domingo, 22 de mayo de 2011

¡Indignaos!

Este es el original título que Stephane Hessel da a su libreto animando a la lucha por la igualdad y la defensa de los derechos humanos. El mensaje no puede ser más claro ni más alentador. Pide a la juventud que se movilicen, que protesten, que luchen por aquello que sus padres y abuelos se dejaron la vida por establecer y que en la actualidad está en peligro. Cada día perdemos derechos en aras de la seguridad, perdemos derechos a causa de la crisis,... Pues ya está bien de permitir más recortes.

Stephane Hessel pide que encontremos algo por lo que indignarnos y protestar por ello. Y para dar más énfasis al mensaje, el prólogo corre a cargo de José Luis Sampedro.

Hasta aquí todo bien. Lo que no me ha gustado es que a un artículo extenso de cualquier periódico, le han puesto tapas y nos lo venden como libro, con el consiguiente aumento de los beneficios (que por otra parte en ningún sitio he leído que se destinen a ninguna buena causa).


Al final del librito se nos presenta una pequeña biografía de Hessel, y es cierto que su vida da para escribir más de un libro. Es un hombre hecho a sí mismo que ha pasado por los más importantes acontecimientos del siglo pasado como protagonista de excepción. Por lo tanto es una pena que se quede en este panfleto que tiene más aires recaudatorios que reivindicativos.

En cualquier caso, no puedo dejar esta entrada sin mostrar mi apoyo a la causa 15M. Es ciero que entre todos podemos cambiar el mundo, siempre buscando un mundo mejor. ¡ÁNIMO! 
 

martes, 17 de mayo de 2011

El lamento del perezoso

Después de Firmin, todos los que disfrutamos y nos sorprendimos con la primera novela de Sam Savage, esperábamos un nuevo trabajo del autor con cierta ansiedad. Se hizo de rogar, pero al fin llegó El lamento del perezoso, publicado en 2009 por Seix Barral.

En esta ocasión el autor nos narra la historia del escritor frustrado Andrew Whitaker y editor de la decadente revista Soap, que además está arruinado. Vive sólo en su mansión heredada, ruinosa, cutre, medio alquilada y su único contacto con el exterior es a través de cartas, que escribe a antiguos colegas, aspirantes a escritores y otro tipo de fauna literaria y a su exmujer, Julie, a la que culpa de no pocos de sus males. También se comunica con el exterior por medio de carteles que cuelga para sus vecinos alquilados, con los que no mantiene, precisamente, una relación muy cordial. Apenas sale de su casa y el deterioro mental y físico se hace patente a medida que avanza el libro. 


Entre cartas y carteles aparecen también esbozos de lo que será su gran novela. La culminación de su obra literaria que lo sacará del pozo sin fondo en el que se encuentra metido.

Resulta muy curiosa y original esta forma de contarnos la historia, cartas a escritores, antiguos amigos, vecinos, su exmujer, trozos de su novela, y aunque parezca extraña y tal vez complicada, poco a poco nos va enganchando la trama sin remisión. Aquí se demuestra la genialidad del escritor y lo correctamente que sabe hilbanar la historia.


Si es cierto que este libro me ha dejado un cierto sabor agridulce. Para mi (y para millones de lectores) Firmin fue una grata sorpresa en el mundo literario. Algo nuevo, agradable de leer y que homenajeaba la pasión por la lectura. Tal vez por ello, esperaba más de esta segunda novela de Sam Savage. Cuando el listón se pone muy alto es difícil volver a igualarlo. Merece la pena leerla, aporta ese punto de originalidad en la forma en que se narra la historia, pero falta algo que no sabría definir muy bien.

viernes, 29 de abril de 2011

Ana María Matute, Premio Cervantes 2010


Basten estas palabras pronunciadas por Ana María Matute en el final de su discurso de aceptación del Premio Cervantes 2010, para honrar a una de las grandes de nuestras letras desde opinaRed:


La palabra hermano, la palabra miedo, la palabra amor, son palabras muy simples, pero llevan el mundo dentro de sí. No siempre es fácil, ni sencillo, descubrirlo. Hay que intentar alcanzar el oculto resplandor de esas palabras, de todas las palabras, o de una sola que todavía nadie oyó nunca pronunciar. Toda mi vida ha sido una constante búsqueda de esa palabra capaz de iluminar con su luz el país de las maravillas que tanto nuestro mundo como, sobre todo, nuestro lenguaje albergan, y que no siempre nosotros sabemos indagar. Porque las palabras —lo diré, para terminar, con los versos que cierran el poema de Alicia—:

Invaden un País de Maravillas:
...
Es como ir por un caudal corriendo,
Ligero y tan fugaz como un destello...

