viernes, 19 de enero de 2007

Ajuar funerario





Con este libro Fernando Iwasaki presenta una colección de minicuentos de terror, como homenaje a un estilo literario cada vez más en boga. No hay más que ver el enorme éxito del concurso de microrrelatos organizado por la revista Que Leer y patrocinado por E-Twinnings.



A modo de ejemplo y sin permiso del autor, reproduzco el primer minicuento del libro, que ya resulta basatante impactante:



DÍAS DE DIFUNTOS



Cuando llegué al tanatorio, encontré a mi madre

enlutada en las escaleras.

- Pero mamá, tú estás muerta.

- Tú también, mi niño.

Y nos abrazamos desconsolados.



Lo que ocurre con este tipo de libros es que puede resultar monótono si se lee de un tirón, por lo que es aconsejable leerlo de vez en cuando. Eso si, hay algunos microrrelatos apoteósicos, pero otros muchos me han parecido mediocres e incluso malos. En general el libro no me ha dejado buen sabor de boca. Y puede ser que el problema lo tenga yo, y que no sepa leer y saborear correctamente un libro de microrrelatos.



Destacaría especialmente los microrrelatos titulados "Los yernos", "Papillas" y los tres referidos a la autoestopista. Y sobre todo, recomiendo leerlos con el ambiente adecuado; nada de a plena luz del día y acompañado, sino en la soledad de un lecho vacío y a medianoche. Y si no tiene insomnio, la lectura de algunos relatos se la producirá.



En resumen, un libro curioso, del que se disfruta intermitentemente, y como dice la contarportada, nada recomendable si se tienen hijos, insomnios o hipotecas (aunque esta última restricción puede ser la causa de que el libro no haya sido un best-sellers).







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domingo, 31 de diciembre de 2006

Panfleto antipedagógico





Las citas que preceden a este comentario, y sacadas del libro comentado, pretenden ser una introducción y una reflexión previa al importante problema de la educación en nuestro país y del que considero que no toda la sociedad es consciente. Desde que el sistema educativo se ha convertido en moneda de cambio político, lo que el partido de turno en el poder estropea, el siguiente partido en gorbenar aún lo enfanga más. Esa dinámica es preciso cambiarla YA, aunque mientras sean los políticos los que se afanen en buscar la solución sin consultar a los veraderos profesionales e implicados en la educación de base (no a los "teóricos" de la educación que no han pisado un aula de Secundaria en su vida) soy bastante escéptico en los resultados.



Es por eso, que libros así suponen un despertar para las conciencias adormecidas, nos hacen reflexionar y replantearnos muchas cosas que aceptamos sin estudiarlas convenientemente y sin calibrar sus pros y sus contras, lo que los hace tremendamente recomendable.



Hacía mucho tiempo que no leía un libro que me atañera profesionalmente y que hablando de la famosa ley de educación LOGSE y de todas sus seguidoras, pudiera suscribir, prácticamente, punto por punto. Y es que Ricardo Moreno Castillo consigue expresar de manera clara y contudente todo lo que miles de docentes pensamos y comentamos en corrillos de compañeros, pero que nadie dice en voz alta y audible.



El libro se divide en varios capítulos en los que va desmontando, razonadamente y con ejemplos y comparaciones de lo más didáctico (ahí se le nota la deformación profesional, escribe de manera clara y amena) todos los mitos y falacias de las que nos han ido hablando pedagogos y educadores. La motivación de los alumnos, la evaluación continua, la formación permanente del profesorado, ...



Y no podemos olvidar que todo esto viene precedido de un prólogo de Fernando Savater, para mi ejemplo de claridad de ideas y erudicción bien entendida. Muy recomendable, por tanto, para todo el que esté sensibilizado de alguna manera con el sistema educativo español, cuna y fundamento de todo lo que somos.



Finalmente recomendar a todo el que esté interesado en el Sistema educativo Español o en el libro, el blog del autor, en el que se debate constantemente sobre los problemas de la educación: Panfleto Antipedagógico

lunes, 11 de diciembre de 2006

Varias citas

Invito a la reflexión con estas joyas:

El maestro que enseña jugando acaba jugando a enseñar. El alumno que aprende jugando acaba jugando a aprender.

Miguel de Unamuno
No hay nada que entontezca tanto como estos sistemas pedagógicos modernos, con estudios que parecen juegos, aborregadores, sin conflictos.
Luis Goytisolo
El divorcio entre la vida y la cultura es lamentable, pero no puede evitarse por completo durante los años escolares.
Bertrand Russell
El espíritu se deja atarer, por pereza y por costumbre, a lo que es fácil y agradable. Este hábito pone límites a nuestro conocimiento, y nadie se toma el trabajo de llevar su espíritu todo lo lejos que podría ir.
F. de la Rochefoucault

lunes, 4 de diciembre de 2006

Una cita

De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones del cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de la vista;el teléfono es extensión de la voz;luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación.

