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jueves, 22 de enero de 2026

Lecciones, de Ian McEwan

No he hecho investigación para esta novela, todo estaba ahí como esperándome.

Ian McEwan 

Idioma original: Inglés

Título originalLections

Editorial: Anagrama

Traducción: Eduardo Iriarte Goñi

Año de publicación: 2023

Nº de páginas: 584

Valoración: No es su mejor libro


Ian McEwan es uno de mis lectores de referencia. De él lo ha leído prácticamente todo lo que se ha publicado en castellano (me queda pendiente leerlo en su inglés nativo). Y esta afición desmesurada por el autor nació cuando cayó en mis manos la novela Expiación hace ya muchos años, en la noche de los tiempos. Maravillosa narración, bien escrita, bien estructurada, original y que cautiva desde sus primeras páginas. No sé donde leí que era como esas muñecas rusas, las matrioskas,  donde cada historia estaba metida dentro de otra que iba apareciendo a medida que ibas leyendo. Una comparación muy acertada, pues es así como yo la sentí al leerla. La película cuyo guion se hizo a partir de la novela ya es harina de otro costal. A mi no me encandiló en absoluto. Desde este gran descubrimiento que supuso Expiación lo he ido leyendo todo y, para ser honestos, unas novelas con más afición que gusto. Como es natural, no todas son buenas novelas.

En el caso de la novela que nos ocupa, su extensión, poco habitual en otras novelas de este autor, parecía indicar el regreso a una gran novela. Su estructura también denota algo grande. Es la historia vital de un ciudadano inglés hijo de un militar destinado en diversos lugares del mundo. Su nombre es Roland Baines al que seguiremos desde su infancia hasta su vejez, pero por el camino conocemos la historia de su padre, de su madre, de su esposa alemana, de su hijo, de su suegra, de su profesora de piano y todo lo que vive con ella que lo marcará para siempre, de su suegro, de su segunda pareja,... Son infinidad de historias particulares que se van escindiendo de la historia principal del protagonista, como los tentáculos de un pulpo que los lanza hacia el abismo. Una estructura que recuerda a libros como Los Miserables de Víctor Hugo, donde desde la trama principal se desvía hacia todas las pequeñas tramas que la rodean.

No sé si consigue realmente una gran novela. En mi opinión, la primera parte se hace algo confusa, ya que por momentos tanta mezcla de personajes e historias hace que el lector no sepa realmente donde está en cada momento. No hay transición clara entre las diversas historias. En las páginas siguientes y ya mucho más asentado en la historia, todo se va aclarando y, por momentos, la narración se hace brillante y las piezas comienzan a encajar. La historia cobra sentido y apetece leer y leer más. Todas estas pequeñas historias se van relacionando con los grandes acontecimientos de finales del siglo XX y principios del XXI: la explosión de la central nuclear de Chernobil, la caída del muro de Berlín, la guerra de las Malvinas, la crisis de los misiles rusos en Cuba, la pandemia de COVID-19...

Al final de la novela un Roland envejecido conversa con su nieta mayor intentando comprender por qué su vida ha sido así y no de otra manera. El abuso sufrido por su profesora de piano y el posterior abandono de su esposa Alissa para ser una novelista de éxito, marcan el carácter y el devenir de esa vida de la que, al final y frente a su nieta, le hace sentir orgulloso.

sábado, 28 de agosto de 2021

La cucaracha, de Ian McEwan


El origen del reversionismo era confuso y tema de continuas polémicas entre quienes se interesaban por él.
(La cucaracha. Ian McEwan. página 17)

Es difícil calificar este trabajo del escritor inglés Ian McEwan. Puede incluirse en multitud de apartados, pero sin llegar a ajustarse realmente a ninguno de ellos. Tal vez podríamos acercarnos diciendo que es una novelita corta con carácter de panfleto político y crítica social. Demasiado largo para ser una calificación. Pues en vez de calificarlo, simplemente contaré que me ha parecido, de qué va (sin desvelar secretos inconfesables que arruinen una futura lectura) y si lo recomendaría o, mejor aún, a quien lo recomendaría.

La situación política mundial no ha sido fácil durante el mandato del presidente Trump en los EEUU. Un personaje déspota y casi analfabeto es difícil que pueda dirigir con tino los designios de su país y mucho menos los del mundo. Durante su mandato, además, se produjo otro hecho de amplia resonancia internacional: el famoso e infinitamente cacareado Brexit. Gran Bretaña abandonaba la UE después de muchos años de dudas, medias tintas y desacatos hacia los vecinos europeos del continente. El gran valedor de esta salida fue otro curioso personaje de la política inglesa y mundial: Boris Johnson. Ambos mandatarios, ambos países y ambas situaciones han estado estrechamente ligadas durante todo este proceso.


