viernes, 20 de julio de 2012

Primer amor, últimos ritos.

Este es el primer libro de relatos de Ian McEwan, publicado en 1975 y que lo catapultó a promesa oficial de las letras inglesas. No en vano fue galardonado con el premio Somerset Maugham, lo que es una garantía de calidad incuestionable.

El libro está formado por 8 relatos, donde la nota común son las historias grotescas motivadas por las obsesiones mundanas que nos acechan a diferentes edades, aunque varios relatos se centran en las obsesiones adolescentes y que en cada caso son resueltas de manera diferente y nada convencional. Posiblemente sea la sorpresa lo que más atrae de estos relatos. Es imposible imaginar, no ya el final, sino lo que va a ocurrir en el párrafo siguiente al que estamos leyendo.

Soy un gran seguidor de los libros de McEwan, no me faltan muchos por leer de todo lo que ha publicado, y en este caso para ser justos quiero mencionar que yo no he reconocido a Ian McEwan en estos relatos. Es decir, no es la forma de narrar a la que nos había habituado el autor en sus novelas posteriores. Precisamente por ello resulta un magnífico ejercicio intentar entender la evolución de su narración, de como plantea las situaciones, de que tipo de situaciones plantea y, por supuesto, de como las resuleve.

Comentar brevemente cada uno de los relatos sería restar la mágica introducción hacia lo desconocido, así que con esta entrada sólo pretendo crear el interés suficiente por dirigirse a la librería o biblioteca y aventurarse, una vez más, en el fascinante universo narrativo de McEwan.

viernes, 22 de junio de 2012

La fórmula preferida del profesor


Un profesor de matemáticas aislado en su casa y aislado del mundo por una extraña enfermedad que sólo le permite recordar los últimos 80 minutos de su vida, sirve a Yoko Owaga para comenzar un libro donde las matemáticas tienen una parte destacada, pero sobre todo los sentimientos y la ternura conforman el núcleo central de La fórmula preferida del profesor.

Después de varias chicas de servicio que han fracasado en su labor, una nueva asistenta va a intentar trabajar en casa del viejo profesor. Todo parece que va a suceder como en las ocasiones anteriores, donde la trabajadora renuncia a su puesto harta de las excentricidades del profesor. Hasta que aparece el hijo de la asistenta. Las matemáticas y el beisbol unen rápidamente al chico y al profesor, que comienza a vivir una nueva etapa en su vida.


Comenzará a salir a la calle acompañado por la asistenta y su hijo y, ambos, ocuparán un lugar importante en la chaqueta del profesor, a donde recurre en forma de notas sujetas por imperdibles para recordar todo aquello que su cabeza no le permite retener por más de 80 minutos.  Volverá, en definitiva, a ser todo lo feliz que se puede ser en un corto periodo de 80 minutos.


No es este un libro que gustará sólo a los matemáticos. Es un libro que llega muy hondo de cualquier lector. Incluso puede ser muy indicado para alumnos a partir de 3º de ESO. Como profesores creo que es regalarles una experiencia genial.

domingo, 10 de junio de 2012

Fallece Ray Bradbury




El escritor estadounidense Ray Bradbury autor de "Fahrenheitr 451" y otros clásicos de ficción y misterio, falleció en Los Ángeles a la edad de 91 años.

"Si tuviera que hacer alguna declaración, sería lo mucho que le quiero y le extraño, y espero con interés escuchar los recuerdos que tienen de él todos aquellos que estuvieron a su lado", dijo Karpetian.

