscila entre 300 y 600 €, y si pensamos que sólo sirven para leer libros (no reproducen música, ni vídeos y ni siquiera son en color), pues un cálculo aproximado permite ver que por ese dinero podemos comprar entre 15 y 30 libros de papel.

2º.- La lectura en ellos, aunque mucho más cómoda que en las pantallas LCD o TFT, no acaba de ser del todo agradable. Y eso que últimamente con la introducción de la tinta electrónica (existen dos tipos distintos), la comodidad para los ojos ha mejorado mucho. Las pantallas ya no son retroiluminadas y permiten una buena visión incluso a plena luz del día.

3º.- No es posible encontrar cualquier libro en formato digital para leer en un e-book, sobre todo en castellano, en inglés la cosa pinta mejor. Existen páginas donde descargar libros de forma gratuíta, que suelen ser clásicos sin derechos de autor. Los que pueden comprarse en librerías de internet resultan caros, salvo ofertas puntuales, el precio es similar a las ediciones de papel. 4º.- No todos los e-books o libros electrónicos soportan todos los formatos en los que podemos encontrar los libros digitales, aunque el más extendido sea el pdf, no estaremos exentos de buscar programas para cambiar formatos.

5º.- Y, por supuesto, está el aspecto romántico, la sensación de tener entre tus manos un libro de papel, con su olor característico (no todos huelen igual, es curioso como cada libro tiene su personalidad), su tacto, su peso (los e-book permiten llevar cientos de libros en 300 ó 400 gr.) y el ir pasando página a página con su sonido característico.



En definitiva, los libros electrónicos son una buena idea, tal vez, para viajes, o si necesitas transportar una gran cantidad de libros de consulta, pero para el resto de los lectores no deja de ser un capricho caro y al que yo, personalmente, no creo que le saque mucho rendimiento. Soy partidario de esperar a que se popularicen, mejoren su tecnología y cuando el vecino lo tenga y me lo deje probar, entonces tal vez me decida a tener uno, pero, por supuesto, sin renunciar a mis queridos libros de papel.

sábado, 4 de octubre de 2008

El crimen de Monegros

¡Monegros existe! Y desde luego, ahí está David López para reivindicarlo. No es un autor de la tierra, pues es asturiano a mucha honra, pero para escribir el libro visitó la comarca de Monegros en varias ocasiones. Aunque tal vez la imagen que se proyecta en el libro sobre esta tierra no invite precisamente, ni al turismo ni al disfrute de un paraje realmente exótico y variopinto.


Lo cierto es que el autor sitúa la historia en un pueblo imaginario de los Monegros justo al final de la dictadura franquista cuando el caudilllo agoniza y en Valdeazores, pueblo diminuto de colonización, se produce el crimen horrendo de una señora mayor y no muy bien vista por sus convecinos. Aunque el nombre del pueblo no es real, la descripción que de él hace puede corresponder perfectamente a alguno de los pueblos de colonización que rodean Sariñena.


En esta época los Monegros debían ser una tierra dura y extrema en lo climatológico y en lo productivo. La mayoría de los pueblos no tenían agua corriente en sus casas ni electricidad. Se vivía de la agricultura de secano, lo que condenaba al agricultor a vivir permanentemente mirando al cielo y rezando al clero. Tal vez la llegada del regadío sacara a estas gentes y a estos pueblos del cenagal que tan bien queda descrito en el libro. Cenagal también en la mentalidad de gentes toscas y curtidas como en la mayoría de la España agricola de posguerra. Es magnífica la recreación que hace David López de las gentes y sus rencillas. Esas mentalidades guiadas por la apariencia y el que dirán. Gentes que pueden mantener la enemistad por la causa más nimia durante generaciones enteras, donde los hijos heredan, además de las improductivas tierras, los rencores y recelos de padres y abuelos.


Es esto lo que más me ha gustado del libro. La descripción de gentes, tierras, caracteres, pueblos,…En cuanto a la historia no deja de ser imaginativa y curiosa, pero es una historia de crímenes y rencillas repetidas hasta la saciedad en nuestra España profunda. No falta la guardia civil y el contrapunto de una joven liberada y sagaz, abanderada de los nuevso tiempos que poco a poco iban llegando a España desde el exterior.