¿Y que tiene que ver todo esto con la novelita (sí, decididamente la voy a calificar así) que nos ocupa? Pues mucho. Es conocida la animadversión de McEwan por Trump. También es de sobra conocida su postura anti-Brexit. Numerosos artículos publicados en prensa, entrevistas de televisión y apariciones en redes sociales y radio así lo han puesto de manifiesto. Pero faltaba el remate final, la crítica mordaz, el despiadado desenlace de la forma que mejor sabe hacerlo el autor, es decir, narrando.

Esta novelita es la culminación genial de la crítica feroz a estos hechos políticos mencionados que el autor ha ido haciendo a lo largo del tiempo. De una manera magistral e imaginativa ridiculiza las decisiones tomadas por los gobernantes haciendo un hábil paralelismo entre las situaciones reales y las imaginadas en la novelita.

Y las últimas páginas consiguen explicar muchas de las dudas que iban quedando sueltas durante la lectura de una manera absolutamente genial. No puedo revelar más datos sin comprometer la delicia que supone llegar al final y entenderlo todo. Es este un libro muy original y bien articulado, obra de uno de los grandes narradores de nuestro tiempo.

miércoles, 6 de julio de 2016

La ley del menor

Ella adivinó que estaba a punto de decirle que la aventura ya había empezado y no soportó oírlo. No le hacía falta. Lo veía.

De nuevo el gran narrador inglés hace acto de presencia en la escena literaria mundial con una cálida novela intimista y muy personal. Una vez más Ian Mcewan consigue crear una atmósfera que te atrapa y envuelve con una historia singular. En este caso se trata de una novela seria y cercana al lector, donde parece que el autor te susurra la historia.

El argumento nos cuenta la aparentemente apacible vida de una juez, Fiona Maye, encargada de los casos en los que están implicados menores y esposa de un reputado profesor universitario. De pronto ve como su mundo se tambalea cuando su marido le pide permiso para tener una joven amante alumna suya. En plena crisis matrimonial debe resolver un caso en el que un menor, Adam, testigo de Jehová gravemente enfermo e ingresado en un hospital londinense, no obtiene el permiso de sus padres para realizarle una transfusión de sangre que con toda probabilidad le salvará la vida.

Antes de tomar tan difícil decisión va a entrevistarse con el chico y es entonces cuando el autor despliega todas sus grandes dotes narrativas para reflejar con todo detalle lo que siente la juez, sus dramas personales, su disciplina profesional y el cariño que comienza a sentir por un chico excepcionalmente lúcido y maduro para su edad. Aquí entra en juego el conflicto moral entre seguir las reglas al pie de la letra o proceder según dicta la razón. De esta manera el autor reflexiona sobre el rígido código penal británico y las contradicciones que puede acarrear.

No es ni mucho menos una novela provocadora a la que nos tenía acostumbrado el Mcewan de hace años. Poco a pocose ha ido relajando y centrándose en temas más mundanos alejado de escándalos, pero no por ello menos interesante, pues siempre nos hace pensar en la dualidad efímera del bien y el mal. 



Su beso era el beso de Judas, su beso traicionó mi nombre. 
La balada de Adam Henry

miércoles, 9 de julio de 2014

Operación Dulce

Una vez más aparece en escena, y deseemos que no sea la última, Ian McEwan con nueva y esperada novela después de Solar, pero con un estilo particular propio de sus últimos trabajos. 

Y en ésta dando un giro maestro y adentrándose y adentrándonos en la mente de una funcionaria de los servicios secretos ingleses MI5, que de pronto pasa a convertirse en agente secreto. Pero aunque la intriga típica de las novelas de espías está presente en el libro, lo que lo hace especial y diferente son los sentimientos, vivencias y emociones de la protagonista. Como vive cada situación personal, sus relaciones personales, de pareja y de amistad, con sus padres, su hermana, su víctima. Y McEwan se mete en el pellejo de la mujer y nos hace partícipes de su ser interno, con maestría de gran narrador.


