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viernes, 22 de mayo de 2026

Hamnet, de Maggie O'Farrell

Con qué facilidad nos pasan desapercibidos el sufrimiento y la angustia de una persona si esa persona guarda silencio.

 

Idioma original: Inglés

Título originalHamnet

Autor: Maggie O'Farrell

Traducción: Concha Cardeñoso 

Editorial: Libros del Asteroide

Año de publicación: 2020

Nº de páginas: 352

Valoración: Muy recomendable





Esta novela representa un claro ejemplo de lo que yo entiendo por la expresión narrativa poética. En ella se despliega una narrativa sutil, delicada, descriptiva hasta casi tocar, oler y sentir lo que la autora nos cuenta. Los personajes están íntimamente analizados, podemos saber lo que piensan, lo que sienten, lo que anhelan con una profundidad que los deja a nuestra merced para comprenderlos u odiarlos según el momento o la situación que se describa. También podemos ver las calles, los campos y todo lo que rodea a los personajes, las descripciones son increíbles. Sin duda Maggie O'Farrell es una de las mejores narradoras de nuestro tiempo (y no es solo que lo diga yo).


 

La historia nos lleva a varias épocas de la vida de William Shakespeare, eso si, sin ser el el protagonista absoluto de la trama. Primero el libro se centra en su futura esposa Agnes, una chica fuera de lo común, huérfana de madre y que vive con su padre, hermano, madrastra y hermanastros en una explotación agrícola sin mucho contacto con la ciudad y sus gentes. Agnes tiene un don especial trasmitido por su madre para conocer las hierbas y plantas medicinales así como una cierta capacidad para intuir acontecimientos futuros. Se pasa el día recolectando hierbas y ayudando a los que reclaman sus servicios. William acude cada día a la granja como profesor de los hermanastros de Agnes y en esas circunstancias se conocen. El flechazo entre ambos jóvenes es inmediato y, a pesar de las trabas familiares, consiguen contraer matrimonio.  

El comienzo de la vida matrimonial es bastante turbulento, compartiendo los jóvenes la casa con los padres de William que no tienen en mucha estima a la joven y rara Agnes.  A pesar de todo tienen una niña preciosa que se convierte en la alegría del hogar y un motivo para salir adelante Agnes en esa casa hostil con ella. 


La alegría de todos se incrementa cuando la pareja se convierte en padre de mellizos, un niño y una niña preciosos. A partir de aquí es Hamnet, el niño, el que toma el relevo en el protagonismo de la narración. Crecemos con él y compartimos sus primeras travesuras. Mientras tanto William se traslada a Londres con la excusa de expandir el negocio de guantes de su padre, pero lo que verdaderamente persigue es salir del asfixiante ambiente de Stanford y comenzar a estrenar sus obras de teatro en los corrales de comedia londinenses. Agnes se queda al cuidado de los hijos en la casa de sus suegros esperando siempre con ansiedad las escasas visitas de su marido. 

Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y la devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina. La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer nunca que se está a salvo.

En este momento del libro comienza la parte más íntima y mágica. Desemboca en el hecho atroz de la muerte de Hamnet, pero relatada con una delicadeza muy especial. Este traumático desenlace del pequeño hace tambalearse la vida de todos, pero en especial de Agnes y William, que comienzan a distanciarse de manera evidente. A pesar de todo, William consigue un notable éxito con sus obras en Londres, lo que le permite comprar la mejor casa de Stanford y darles a Agnes y sus dos hijas una vida confortable y desahogada. 

Pero la muerte de Hamnet sigue estando presente de manera protagonista en sus vidas y William cada vez va menos a su casa y pasa largas temporadas en Londres sin que Agnes sepa nada de él. Muchos interrogantes quedarán resueltos en la visita sorpresa de Agnes a Londres, pero aquí nada puedo contar sin estropear el final de una novela deliciosa que recomiendo sin ninguna duda.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Barrancos en la encrucijada de la guerra civil española.

Idioma original: Portugués

Título original: Barrancos en la encrucijada de la guerra civil española

Editorial: Editorial regional de Extremadura

Traducción: Susana Gil Llinás

Año de publicación: 2008

Nº de páginas: 273

Valoración: Muy recomendable

 

 

Hay historias relativamente recientes que han pasado muy cerca de tu pueblo y que han afectado a gente muy cercana a ti y sin embargo son completamente desconocidas. Pueden ser varios los motivos del desconocimiento: el sufrimiento padecido por los protagonistas les impide recordarlo y verbalizarlo, la represión hace callar lo que no interesa a esas mismas víctimas, el tiempo que extiende su velo de silencio y olvido,...