J. L. Borges

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Tristán e Iseo

Preciosa historia de amor ambientada en la temprana Edad Media y que rezuma por cada palabra escrita el sabor de las leyendas contadas por trovadores en grandes salones con olor a madera quemada.



Tristán, joven noble de valor sobrado, se enamora por encantamiento de la bella Iseo, esposa de su tío el rey Marcos, y ella de él. A partir de este momento todo serán aventuras y vicisitudes desgraciadas que separarán a los dos amantes, eso si, intercaladas por breves períodos de tiempo en los que disfrutan de su loco amor. El ingenio de los amantes forma parte fundamental de la trama, aunque en ciertas ocasiones resulte un tanto infantil. Es curioso observar los distintos ritmos que se van desarrollando a lo largo de la historia, en función de si lo que se va a contar es muy interesante o simplemente sirve de transición para una nueva aventura de nuestros protagonistas. La historia, como corresponde a una historia de amor verdadero que se precie, no acaba nada bien...

/> Esta novela se encuadra dentro de las llamadas novelas artúricas, y en ella aprece efectivamente el rey Arturo como garante y defensor de la honorabilidad de la reina Iseo, acusada por los nobles de su rey de adulterio. Esta versión ha sido escrita por Alicia Yllera basándose sobre todo en los fragmentos de los poemas franceses de Thomas y Béroul del siglo XII y en las versiones de Eilhart y de Gottfried. Existen numerosas versiones medievales sobre la historia de Tristán e Iseo, pero desgraciadamente ninguna ha llegado completa hasta nuestros días, así que la autora, garn estudiosa de la obra, selecciona y compone la historia tal y como ella opina que debió ser más difundida. El resultado es una obra entretenida, curiosa y muy recomendable, así como imprescindible para todo amante de las novelas de caballerías.





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jueves, 16 de noviembre de 2006

Manifiesto del mal blogger

¡Bloggers del mundo, únanse a este manifesto!

¿Están hartos de que les recuerden lo mal que llevamos nuestro blog?¿Están hartos de los viejos consejos de siempre? (escribe regularmente, ten una temática definida, haz entradas concisas, etc…).
Porque teniendo en cuenta que:

I. Nunca vamos a conseguir miles y miles de visitas ni, muchísimo menos, ganar dinero con nuestro blog, ni conseguir el Pulitzer…
II. No creemos que la calidad de un blog venga marcada por su número de visitas ni por la cantidad de páginas que lo enlacen.
III. Sabemos y aceptamos que el 80% de nuestras visitas procederán de nuestros colegas, y estamos felices con ello. (O como mínimo, nos conformamos)

Y, sobretodo:

IV. No escribimos para satisfacer al lector, sino para satisfacer nuestras ansias de escribir y comunicar. Si sólo a diez personas les gusta nuestro blog, estaremos tan felices como si les gusta a mil.

Manifestamos que:

V. El miedo a que un post no guste provoca una retorcida forma de autocensura. Una autocensura que coarta nuestra libertad artística y comunicativa. Nosotros no somos medios de comunicación forzados a vigilar nuestra popularidad. Tenemos el privilegio de no tener miedo al mercado ni a las críticas… ni al olvido. ¡No lo tengamos!
VI. Es posible que seamos felices si uno de nuestros post se hace popular y se difunde por la blogosfera. Pero nos comprometemos a no buscarlo, ni escribiendo lo que consideráremos más popular, ni de ninguna otra forma.
VII. Somos personas complejas, no maquinas especializadas. Por ello, escribiremos aquello que nos parezca interesante compartir, sin importar su temática ni su idoneidad.

Y, en resumidas cuentas:

VIII. Este es mi blog.
IX. Yo me pago y me doy el vuelto.
X. Si a alguien no le gusta, que no lo lea.

¡Si eres un blogger auténtico haz de este manifiesto algo tuyo!

a. Si no te gusta parte del texto o te apetece añadir algo, cámbialo sin complejos.
b. No cites de donde has sacado este manifiesto.
c. No digas quien ha escrito este manifiesto.
d. Ni se te ocurra poner un link a este post que estás leyendo, a no ser que sea para criticarlo o para anunciarlo sin hacerlo tuyo.
e. Es posible que estés leyendo este manifiesto en un blog y no sepas si lo ha escrito el dueño o no del blog. ¿Acaso importa?