Podemos saber en cada momento como piensa Serena Frome, como su mente matemática de formación, pero literaria de devoción, afronta las difíciles situaciones que le van tocando vivir en los complicados años 70 en plena Guerra Fría desde unos servicios secretos. Y el amor y la literatura que aparecen para complicarlo todo más aun si cabe.

Pero la pura historia no está exenta de interés y el final nos depara una cabriola dialéctica digna de este escritor. Creo que este libro no defraudará a sus lectores habituales (como no me ha defraudado a mi) y descubrirán un magnífico libro los que por primera vez se acerquen al autor. Aunque como ya he comentado en otras ocasiones, Expiación es la obra necesaria para engancharse a este autor inglés consagrado ya como un clásico de las letras inglesas.



"Me acomodé en mi butaca, ajusté mi nueva lámpara de lectura y cogí mi marcador fetiche"
Serena Frome

viernes, 20 de julio de 2012

Primer amor, últimos ritos.

Este es el primer libro de relatos de Ian McEwan, publicado en 1975 y que lo catapultó a promesa oficial de las letras inglesas. No en vano fue galardonado con el premio Somerset Maugham, lo que es una garantía de calidad incuestionable.

El libro está formado por 8 relatos, donde la nota común son las historias grotescas motivadas por las obsesiones mundanas que nos acechan a diferentes edades, aunque varios relatos se centran en las obsesiones adolescentes y que en cada caso son resueltas de manera diferente y nada convencional. Posiblemente sea la sorpresa lo que más atrae de estos relatos. Es imposible imaginar, no ya el final, sino lo que va a ocurrir en el párrafo siguiente al que estamos leyendo.

Soy un gran seguidor de los libros de McEwan, no me faltan muchos por leer de todo lo que ha publicado, y en este caso para ser justos quiero mencionar que yo no he reconocido a Ian McEwan en estos relatos. Es decir, no es la forma de narrar a la que nos había habituado el autor en sus novelas posteriores. Precisamente por ello resulta un magnífico ejercicio intentar entender la evolución de su narración, de como plantea las situaciones, de que tipo de situaciones plantea y, por supuesto, de como las resuleve.

Comentar brevemente cada uno de los relatos sería restar la mágica introducción hacia lo desconocido, así que con esta entrada sólo pretendo crear el interés suficiente por dirigirse a la librería o biblioteca y aventurarse, una vez más, en el fascinante universo narrativo de McEwan.

domingo, 6 de mayo de 2012

Amsterdam

Una novela más de Ian McEwan. Pero ésta para mi era un poco especial. Hacía tiempo que tenía ganas de leerla. Fue su primera Gran Novela. Me atraía ese aura de novela de éxito premiada que la rodeaba (fue premio Booker, y en español va por su 8ª edición) y que podía mostrar al más real McEwan, combativo, despiadado y auténtico.

No me ha defraudado. La historia está llena de aristas, de dobleces, de personajes que parecen ser lo que son pero que después no son en realidad lo que pensamos. Y ni por asomo podemos saber lo que piensan. Tres hombres de éxito, un ministro de asuntos exteriores, un compositor consagrado y un director de un periódico crítico con el poder establecido, están unidos por su relación, antes sentimental y ahora de amistad, con Molly Lane. Ésta está casada a su vez, para enredar más las cosas, con un multimillonario al que en realidad nunca ha querido mucho. La pobre Molly muere de una penosa enfermedad y en su cremación coinciden los personajes mencionados. A partir de aquí comienzan a desarrollarse una serie de acontecimientos, con unas fotos comprometidas por el medio, que desembocan en un curioso final en Amsterdam.


McEwan muestra aquí una prosa clara y directa que le sienta como anillo al dedo a ese característico humor de sus más originales novelas en las cuales no sabes si reír o llorar. Vamos, muy de estilo inglés, pero elevado a la n-ésima potencia. Aparecen en la novela varios juegos de palabras que para que cobren sentido en castellano han de ser explicados por el traductor (Jesús Zulaika). Pero que no hacen sino demostrar el dominio del lenguaje y el corrosivo humor del que hace gala el autor.