Reconocido como uno de los grandes autores de ciencia ficción, a Bradbury le gustaba identificar su género con la fantasía ya que muchos de sus relatos estaban basados en la vida cotidiana. El novelista estadounidense ya era un gran lector en su juventud, en la que escribía además por afición. Debido a dificultades económicas, Bradbury no pudo asistir a la universidad, así que comenzó a vender periódicos, pero no cejó en su empeño por formarse y comenzó a hacerlo de manera autodidacta.
Además de sus libros, entre los que destaca también "Crónicas Marcianas", elaboró libretos teatrales y guiones de cine y televisión, entre los que sobresale su colaboración con Jonh Hustron en la adaptación de Moby Dick, del escritor estadounidense Herman Melville, para la película que Huston dirigió en 1956. Entre sus obras también destaca "El hombre ilustrado", el libro favorito de su nieto, quien al comunicar su muerte pidió a s us seguidores que compartieran las citas favoritas de su abuelo.
Karpetian escogió precisamente un fragmento sobre la muerte perteneciente a esa obra:

"Mis melodías y números están aquí. Han llenado mis años, los años en lo que me negaba a morir. Y para ello escribí, escribí, escribí al mediodía o las tres de la madrugada. Para no estar muerto".


domingo, 3 de junio de 2012

Las intermitencias de la muerte

"Al día siguiente no murió nadie...

¿Te alegrarías si te dijeran que nunca vas a morir?, posiblemente sí, al menos a mí me alegró cuando Saramago lo plantea en este libro, incluso tuve por un momento una sensación de alivio inexplicable...pero cuando empiezas a leer todo cambia, en mi caso particular, me cambió totalmente mi respuesta inicial. Pues bien, esta es la idea imposible, o más bien improbable hasta el día de hoy, porque como cita el propio Saramago: "sabemos cada ver menos qué es un ser humano" de la que parte el relato de "Las intermitencias de la muerte".
En un determinado país, cuyo nombre no se desvela, y en el que se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y el caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo se haya parado. El destino de los humanos será una vejez eterna. A partir de aquí preguntas y más preguntas que te hacen reflexionar y te mantienen "pegado" a la lectura del libro. Se establecen cuestiones que nunca me planteé, y esto va convirtiendo el relato en una gran aventura... ¿Podrá el gobierno de ese determinado país soportar algo así?¿Qué sucede con los seguros y servicios funerarios?¿Habrá problemas morales en las familias?¿Qué pasará con las asilos y residencias de ancianos?¿Y la religión, se han preguntado qué pasaría con la religión, con cualquiera de ellas?: "Sin muerte no son nada, no tienen motivo para existir. Sin muerte no hay resurrección, y sin resurrección no hay igleisas". Es curioso cómo aquello que ha buscado la humanidad durante tantos años, se plantea en este libro como un gran problema, no cómo una gran solución. Se empieza a rezar para morir, curiosa antítesis.
Dividido en dos parte claramente diferenciadas, tras el desarrollo de la primera, en esta segunda se representa a la muerte como una mujer y además como una mujer extremadamente bella... ¿paradojas del autor?, y se vuelve a plantear otra cuestión: ¿te gustaría saber con una semana de antelación que vas a morir?.

*(La esfinge de la calavera o esfinge de la muerte (Acherontia atropos) es una especie de lepidóptero ditrisio de la familia Sphingidae. Su nombre común alude al dibujo que tiene en el dorso del tórax y que se asemeja a una calavera humana).

Arrancando de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, José Saramago desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro de la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero y lo eterno...una obra llena de moralismo, entretenimiento y fantasía. Un clásico impresionante.
Una de las cosas geniales que tiene la lectura de este libro es que desarrolla habilidades, genera reflexiones y fabrica inquietudes, una historia mágica que podría comenzar y terminar con la misma frase...

...Al día siguiente no murió nadie"

miércoles, 16 de mayo de 2012

Carlos Fuentes (1928 - 2012)


  • "México ha tenido una gran pérdida : Carlos Fuentes ha fallecido", Martes 15 de Mayo de 2012.