Porque,

La vida, dime: ¿es algo más que un sueño?

Muchas gracias.

Muchas gracias a ti, Ana María, por todos los buenos momentos pasados con tus libros y los que aún nos quedan por pasar...


lunes, 25 de abril de 2011

Cuentos de la Alhambra

La princesa permanecerá cautiva del astrólogo, y el astrólogo, preso, en su mágico sueño, de la princesa


¡Ya era hora! Este es el título que seguramente merecía esta entrada. Y ya era hora porque el libro de Washington Irving, Cuentos de la Alhambra me lo regalaron en agosto de 1990, y lo leo 21 años después. Se dice pronto, pero ha llovido mucho. Y esos 21 años ha permanecido en una estantería, ha sobrevivido a algún traslado y el destino, por fin, lo ha puesto en mis manos. Los caminos del señor (el que sea) son inescrutables.


La edición es de la editorial Everest y no está muy cuidada. Tiene algunas fotos modernas y grabados antiguos de las zonas más significativas de la Alhambra y también tiene alguna que otra falta de ortografía. Además tiene la letra pequeña y abigarrada. Esta es la única razón que se me ocurre para no haberlo leído antes.

Pero bajo esta apariencia poco primorosa he descubierto un libro delicioso. Narra la estancia del autor en los palacios de la Alhambra. Lo que ve, la gente que conoce, lo que siente al pasear por sus jardines, lo que trasmiten sus muros milenarios. Todo ello aderezado por las curiosas y encantadoras leyendas que se mantienen aún hoy vivas en la memoria de las gentes de Granada.


Además este clásico de las letras universales tiene otra cualidad, y es la de hacernos inexcusable una visita a Granada y a la Alhambra, que seguro veremos con otros ojos más atentos, más interesados y también más fisgones. ¡Nos vemos en Granada!

Así terminó uno de los más placenteros sueños de una vida que el lector acaso piense estuvo demasiado hecha

de sueños.

lunes, 21 de marzo de 2011

Homenaje a Josefina Aldecoa


El día 16 de marzo nos dejaba una gran escritora y mejor aún pedagoga y maestra, Josefina Aldecoa. En el día mundial de la poesía y con la primavera recién comenzada, sirvan estas líneas de homenaje y gratitud:

En la Normal teníamos un profesor muy aficionado a las arengas. Ponía los ojos en blanco cuando nos hablaba de la importancia de nuestra función como educadoras.

«La joya más preciosa carece de valor si la comparamos con un niño. La planta más hermosa es sólo una pincelada de verdor; la máquina más complicada es imperfecta al lado de ese pequeño ser que piensa, ríe y llora., Y ese ser maravilloso, ese hombre en potencia ante el cual se doblega la Naturaleza, os ha sido confiado, mejor dicho, os será confiado a vosotras...»

Don Ernesto se llamaba, y parecía que su misión no era otra que la de insuflarnos el entusiasmo que nuestra profesión nos iba a exigir. Muchas veces me he acordado de él. He rememorado con amargura o con humor aquellas ampulosas afirmaciones suyas:

«La patria, la sociedad, los padres, esperan de vosotras el milagro, la chispa que encienda la inteligencia y forje el carácter de esos futuros ciudadanos...»


Josefina Aldecoa. Historia de una maestra (Septiembre 1990).



domingo, 6 de marzo de 2011

No les votes. Contra la ley SinDerechos

Ayer se publicó en el BOA la cacareada Ley Sinde (en lo que yo diría que es un acrónimo de ley SinDerechos) por la que se pueden cerrar impúdicamente páginas web. Considero que esto es un atentado (mas) contra la libertad de expresión y la libertad general de los ciudadanos de este sufrido país. La lucha contra la piratería debe ir por otros derroteros. Y de ninguna manera debe estar condicionada por los intereses de grandes empresas discográficas o de telecomunicaciones. Señores políticos, los ciudadanos somos lo primero. Recuerden de quien reciben los votos que les permiten gobernarnos.

Por ello me uno a la plataforma No les votes, que promueve la sana intención de que los partidos que apoyaron la ley Sinde, que son PSOE, PP y CIU, reciban de parte de los ciudadanos la lección que mejor entienden, no recibir votos en las próximas elecciones municipales del día 22 de mayo.