Insisto una vez más que con este autor no puedo ser demasiado objetivo, me encanta, pero la novela me ha vuelto a atrapar desde el principio, he devorado cada página con avidez y la he acabado con esa sensación agridulce de ¿por qué se ha acabado ya? Sólo me queda el consuelo de que aún tengo libros de McEwan por leer.

lunes, 29 de agosto de 2011

Solar

¿Es muy aburrida la vida de los científicos?¿Están siempre encerrados en sus laboratorios sin comunicarse con nadie?¿No tienen vida privada ni nadie con quien compartir cosas interesantes?¿Sólo ven a través de pantallas de ordenador y libros donde no se entiende nada? Todos estos tópicos acaban hechos añicos en la última novela de Ian Mcewan, Solar, donde se nos cuenta la desastrosa vida personal y amorosa de un premio nobel de física inglés. Tal vez aquí el tópico no sólo quede hecho añicos, sino que posiblemente comencemos a mirar a los científicos incluso con recelo.

El libro nos cuenta la historia de Michael Beard, un físico inglés que en sus años jóvenes consiguió enunciar la Combinación Einstein-Beard, por lo que fue galardonado con el premio Nobel de física. A partir de entonces, y con su nombre unido permanentemente al de Einstein, se dedicará a vivir la vida, aceptando trabajos y representaciones de firmas en las que sólo se requiere su nombre y su prestigio.

En su vida privada va de frecaso matrimonial en fracaso matrimonial (hasta cinco matrimonios fallidos). Siempre es él el culpable de la rotura de la relación, por adúltero y egoísta. Salvo en su último matrimonio, donde la bella y joven Patrice le hará probar su propia medicina. Ella es 19 años menor que él y la última relación extramatrimonial de Beard es tomada por Patrice como una liberación para empezar también ella sus propias aventuras amorosas. Encajar esta situación no será nada fácil para Beard.

 
El autor aprovecha también al físico Michael Beard para introducirnos y darnos su opinión sobre las energías renovables, la inversión que los gobiernos hacen en ellas y la necesidad de mejorar los resultados obtenidos. El protagonista realiza un viaje al Polo Norte para concienciar a la sociedad mundial del calentamiento global, y allí se reúne con una serie de personajes de lo más variopinto y de lo más inútiles para el propósito del viaje. El propio Mcewan realizó este viaje para documentarse de primera mano antes de escribir el libro. 


La novela está muy en la línea de los últimos trabajos de Mcewan, como El InocenteChesil Beach o Sábado, donde se plantean situaciones realistas, con una narración directa donde los hechos se suceden sin dar tregua al lector. Podría definirse como el inimitable estilo Mcewan.

No soy imparcial al recomendar esta novela, pues desde que descubrí a este autor con Expiación, lo he leído prácticamente todo, pero creo que es una obra a tener en cuenta con la que se pueden pasar muy buenos ratos de lectura (y descubrir que la ciencia y los científicos pueden ser divertidos).

miércoles, 21 de abril de 2010

El inocente

Hace tiempo y después de terminar Expiación, me propuse leer todo lo que cayera en mis manos de Ian Mcewan. Fue fácil encontrar los nuevos títulos publicados después de su gran éxito Expiación, pero lo anteriores no era fácil encontrarlos. Y como las cosas que no se buscan, acaban por aparecer solas, pues así encontré El Inocente, un libro publicado en 1989, por pura casualidad.


Este es un libro muy en la tónica de Ian Mcewan. Es intimista, el autor se recrea en los detalles de las relaciones personales. En muchas ocasiones me recordaba Chesil Beach. Los persionajes se descubren entre sí, se piensan, se estudian, se disfrutan.


Está ambientado en los años posteriores a la segunda guerra mundial en Berlín, donde los espías de uno y otro bando trabajaban frenéticamente, muchas veces sin saber siquiera quien era quien y a quien pasaban información. En todo este caos de la postguerra, surge el amor entre un especialista en telecomunicaciones inglés y una chica alemana con un pasado más que entretenido. Matrimonio muy joven, malos tratos, divorcio nada amigable,...

Pero un lamentable y fortuito suceso los llevará a una situación desbordante que los supera a ellos y a su amor. Sin embargo, y como no podía ser de otra manera en un libro de Mcewan, el final resulta conmovedor a la vez que inesperado. Ya me ha ocurrido con algún otro libro, merece la pena leerlo entero para llegar a este final.


Esta obra me ha recordado por momentos a Expiación, aunque sin llegar a su altura ni mucho menos, y a Chesil Beach como ya he comentado, sobre todo en la parte donde los jóvenes van descubriendo su amor. Sin embargo en algunos pasajes pensaba que tal vez el autor utilizaba esta obra como boceto para, desde mi punto de vista, su obra maestra Expiación.

Esta novela fue llevada al cine por el director de cine británico John Richard
Schlesinger en 1993, y fue el propio autor quien adaptó el guión.