miércoles, 3 de enero de 2024

EL PROBLEMA FINAL

"Lo improbable no es imposible"

Décimo libro del Club de Lectura de Talavera de la Reina, elegido por Rosa, y mi primera lectura en este nuevo año 2024.

El problema final es un monumento admirativo, con alguna brizna de parodia hacia las aventuras de Sherlock Holmes, de hecho me ha encantado como el autor se ha sacado de la manga un Sherlock y un Watson y nos ha hecho creer que eran ellos, salidas de la mente de Conan Doyle. Hacia las novelas de Ágatha Christie también. Y de tantos otros. Y se inscribe, por duplicado o triplicado, en esos misterios que en la literatura detectivesca se denominan caso de habitación cerrada. O sea, encuentran un cadáver y de lo que se trata es de deducir cómo diablos alguien pudo entrar, matar y salir. Un problema de lógica, de ingenio, que considero el autor sabe llevar con maestra pluma.

"Hasta el final de los años treinta se publicaron miles de novelas con enigma. Eso liquidó el género. Esclarecer un crimen mientras se beben tazas de té, como quien juega al ajedrez o resuelve un crucigrama, suena hoy blando. La novela que llamamos negra, más innovadora, arrinconó a los enigmas elegantes".

Algo personal que no me ha gustado del libro son las frecuentes alusiones y citas abundantes de nombres reales del cine, el arte, la sociedad y la literatura, esto me ha resultado en ocasiones demasiado pesado y tedioso y me apartaba de la verdadera historia que en la novela se narra y que tan intrigado me tenía desde el inicio.

Junio de 1960. Un temporal mantiene aisladas en la idílica isla de Utakos, frente a Corfú, a nueve personas alojadas en el pequeño hotel local. Nada hace presagiar lo que está a punto de ocurrir: Edith Mander, una discreta turista inglesa aparece muerta en el pabellón de la playa. Lo que parece un suicidio revela indicios imperceptibles para cualquiera salvo para Hopalong Basil, un actor en decadencia que en otro tiempo encarnó en la pantalla al más célebre detective de todos los tiempos. Nadie como él, acostumbrado a aplicar en el cine las habilidades deductivas de Sherlock Holmes, puede desentrañar lo que de verdad esconde ese enigma clásico de habitación cerrada. En una isla de la que nadie puede salir y a la que nadie puede llegar, inevitablemente todos se acabarán convirtiendo en sospechosos en una fascinante novel - problema donde la literatura policial se mezcla de modo asombroso con la vida.

"Todos seguían pendientes de mí y era fácil adivinar lo que pensaban. Después de tantas películas enfrentando a situaciones semejantes en la ficción, me hallaba ante una de verdad, con cadáver auténtico".

Hay muchas coas que me han gustado de esta novela. Como he comentado antes, me parece una genialidad del autor hacer protagonista de una novela negra a un supuesto actor que interpretó a Sherlock Holmes en casi una veintena de películas. Ormond Basil no existió realmente pero, si le echas un vistazo a los actores (más de setenta) que dieron vida al detective creado por si Arthur Conan Doyle, y por similitud en el nombre podemos pensar que el personaje de Reverte está inspirado en Basil Rathbone.


Es una novela muy metaliteraria, en la que, por un lado, he encontrado mucha crítica al género negro y, por otra, se permite al lector visitar la trastienda de lo que debe ser una buena novela de misterio. A lo largo de toda la narración vamos a ir desvelando los elementos y requisitos que necesita una buena novela negra para ser una "novela seria". Se hace alusión al dominio de la técnica narrativa, al perjuicio que ocasiona la profundidad psicológica frente a lo verdaderamente importante, que no es más que "estimular la inteligencia o la emoción del lector". 

"Muy torpe es el investigador que considera insignificantes los detalles en apariencia insignificantes".

Me ha gustado también asomarme a una novela negra de corte clásico, a una novela - problema. El número de personajes te hace pensar en "Diez negritos" de Ágatha Christie. El modus operandi de los crímenes, siempre perpetrados, como podríamos decir, a puerta cerrada, dejándote con esa incógnita de pensar: ¿Quién es el asesino?¿la dueña del hotel?¿el camarero atractivo?¿Foxá? Ya os adelanto que yo no acerté ni de lejos.

En definitiva, El problema final es una novela que, bajo mi punto de vista, encierra más de lo que cuenta. Es un bonito homenaje a la novela policíaca de corte clásico que tanto éxito tuvo en su momento y que ha sido desbancada por otra forma de hacer misterio. Así que Pérez Reverte mete en una coctelera a Conan Doyle, Ágatha Christie, literatura, cine, escritores, actores y actrices, un buen puñado de reflexiones y nos sirve en una copa de cóctel, aderezada con una aceituna, una historia entretenida que a mí, personalmente, me ha gustado mucho.

"El duelo en una novela policíaca no es entre el asesino y el detective, sino entre el autor y el lector"

Y sí, he de reconocer que me han entrado muchas ganas de leer historias de Sherlock Holmes (sólo había leído el "Sabueso de los Baskerville" en el intituto) y por eso ya he buscado por casa un viejo libro de Conan Doyle. Pronto estaremos más cerca del detective del 221B de Baker Street: el hombre que nunca existió y nunca murió.

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