Creo que merece la pena leer el manifiesto de la plataforma y que reflexionemos sobre lo que estamos dispuestos a aguantar de nuestros mediocres políticos, que nos demuestran día a día que no saben estar a la altura de ésta ni de casi ninguna otra circunstancia.



sábado, 26 de febrero de 2011

Plagio mortal


Los motivos que nos pueden llevar a leer un libro y no otro pueden ser muy diversos y curiosos. Me imagino que es aquí donde los expertos en publicidad juegan su gran papel, que nos hace fijar nuestra atención en unos títulos y no en otros. Los grandes autores tienen más medios para llegar al gran público que un modesto escritor que empieza. Sólo por eso se le lee más. Muchas veces no es porque tenga más calidad.


En el caso de Plagio Mortal (The killing Circle, en inglés, que alguien me explique la traducción: ¿más comercial?), la explicación de porque llegó a mis manos es bien sencilla, a la vez que casual: Buscando el pasado año guías de viaje sobre Toronto, ciudad que iba a visitar en breve, apareció esta novela del escritor canandiense Andrew Pyper, ambientada precisamente en Toronto. Pues bueno, los hados inquietos me ponía en bandeja que comprara el libro y lo leyera.

Eso sí, primero viajé a Toronto y después comencé el libro (y menos mal que lo hice así). Se trata de una novela negra, pero no en el sentido tradicional. El protagonista es un aspirante a escritor, viudo con un hijo y que trabaja en un periódico local. Decide apuntarse a un curos de escritura creativa y ahí comienza su calvario. Asesinatos, secuestros, desapariciones,... todo ambientado en la ciudad de Toronto. Una ciudad, por otro lado, tranquila y cabal, donde la delincuencia brilla por su ausencia.


El protagonista deambula por sus calles crean
do una tensión y un estrés muy bien conseguidos. Esta intensidad va creciendo con la lectura, a medida que desaparecen o aparecen muertos diversos personajes en múltiples situaciones.


El libro es entretenido pero poco más. A mi me ha gustado ya que me ha servido para recordar calles, plazas o sitios típicos por los que paseé. En cualquier caso, aunque Andrew Pyper tiene un gran reconocimiento en su Canadá, no creo que llegue a convertirse en un escritor de éxito internacional.

miércoles, 9 de febrero de 2011

El último Dickens

Mattew Pearl ya nos había sorprendido con dos grandes novelas ambientadas en el siglo XVIII en la sociedad americana, El club Dante y La sombra de Poe, que conoce a la perfección y en cuyos entresijos se mueve con gran soltura. Sus diálogos son ágiles y sus descripciones precisas.

En esta ocasión nos deleita con la historia del último viaje de Charles Dickens a Estados Unidos. Era habitual que los escritores de éxito, tanto nacionales como extranjeros, recorrieran el país haciendo lecturas públicas de sus textos en teatros e iglesias, lo que tenía un doble objetivo: promocionar sus novelas y darse un baño de multitudes. En el caso de Charles Dickens estas convocatorias tenían una más que notable aceptación.

A su vuelta a Inglaterra, y con su salud notablemente mermada, deja inacabada su última novela "La extraordinaria historia de Edwin Dropp". Es entonces cuando comienza una lucha a muerte entre diversos editores y benefactores del escritor por averiguar si el manuscrito que contiene el final de la historia se esconde en algún lugar o cómo el propio Charles Dickens pensaba acabarla.

En esta desenfrenada carrera interviene sus editores americanos, la competencia, editores ingleses, amigos y los propios familiares del autor. Así la acción se desarrolla entre Boston y Londres, más concretamente en Gadshill, donde el escritor tenía su residencia. Cualquier pista, cualquier indicio, supone aproximarse al desenlace del fenómeno literario del momento.

No falta, por supuesto, una casta historia de amor entre el brillante y joven editor americano y su secretaria, una chica divorciada, con todo lo que ello supone en la sociedad de la época. Ambos viajarán en barco hasta Inglaterra, lo que les permitirá acercarse y conocerse mejor.

Mathew Pearl
Casi todos los personajes de la historia son reales, por lo que la novela supone adentrarse de lleno en la vida del insigne Dickens, conocer su entorno, sus costumbres, sus manías, y la forma en que encaraba cada nueva novela.

Charles Dickens

jueves, 6 de enero de 2011

Una de cómics

Hace muchos, muchos años, había un chico que leía montañas de cómics. No importaba la temática ni el estilo. Todos valían para pasar muchos ratos de entretenimiento. Pero este chico fue creciendo y decubrió que los libros ofrecían más emociones todavía que los cómics. Así que cambió las muchas horas que pasaba leyendo cómics por muchas horas leyendo libros.