Porque todo blogger tiene derecho a ser mal blogger, y estar orgulloso de ello.

domingo, 5 de noviembre de 2006

Memoria de mis putas tristes



    Resulta curioso y extraño a la vez, pero siempre que he leído algo de Gabriel García Márquez ha sido por casualidad. Nunca busqué el libro en cuestión, ni lo compré, sino que llegó a mi a través de alguna persona o simplemente lo ví en alguna biblioteca pública y no pude resistir la tentación de llevármelo.

    Así fue en este caso. Llegó casa a través de una amiga de mi mujer. Verlo encima de la mesa del comedor fue como una llamada en la soledad de una calle de madrugada, como un oasis en el desierto de la mesa desnuda. En fin, que lo cogí y lo empecé de inmediato, prometiéndole a mi esposa acabarlo lo antes posible para que ella también lo leyera.

    La primera impresión que me causó el libro fue la de que me iba a gustar, pero que no gustaría a una mujer. Algo parecido a lo que pasó con la película Los puentes de Madison, en la que el plantel femenino salía llorando a moco tendido, mientras los chicos nos preguntábamos qué era lo que realmente las hacía llorar. Ellas se deshacían en elogios hacia la película, mientras nosostros no pasábamos de clasificarla como regularcilla. Parte de mis sospechas se confirmaron, al menos en lo tocante a que a mi el libro me ha encantado. Es realmente enternecedor comprobar como un hombre de 90 años puede enamorarse de una jovencita con la que ni siquiera habla, a la que ni siquiera ha visto despierta. Pero es fascinante como ese amor cambia por completo su vida, sus columnas en el periódico, su forma de ver la vida, es decir, la poca vida que le queda después de los 90 años. Como es capaz de comenter las más grandes tonterías de adolescente enamorado.

    Otro aspecto que me hizo seguir el libro con atención fue el morboso anhelo de encontrar vínculos autobiagráficos con el nobelado autor. Me pregunto hasta dónde habrá sido capaz de llegar en su vida real por amor. Debe ser inherente al ser humano, pero ese regusto en indagar en vidas ajenas no lo podemos evitar. Cuántas veces se pregunta a un autor por los rasgos autobiográficos de su novela.

    El libro no está exento de ese toque mágico y subrrealista de la literatura hispanoamericana. Amar hasta la locura a una persona con la que se yace en silencio durante años y sólo una vez a la semana es algo digno de la imaginación de un genio, y sobre todo hacerlo creíble para el lector y llegarlo a emocionar.

    La portada que he puesto es la de la edición griega, que me gustó desde que la vi, creo que refleja lo más llamativo del libro, aunque quita parte de la posibilidad de imaginarnos como será Delgadina.

domingo, 22 de octubre de 2006

La conjura de los necios (parte 2ª)



    Que placer volver al regazo de un personaje conocido, admirado y querido. Y cuanto por descubrir en una segunda lectura de la conjura de los necios. En este segunda entrega mi intención es centrarme en los aspectos puramente literarios y no en los sentimentales de los que ya me ocupé en la nota previa.

    Este libro es una verdadera obra de arte porque tiene el mérito de convertir lo más absurdo de una vida anodina y vulgarmente corriente en un asunto de interés público, y más aún, de interes para el gran público. La propia vida de Ignatius no es más que la miserable vida que viven millones de seres en los países desarrollados, aunque lógicamente, el perfil que se describe sea el de la miserable clase media-baja de los Estados Unidos. Ya sólo el comienzo revela esa hipocresía social enquistada en la puritana sociedad norteamericana. Que quieren que les diga, desde mi cerrazón europea, no los entiendo. Pensemos que ocurriría en España si nos dicen que nos va a detener un policía por nuestro aspecto físico de "sospechosos". Por supuesto la madre de Ignatius, la señora Irene y su inseparable amiga Santa inciden todavía más en esa mojigatería, pendientes constantemente del que dirán. No hay nada más encorseatdo que vivir pendiente de los demás sin ser totalmente libre para ser uno mismo.

    No menos absurda es la situación del policía Mancuso. Parece ser que no existía por entonces una ley de protección del policía, y se podía hacer con él prácticamente lo que se quisiese. Tal vez algo de esto hiciese falta hoy en día para algunas personas, digamos, poco responsables con su trabajo.