Las fotos que acompañan esta reseña sobre el libro El crimen de Monegros corresponden a diversos paisajes monegrinos, tomadas durante un precioso atardecer en esta tierra entrañable. No falta la sabina negra, árbol abundante en otros tiempos en estas tierras, al cual debe su nombre.


domingo, 31 de agosto de 2008

Estambul: Ciudad y Recuerdos

Ya de por si me resultaba fascinante la ciudad de Estambul. Ese misterio oriental mezclado con la cultura otomana, las mezquitas con sus estilizadas torres dibujándose en el horizonte, ese mar omnipresente en cualquier postal de la ciudad, sus gentes a la vez atrayentes pero desconfiadas. Para el viajero occidental debe ser como entrar en un mundo de cuentos, aunque no siempre feliz ni agradable.

Una vez leído el libro de Orhan Pamuk (Premio Nobel de Literatura en 2006), los deseos de visitar Estambul se multiplican por mil. Dibuja la ciudad que él ha vivido, ha sentido y ha recorrido desde su niñez. Describe paso a paso una ciudad que siente, que ama, que vive y sobre todo que conoce a la perfección. Para el lector occidental resulta en muchas ocasiones cercana la descripción de costumbres de la familia Pamuk, pues el autor vive la época de occidentalización de Turquía en general y Estambul en particular. Más extrañas pueden parecer las descripciones de casas, calles, medios de transportes, es como si la ciudad luchara por dejar atrás un pasado de cultura otomana para adentrarse en el progreso y, sobre todo, la moda que representaba el mundo occidental.

Este último sentimiento estambulí queda reflejado magníficamente por las obras de cuatro autores: Yahya Kemal, poeta orondo, Resat Ekrem KoÇu, historiador y autor de la
Enciclopedia de Estambul, obra ingente por la cantidad de información que contiene y que está inacabada, el novelista Tampinar y por último Abdülhak Sinasi Hisar, escritor de memorias bajito y obsesionado con la limpieza. Para Pamuk son los referentes básicos para compreneder y seguir la historia de Estambul en los últimos dos siglos.

Por otra parte el autor pretende dibujar con palabras desde un principio el Estambul que el conoce y en el que ha vivido. Para enmarcar estas palabras y darles un soporte visual que permita trasladarse al lector, el libro contiene cuadros de Melling, pintor que, como nadie, supo captar la esencia del Bósforo, omnipresente en la ciudad. Además numerosas fotografías de la historia familiar de Pamuk salpican el libro aquí y allá, lo que para mí lo convierte en una auténtica joya literaria.

Incluyo para acompañar esta opinión sobre el libro una serie de fotografías que hice en el pabellón de Turquía en la Expo de Zaragoza y en las que aparecen las famosas fuentes y baños turcos de los que en algún pasaje nos habla el autor en su libro.

Finalmente me gustaría recomendar un blog en el que se recoge de manera prolija los sitios más característicos de Estambul, muy útil para planificar una visita: Estambul: Qué visitar en Estambul

jueves, 31 de julio de 2008

En el blanco

Acabo de leer En el blanco, de Ken Follet, todo un clásico de los libros de verano. El libro cuenta la trama que encierra el robo de un virus mortal más peligroso que el ébola, de un laboratorio farmacéutico de alta seguridad situado en las cercanías de Glasgow. Todo esto aderezado con romances imposibles entre jefe y empleada, historias de familia un tanto rocambolescas, traiciones de hijos malévolos y mucho suspense forzado por situaciones a veces poco creíbles.

De estas palabras ya se puede deducir que el libro es sólo para pasar el rato, y así lo he hecho. No requiere concentrarse mucho, se puede leer en cualquier sitio, con la tele o la radio puesta, con los niños por alrededor, en medio de la piscina (literal), lo cual tiene la ventaja de que podemos aprovechar el tiempo libre del que disponemos en estas fechas para leer.

Esto me ha llevado a intentar definir qué es un libro de verano, y qué lo diferencia de un éxito de ventas (best-seller, en inglés). Pues bien, yo entiendo que el libro de verano debe ser un libro gordo, con muchas páginas, pero en edición de bolsillo para poder desplazarlo de aquí para allá. La historia debe enganchar desde el principio, ser trepidante, entretenida, con personajes con los que nos identifiquemos fácilmente. No debe ser un libro que nos haga pensar mucho (bueno, ni mucho ni poco, mejor si no nos hace pensar nada), que no requiera concentración para meternos en la trama, con un lenguaje sencillo y asequible.

Todas estas características me han llevado a elaborar una lista de los que considero libros de verano, y que he ido leyendo precisamente en verano, son estos:


El clan del oso cavernario, de Jean M. Auel (y las siguientes secuelas, yo voy por la 3, Los cazadores de mamuts).

El médico de Noah Gordon.

Caballo de Troya de J.J. Benítez (me quedé en el 4 y no creo que retome la saga)

Cromosoma 6 de Robin Cook.