Carlos Fuentes nació el 11 de noviembre de 1928 en la ciudad de Panamá. Entre sus obras destacan: La región más transparente (1958); Las buenas conciencias (1959); La muerte de Artemio Cruz (1962); Aura (1962); Cantar de ciegos (1964); Zona Sagrada (1967); Cumpleaños (1969); Terra Nostra (1975); La cabeza de la hidra (1978); Agua Quemada. Cuarteto Narrativo (1983) y Gringo Viejo (1985).
Cristóbal Nonato (1987); La Campaña (1990); La Frontera de Cristal. Una novela en nueve cuentos (1995); Los años con Laura Díaz (1999); Instinto de Inez (2001); La Silla del Águila (2003); Todas las familias felices (2006); La voluntad y la fortuna (2008) y Adán en Edén (2009), entre otras.
Algunos de los reconocimientos de los que fue acreedor: Premio Mazatlán de Literatura por Tiempo mexicano (1972); Premio Xavier Villaurrutia (1976) y Premio Rómulo Gallegos por Terra Nostra (1977); Premio Internacional Alfonso Reyes (1979); Premio Nacional de Literatura de México (1984) y Premio Cervantes (1987).
Condecoración de la Legión de Honor (1992); Premio Internacional Menéndez Pelayo (1992); Premio Grizane Cavour (1994); Premio Príncipe de Asturias (1994) y Medalla Picasso de la Unesco (1994).
Doctorado Honoris Causa por la Universidad Veracruzana (2000); Premio Internacional Don Quijote de La Mancha (2008); Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Quintana Roo (2009); Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica (2009); Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (2010).

Aquí algunas de las frases de Carlos Fuentes:

“Las revoluciones las hacen los hombres de carne y hueso y no los santos y todas acaban por crear una nueva casta privilegiada.”

“Si del amor hacemos la meta más cierta y el más cierto placer de nuestras vidas, ello se debe a que, por serlo para serlo, debe soñarse ilimitado sólo porque es, fatalmente, limitado.”

“Poco importa que seamos sólidos o espectrales. Igual da. Venecia toda es un fantasma. No expide visas de entrada a favor de otros fantasmas. Nadie los reconocería por tales aquí. Y así, dejarían de serlo. Ningún fantasma se expone a tanto.”

“Lo que no tenemos lo encontramos en un amigo. Creo en este obsequio y lo cultivo desde la infancia. No soy en ello diferente a la mayor parte de los seres humanos. La amistades la gran liga inicial entre el hogar y el mundo. El hogar, feliz o infeliz, es el aula de nuestra sabiduría original pero la amistad es su prueba.”

"Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos."


sábado, 12 de mayo de 2012

¿Y si los libros cobraran vida?

Dejo aquí un maravilloso corto realizado por William Joyce y Brandon Oldenburg, nominado a los Oscar en la categoría de corto animado y que todo amante de los libros debería poder disfrutar.

Tal y como lo definen sus creadores, "Inspirado en la misma medida, por el huracán Katrina, Buster Keaton, El Mago de Oz, y un amor por los libros". A disfrutarlo...


domingo, 6 de mayo de 2012

Amsterdam

Una novela más de Ian McEwan. Pero ésta para mi era un poco especial. Hacía tiempo que tenía ganas de leerla. Fue su primera Gran Novela. Me atraía ese aura de novela de éxito premiada que la rodeaba (fue premio Booker, y en español va por su 8ª edición) y que podía mostrar al más real McEwan, combativo, despiadado y auténtico.

No me ha defraudado. La historia está llena de aristas, de dobleces, de personajes que parecen ser lo que son pero que después no son en realidad lo que pensamos. Y ni por asomo podemos saber lo que piensan. Tres hombres de éxito, un ministro de asuntos exteriores, un compositor consagrado y un director de un periódico crítico con el poder establecido, están unidos por su relación, antes sentimental y ahora de amistad, con Molly Lane. Ésta está casada a su vez, para enredar más las cosas, con un multimillonario al que en realidad nunca ha querido mucho. La pobre Molly muere de una penosa enfermedad y en su cremación coinciden los personajes mencionados. A partir de aquí comienzan a desarrollarse una serie de acontecimientos, con unas fotos comprometidas por el medio, que desembocan en un curioso final en Amsterdam.


McEwan muestra aquí una prosa clara y directa que le sienta como anillo al dedo a ese característico humor de sus más originales novelas en las cuales no sabes si reír o llorar. Vamos, muy de estilo inglés, pero elevado a la n-ésima potencia. Aparecen en la novela varios juegos de palabras que para que cobren sentido en castellano han de ser explicados por el traductor (Jesús Zulaika). Pero que no hacen sino demostrar el dominio del lenguaje y el corrosivo humor del que hace gala el autor.

