viernes, 22 de mayo de 2026

Hamnet, de Maggie O'Farrell

Con qué facilidad nos pasan desapercibidos el sufrimiento y la angustia de una persona si esa persona guarda silencio.

 

Idioma original: Inglés

Título originalHamnet

Autor: Maggie O'Farrell

Traducción: Concha Cardeñoso 

Editorial: Libros del Asteroide

Año de publicación: 2020

Nº de páginas: 352

Valoración: Muy recomendable





Esta novela representa un claro ejemplo de lo que yo entiendo por la expresión narrativa poética. En ella se despliega una narrativa sutil, delicada, descriptiva hasta casi tocar, oler y sentir lo que la autora nos cuenta. Los personajes están íntimamente analizados, podemos saber lo que piensan, lo que sienten, lo que anhelan con una profundidad que los deja a nuestra merced para comprenderlos u odiarlos según el momento o la situación que se describa. También podemos ver las calles, los campos y todo lo que rodea a los personajes, las descripciones son increíbles. Sin duda Maggie O'Farrell es una de las mejores narradoras de nuestro tiempo (y no es solo que lo diga yo).


 

La historia nos lleva a varias épocas de la vida de William Shakespeare, eso si, sin ser el el protagonista absoluto de la trama. Primero el libro se centra en su futura esposa Agnes, una chica fuera de lo común, huérfana de madre y que vive con su padre, hermano, madrastra y hermanastros en una explotación agrícola sin mucho contacto con la ciudad y sus gentes. Agnes tiene un don especial trasmitido por su madre para conocer las hierbas y plantas medicinales así como una cierta capacidad para intuir acontecimientos futuros. Se pasa el día recolectando hierbas y ayudando a los que reclaman sus servicios. William acude cada día a la granja como profesor de los hermanastros de Agnes y en esas circunstancias se conocen. El flechazo entre ambos jóvenes es inmediato y, a pesar de las trabas familiares, consiguen contraer matrimonio.  

El comienzo de la vida matrimonial es bastante turbulento, compartiendo los jóvenes la casa con los padres de William que no tienen en mucha estima a la joven y rara Agnes.  A pesar de todo tienen una niña preciosa que se convierte en la alegría del hogar y un motivo para salir adelante Agnes en esa casa hostil con ella. 


La alegría de todos se incrementa cuando la pareja se convierte en padre de mellizos, un niño y una niña preciosos. A partir de aquí es Hamnet, el niño, el que toma el relevo en el protagonismo de la narración. Crecemos con él y compartimos sus primeras travesuras. Mientras tanto William se traslada a Londres con la excusa de expandir el negocio de guantes de su padre, pero lo que verdaderamente persigue es salir del asfixiante ambiente de Stanford y comenzar a estrenar sus obras de teatro en los corrales de comedia londinenses. Agnes se queda al cuidado de los hijos en la casa de sus suegros esperando siempre con ansiedad las escasas visitas de su marido. 

Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y la devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina. La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer nunca que se está a salvo.

En este momento del libro comienza la parte más íntima y mágica. Desemboca en el hecho atroz de la muerte de Hamnet, pero relatada con una delicadeza muy especial. Este traumático desenlace del pequeño hace tambalearse la vida de todos, pero en especial de Agnes y William, que comienzan a distanciarse de manera evidente. A pesar de todo, William consigue un notable éxito con sus obras en Londres, lo que le permite comprar la mejor casa de Stanford y darles a Agnes y sus dos hijas una vida confortable y desahogada. 

Pero la muerte de Hamnet sigue estando presente de manera protagonista en sus vidas y William cada vez va menos a su casa y pasa largas temporadas en Londres sin que Agnes sepa nada de él. Muchos interrogantes quedarán resueltos en la visita sorpresa de Agnes a Londres, pero aquí nada puedo contar sin estropear el final de una novela deliciosa que recomiendo sin ninguna duda.

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