Los pilares de la Tierra de Ken Follet

En el Blanco de Ken Follet

El código DaVinci de Dan Brown

Invierno en Madrid de A.J. Samson (no la he leído, pero la incluyo basándome en la descripción de mi amigo Paco, y remito a los comentarios en La línea recta).

El ocho de Katherine Neville (tiene gracia que sea el 8º, ¿no?)

Sinuhé el egipcio de Mika Waltari

10º El cruzado de Stephen J. Rivelle


Bueno, esta lista seguro que es imperfecta y, por supuesto, incompleta. Pero considero que da una idea aproximada de lo que quiero decir cuando me refiero a un libro de verano. En fin, que nos queden muchos veranos para disfrutar de la literatura, sea buena o mala, pero al menos entretenida.

martes, 15 de julio de 2008

Manifiesto por la lengua común


Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural –nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y
cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.

Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:

1) Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas –el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.

2) Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüisticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas co-oficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc… en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello “normalización lingüística”).

3) En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua co-oficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.

4) Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que “las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.

Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:

1) La lengua castellana es común y oficial a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.

2) Todos los ciudadanos que lo deseen tienen derecho a ser educados en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.

3) En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser atendido institucionalmente en las dos lenguas oficiales. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.

4) La rotulación de los edificios oficiales y de las vías públicas, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc…en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.

5) Los representantes políticos, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.

Firmas (orden alfabético): Mario Vargas Llosa, José Antonio de la Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, Jose Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, Jose Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater.
Mis comentarios personales quedan para una próxima entrada, pero me parece que este manifiesto tenía que darse a conocer también en opinaRed.
Para adherirte a él pulsa aquí: Adherirse al manifiesto

martes, 24 de junio de 2008

Vive para escribir


Juan Gelman en el discurso que pronunció al recibir el Premio Cervantes de 2007, acaba con una frase en la que dice Vive para escribir. Se refería a que el poeta no escribe en ningún caso para vivir, sino que vive para escribir.


Yo he sacado de contexto esta frase y me he planteado eso de Vive para escribir. Todos llevamos un escritor dentro. Un escritor de aventuras, o de novela negra, o de novela romántica, o de novela realista, o de literatura infantil, o escritor de cuentos, o, mejor aún, de poesía, e incluso, porque no, escritor de blogs. Pues eso, me dije, manos a la obra y a escribir...


Eso me llevó a tomar el bolígrafo y escribir sobre una hoja en blanco. Prefiero esa sensación del bolígrafo deslizándose por el papel, a la del teclado repiqueteando bajo mis dedos. Pero me encontré con que tenía diversos tipos de bolígrafos en el escritorio. ¿Cuál escoger para tan señalado momento de mi inicio como escritor?


Primero probé con un bolígrafo made in Italy, me pareció recio, robusto, algo incómodo de manejar. Además no siempre funciona bien y se atasca la tinta con frecuencia. El capuchón no se puede poner por detrás, por lo que anda rodando por la mesa. Esto da una cierta sensación de desorden, de caos.



A continuación tomé uno made in France. Este es fino, delicado, parece acariciar los dedos en cada letra. Muy suave en la escritura. La tinta fluye sin interrupción con un trazo muy agradable. En cuanto a su diseño es estilizado, bien diseñado y muy versátil. En fin, que puede que tanta finura y perfección me resulte un poco cargante, pero tiene su mérito.



Después de este buen sabor de boca, me incliné por un bolígrafo made in Germany. En este he encontrado un poco de todo. Es tremendamente práctico, muy cómodo. Es sobrio en su diseño y poco coloreado. Desde luego no falla nunca aunque escribamos boca arriba con él. Está construido metódicamente, y eso se nota a la hora de utilizarlo, aunque también es verdad que puede resultar frío e impersonal.



Finalmente tome un bolígrafo hecho en España. Su diseño es tradicional, ya nuestros abuelos utilizaban bolígrafos así. Es muy poco variado, pero práctico. El capuchón encaja perfectamente en la parte de atrás y es con el que mejor se puede jugar entre los dedos, haciéndolo pasar de unos a otros. Es alegre y de escritura divertida, vamos, para mi gusto muy de casa.



Cuando acabé de probar los bolígrafos comprendí que, al igual que las personas, cada bolígrafo tiene algo de especial. Ninguno es mejor que otro. Eso si, responden a muchos de los tópicos que de ellos tenemos de antemano. Así que mi primer libro será un canto para derribar fronteras y luchar por la igualdad de oportunidades y, por supuesto, lo escribiré con todos los bolígrafos.