Insisto una vez más que con este autor no puedo ser demasiado objetivo, me encanta, pero la novela me ha vuelto a atrapar desde el principio, he devorado cada página con avidez y la he acabado con esa sensación agridulce de ¿por qué se ha acabado ya? Sólo me queda el consuelo de que aún tengo libros de McEwan por leer.

lunes, 23 de abril de 2012

Feliz Día del Libro



Érase una vez… un pueblecito galés llamado Hay-on-Wye, a medio camino entre Bristol y Birmingham. Corría el año 1961 cuando un bibliófilo graduado en Oxford, Richard Booth, decidió convertirlo en una zona económicamente activa, de referencia internacional y sustentada en una sola mercancía: el libro. Sus primeras acciones fueron comprar el castillo y la antigua estación de bomberos y situar en ellos librerías de segunda mano. Booth desafió las malas predicciones de los vecinos, que no confiaban en un mercado basado en la lectura, y recorrió el país adquiriendo bibliotecas enteras, acumulando libros y más libros. Poco a poco, otros siguieron su ejemplo, y fueron surgiendo librerías en casas abandonadas, en el viejo teatro, en una carnicería. Así, una localidad con no más de 2.000 habitantes tiene cerca de treinta librerías y una estimación de un millón de libros.
En 1977, mientras la idea se extendía a otros países, Booth decidió ir más allá. El 1 de abril de ese año declaró Hay-on-Wye como un reino independiente de las islas británicas y se autoproclamó rey (Richard Cœur de Livre). La respuesta de las autoridades británicas, insistiendo en que Hay formaba parte del Reino Unido, no hizo más que darle mayor publicidad al hecho y al propio Booth que afirmó que, como Hay se hallaba a medio camino entre Inglaterra y Gales, no formaba parte de nada. Cuando al recién investido monarca se le preguntó si iba en serio, respondió:

“Por supuesto que no, ¡pero es más serio que la política real!”

Lo que Booth pretendía con esta ocurrencia que suena a chiste era poner en jaque a un gobierno central que no demostraba interés alguno en revitalizar el mercado local. Ahora es posible sacar un pasaporte de Hay-on-Wye y hasta comprar títulos nobiliarios a partir de 25 libras (menos de 30 euros).
Todo apunta a que la iniciativa de Booth dio buenos frutos. A principios de los noventa, un equipo de investigación de la Universidad de Strathclyde inició un proyecto para analizar los efectos económicos en áreas rurales de la periferia. Los resultados confirmaron un impresionante crecimiento para la localidad de Hay.
En la actualidad, Richard Booth posee dos librerías, una está en el 44 de Lion Street y es la más grande de Hay; la otra se ubica en el castillo, morada del rey. Mientras una de las torres alberga la librería particular de la esposa de Booth, especializada en fotografía, arte y cine, los jardines están ocupados por estanterías repletas de tomos. Ni siquiera hay dependientes, sino que el visitante toma el libro y deposita el dinero en las “honesty boxes”.
Hay-on-Wye recibe medio millón de turistas al año y ha impulsado la creación de una Organización Internacional de Ciudades de Libros (IOB) que, entre otras actividades, organiza un Festival Internacional cada dos años; el último tuvo lugar en Montereggio (Italia) y el próximo será en Wünsdorf-Waldstadt (Alemania) en 2010.
Hoy por hoy, existen más de 20 Ciudades de Libros en todo el mundo: Becherel, Fontenoy-La-Joûte, Cuisery, Charité-sur-Loire y Montmorillon, en Francia; Bredevoort (Holanda); Haerland (Noruega); Montereggio (Italia); Redu (Bélgica); Sedbergh (Inglaterra); St-Pierre-de-Clages (Suiza); Sysmo (Finlandia); Tvedestrand (Noruega); Wigtown (Escocia); Wünsdorf-Waldstadt (Alemania); Langkawi (Malasia); Jinbo y Kenbuchi, en Japón; Bowral (Australia); Nevada City y Archer City, en Estados Unidos. En España, tenemos la Villa del Libro de Urueña (Valladolid), que ya tiene 10 librerías para sus 220 habitantes.

"Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mi se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros."

(Jorge Luis Borges)


miércoles, 11 de abril de 2012

EL MUNDO





“Fíjate, Juanjo, cauteriza la herida en el momento mismo de producirla…”

Cuatro fueron las motivaciones que me llevaron a decidirme por leer este libro: en primer lugar por ser la obra ganadora del Premio Plantea de 2007, lo que le reportó al autor un gran reconocimiento. En segundo lugar por la crítica que de la misma hizo Marsé y pude leer en algún sitio: “no es un libro encargado para hacerse con un premio, sino todo lo contrario…”. En tercer lugar, porque ya había leído otra obra del autor “Laura y Julio” y me pareció preciosa; un libro que me encantó de principio a fin. Y por último, porque no dejó de llamarme la atención que un columnista del periódica nacional “El País” escribiera una obra titulada “El Mundo”, al menos me resultaba paradójico.
Se trata de una obra autobiográfica, o al menos eso he deducido yo, ya que está narrada siempre en primera persona y casi en su totalidad aborda la infancia del protagonista, es decir, de Juan José Millás. El resto de personajes que aparecen en la obra, nunca dice si son reales o invenciones de su universo personal. Dividida en cuatro partes: el frío, la calle, tú no eres interesante para mí y la academia. En ellas se tratan temas como la angustia existencial, la soledad, y sobre todo, la muerte, apareciendo en la novela con la naturalidad de cualquier otro elemento. Todos ellos van calando y afectando al resto de personajes de la obra casi por igual, llenando de desánimo y desesperanza el desarrollo de la obra. Marcado desde el inicio, por la experiencia de un niño de ocho años que narra su traslado de Valencia a Madrid, las miserias de la adaptación a un barrio y una casa pobres, y la visión de una nueva calle desde la ventana del sótano de la casa de su único amigo. Un amigo enfermo del corazón, el Vitaminas, personaje de la novela que me gustaría destacar sobre el resto… “un chico de mi calle tenía una enfermedad del corazón que le impedía ir al colegio. Durante los meses en los que el buen tiempo lo permitía, el Vitaminas –así le llamábamos, ironizando sobre su delicado aspecto- permanecía sentado a la puerta del establecimiento de su padre (una tienda de ultramarinos anexa a un bar también regentado por él) con una bicicleta de carreras al lado. Nunca montó en ella, pero a veces decía que de mayor sería ciclista. Su deseo, si tenemos en cuenta que se ahogaba al menor esfuerzo, resultaba un poco trágico”
No esperes una obra con principio y fin, un argumento fácil de seguir o en sintonía capítulo a capítulo. Retazos de una vida, de una autobiografía… “hay libros que al modo del automóvil que se salta un semáforo, se cruzan violentamente en tu existencia. Me habían encargado un reportaje sobre mí mismo, de modo que comencé a seguirme para estudiar mis hábitos… acababa de ser arrollado por una novela”.
En definitiva un libro que te desploma el brazo cada dos por tres porque comparte la puerta de los sueños y los miedos de la infancia, una invitación al asomo, no ha hacia unos recuerdos sino una realidad. Pasado, presente y futuro se amalgaman, dejando de ser una biografía de autor para pasar a ser quizás la de todos, la del Mundo. Recordándote una vez más ese modo de ver la realidad dolorosamente afilada que tiene el que escribe, sin poder, ni saber mirar de otro modo. Una mirada de doble filo que te da o te quita la vida en cada pestañeo. Merece la pena entrar en el Mundo de Juan José Millás, y quién sabe, en tu propio mundo.



“Cuando escribo a mano, sobre un cuaderno, como ahora, creo que me parezco un poco a mi padre en el acto de probar el bisturí eléctrico, pues la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas.”

viernes, 30 de marzo de 2012

Cita

Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran. (André Gide)



(Fotografía: Biblioteca Sanint- Florian, Austria)