Pero parecer ser que en esta vida cuando uno se hace mayor, le entra la nostalgia del pasado, así que he vuelto a leer cómics. Ahora las llaman novelas gráficas, son para adultos, de temática más elaborada, pero para mi todo son cómics (o historietas, palabra española entrañable que los define mejor).

Empecé por uno del que me sonaba la película. Ésta había tenido más éxito por sus protagonistas que por su calidad. También lo elegí porque me recordaba bastante a mis añorados cómics de Marvel. Como puede imaginarse es cañero y lleno de acción. Era Wanted. Resulta violento en multitud de escenas y está dirigido a un público muy escogido, pero yo lo he disfrutado, ha sido mi reencuentro.

El siguiente tenía mucho más mensaje y venía precedido del primer premio Pulitzer concedido a un cómic, Maus. Cuenta la historia real del padre del autor. Su vida antes de la II guerra mundial y el largo peregrinaje por campos de concentración lejos de su familia y pensando que la muerte le acechaba en cada esquina. Cada clase de personaje está dibujado como un animal, identificando las características del animal con los protagonistas de la historia. Muy recomedable.

Y, de momento, el último que he leído también se ha hecho famoso por ser llevado al cine. Su título es Maria y yo. Cuenta unas vacaciones de una niña autista con su padre en un hotel de Canarias. Está lleno de ternura y emociones como sólo un padre puede reflejar de su hija. Momentos cotidianos, pero tan especiales que ponen la carne de gallina. Una auténtica delicia.

Pues otra vez me han enganchado las historietas, así que ya estoy pensando cuál será la próxima. Y, por supuesto, no dejaré de comentarlo aquí.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Doce uvas con doce libros (III)


Otro año que pasa, otro que se nos viene encima, nuevas promesas y proposiciones para el año nuevo y, como no puede ser de otra manera, en opinaRed damos la ya tradicional lista de doce libros (o trece en este caso, como la protagonista de House) propuestos para el año que empezamos. Unos serán buenos, otros no tanto, pero seguro que de todos ellos podremos sacar algo provechoso que nos haga mejores personas (o, al menos, personas más interesantes). En fin, con las mejores intenciones que brindan estas fechas tan señaladas, ahí va la lista prometida:

- Lo que sé de los hombrecillos, de Juan José Millas. Creo que este libro es inexcusable. Por su autor, por las críticas y porque siempre es una caja de sorpresas.

- El asedio de Arturo Pérez-Reverte. Para mi es fijo en mis listas. Me gusta como escribe y me interesan los temas que trata y como los trata.


- Tres vidas de santos de Eduardo Mendoza. Está más de moda su Premio Planeta, Riña de gatos, pero prefiero ir paso a paso. Primero este libro, después ya veremos.

- Inés y la alegría, de Almudena Grandes. Últimamente estaba un poco saturado de la temática Guerra Civil, pero si hay que volver sobre el tema prefiero que sea de la mano de esta escritora visceral y descarada.

- La elegancia del erizo de Muriel Barbery. Es de estos libros que están en el cajón hace tiempo y creo que no se puede aplazar más su lectura. Las críticas son buenas y lo cogeré con ganas.

- De que hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami. Para un aficionado a las carreras a pie este libro es imprescindible. Hay que leerlo, sentirlo y, por supuesto, disfrutarlo.



- La ternura de los lobos de Stef Penney. Ambientado en los bosques de Canadá. Tal vez para mi eso sea más que suficiente para interesarme el libro. Ya lo comentaré aquí.

- El guardián entre el centeno de Jerome Salinger. Un clásico que está de actualidad y que no quiero dejar de leer.

- La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa. Bueno, un poco de lectura formativa útil para la profesión tampoco irá mal. Este libro promete estra muy bien, así que hay que comprobarlo sin demora.

- El compositor de tormentas de Andrés Pascual. Recomendación personal de alguien muy fiable. Sin más comentarios.

- Longitud de Dava Sobel. Ya leí Los planetas y me gustó su estilo directo y claro. Es una gran divulgadora, preparada y muy accesible. Así que en orden inverso a su escritura, me propongo completar el círculo con este libro.

- La ladrona de libros de Markus Zusak. Todo un éxito de ventas que aún no he leído, así que no queda más remedio que ponerle solución.


- (y 13) Under wood songs. El oceáno de las escrituras, de Ángel Petisme. Regalo de una amiga (mía y del autor) en cuyo criterio confío ciegamente. Se trata de un poemario revisado escrito hace 20 años y un disco con 15 canciones y 5 poemas. Toda una declaración de inteciones.



¡ FELIZ AÑO NUEVO !