    También me ha llamado poderosamente la atención la facilidad que tiene Ignatius para darle la vuelta a cualquier situación comprometida de tal manera que el culpable sea el otro. Su orgullo siempre está a salvo porque el lo hace todo con el convencimiento del genio, del que nunca se equivoca. Por cierto, que no puedo evitar pensar, al escribir estas líneas, cuan fercuente es en nuestros días este tipo de actitudes prepotentes y egocéntricas, y si no me creen hojeen cualquier periódico por la sección política. A diferencia de lo que ocurre en nuestra realidad cotidiana, Ignatius si demuestra al final del libro una pequeña llamarada de generosidad y reconocimiento de su culpa y el acierto del único "amor" de su vida, la también excéntrica Mirna Minkoff.

    También es sublime la descripción que hace de un matrimonio acomodado y burgués, los señores Levy. El señor Levy, hijo de un industrial de éxito, que ha nacido y vivido en la abundancia, lo que le permite echar a peder, por desidia y desinterés, la empresa que su padre levantó durante toda una vida. Menos mal que Ignatius es, ante todo, un agitador de conciencias. Gracias a su intervención divina el señor Levy reaccionará por defender lo suyo.

    Finalmente, y dado que esto es un lugar de críticas literarias, quisiera dar un tirón de orejas a los traductores de la edición de Quinteto de la editorial Anagrama, J.M. Álvarez Flores y Ángela Pérez. En cuatro ocasiones he podido constatar la utilización de la expresión incorrecta "detrás suyo", cuando debe decirse "detrás de él". Asi mismo, y esto no es único de esta traducción, pues desgraciadamente aparece en multitud de libros, aparece en diversas ocasiones expresiones con el laismo, tan arraigado en nuestra capital de España. Pido más cuidado con estos detalles que son fácilmente corregibles y así no perseveramos en el error. Ya saben, se aprende a hablar leyendo.

    Finalmente, déjenme que les recomiende una página relacionada con el libro:

    - Sorprendente tour sobre Nueva Orleans, por los sitios emblemáticos del libro. Veanlos en fotografías aqui. Merece la pena.
   

jueves, 5 de octubre de 2006

La conjura de los necios (parte 1ª)



No suelo releer ningún libro, pues tiendo a pensar que hay demasiados libros interesantes y muy poco tiempo para leerlos. Releer un libro significa renunciar a leer otro u otros. Pero este caso de La conjura de los necios es especial. Y además lo es por varias razones:

* Lo leí porque me lo prestó un compañero de la Universidad en primero de carrera, y nunca se lo agradeceré lo suficiente. Nunca funcionó tan bien el boca aboca en la promoción de un libro. (También es verdad que este mismo compañero me aconsejó leer "American Phsyco" de Bred Easton Ellis y además, para más inri, lo compré, a pesar de los escasos medios económicos con los que contaba en aquella época para estos menesteres. A mi este "American Phsyco" me impresionó bruscamente, quién lo haya leído sabrá por qué y quién no lo haya leído pues no seré yo el que se lo recomiende. Menuda inversión hice. Eso si, en mi descargo diré que no me dejé convencer para ir a ver la película. Imagino que son cosas que pasan).

* Para mi este libro rezuma aroma de estudiante universitario. Huele a las aulas de la universidad, huele a agobios de exámenes, a la cafetería, a la partida de mus, a la espera eterna de las listas de notas tras los exámenes en el tablón de anuncios. Huele, incluso, a otros libros de la biblioteca, libros usados, desgastados, mil veces subrayados, pero siempre útiles. En este libro libro se reflejan muchos compañeros de penurias, pero sobre todo, de alegrías, muchos de ellos perdidos quizá para siempre en el devenir de la vida. Aún me han venido a la memoria diferentes entornos o situaciones de mi época universitaria, en las cuales leía algún pasaje especialmente memorable de La conjura de los necios.

* Y huele, más que nada, a la búsqueda casi obsesiva de un Ignatius J. Really entre todos los que se cruzaban conmigo. Es un personaje tan real, tan vivo, tan presente, que uno espera encontrarlo a la vuelta de la esquina, aunque no sé si para abrazarlo, recriminarle o, simplemente, ignorarle. Pero no cabe duda de que es un personaje que pasa a formar parte del lector prácticamente desde la primera página. Creemos verle en alguien con quien nos cruzamos por la calle, a pesar de que sabemos sobradamente que Ignatius J. Really es irrepetible.

(aún queda algo más)

viernes, 22 de septiembre de 2006

Una cita

    La lectura no da plata, no da prestigio, no es canjeable...es una manera de vivir...por ese hábito perdimos trenes, empleos, novios...y hasta días de sol.

   
Mª Elena Walsh (Buenos Aires, 1930)