Entre las poblaciones de Encinasola (España) y Barrancos (Portugal) y muy cerca de mi propio pueblo, Fregenal de la Sierra, tuvo lugar una historia de solidaridad, de vecindad, de compañerismo y de humanidad que trascendió los avatares políticos convulsos que en el año 36 del siglo pasado se vivían en España.

Barrancos en la encrucijada de la Guerra Civil Española es un libro que nos sumerge en una historia conmovedora y poco conocida de la Guerra Civil Española. La autora, María Dulce Antunes Simões, nos transporta al pequeño pueblo portugués de Barrancos, situado en la frontera con España y muy cerca de la población de Encinasola, donde cientos de refugiados encontraron asilo durante los primeros meses de la contienda.

Antonio Augusto de Seixas
 

Más allá de los grandes acontecimientos bélicos, este libro se centra en las historias individuales de quienes huyeron de la violencia y en la solidaridad de los habitantes de Barrancos. Y más concretamente en el teniente Seijas, que lejos de cumplir órdenes deshumanizadas provenientes de superiores jerárquicos situados en despachos lejanos a su pueblo, desobedeció e hizo caso a su instinto y su corazón, primando la solidaridad y ofreciendo refugio, alimentos y protección a las personas que huían despavoridas de la barbarie y la represión de las tropas sublevadas. Desde luego no fue gratis su acción, siendo más tarde destituido de su rango y expulsado del ejército.

Gracias a su hijo Gentil de Valadares, conocemos en detalle la historia de valentía y humanidad del teniente Seijas y las consecuencias de sus actos, salvando a más de un millar de refugiados republicanos extremeños y andaluces. El libro recoge íntegro el diario de Gentil, de lectura obligatoria para comprender los hechos acaecidos en Barrancos en esos fatídicos años desde la perspectiva de quien los vivió en primera persona. 

Monumento en memoria del teniente portugués Antonio Augusto Seixas, responsable de la seguridad de la frontera que desafió a la dictadura de Salazar.

La autora realiza un análisis profundo de los hechos, combinando fuentes históricas con testimonios orales. Esto nos permite comprender no solo lo que ocurrió, sino también el contexto social y cultural en el que se desarrolló. El libro resalta la importancia de la solidaridad y la empatía en tiempos de conflicto. La actitud de los habitantes de Barrancos se convierte en un ejemplo de cómo la humanidad puede prevalecer incluso en las circunstancias más difíciles.

Este libro ofrece una perspectiva diferente sobre la Guerra Civil Española, centrándose en un episodio menos conocido pero igualmente importante. Los testimonios recogidos en el libro nos acercan a las vivencias de quienes fueron protagonistas de estos hechos.

En resumen, "Barrancos en la encrucijada de la Guerra Civil Española" es un libro imprescindible para aquellos interesados en la historia de España, la antropología y los relatos de solidaridad. Y para aquellos que, como yo, somos originarios de los pueblos cercanos a Barrancos desde  donde muchos convecinos salieron huyendo de la represión para refugiarse en el país vecino. Es una lectura que nos invita a reflexionar sobre el pasado y a valorar la importancia de la ayuda mutua y la solidaridad con el que la necesita.

 

jueves, 28 de diciembre de 2023

Hernán Cortés, de Esteban Mira Ceballos.

Esteban Mira Caballos, natural de la población sevillana de Carmona, es doctor en Historia de América por la Universidad de Sevilla, miembro correspondiente extranjero de la Academia Dominicana de la Historia (2004) y del Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas (2013). Ejerció de becario de Formación de Personal Investigador de la Junta de Andalucía (1991-1995) y fue, asimismo, profesor visitante en el Instituto de Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1994). Ha sido galardonado con varios premios, como el de la Fundación Xavier de Salas, el de la Obra Pía de los Pizarro y el José María Pérez de Herrasti y Narváez. En el año 2008 fue finalista del premio Algaba de investigación histórica. Tiene en su haber una veintena de libros y más de un centenar de artículos y ponencias, la mayor parte referidas al descubrimiento y la conquista de América. Ha colaborado con más de cien entradas en el Diccionario Biográfico Español, en el Vol. I de una Historia general del pueblo dominicano y en el Vol. II de la Historia militar de España editada por el Instituto de Historia Militar de Madrid. 

Entrada de Cortés en Tlaxcala

Sus libros más recientes son: La Española, epicentro del Caribe en el siglo XVI (Santo Domingo, Academia Dominicana de la Historia, 2010), Hernán Cortés: el fin de una leyenda (Badajoz, Fundación de los Pizarro, 2010), Hernando de Soto, el conquistador de las tres Américas (Barcarrota, Excmo. Ayuntamiento, 2012). Imperialismo y poder. Una historia desde la óptica de los vencidos (El Ejido, Círculo Rojo, 2013), Historia de la Villa de Solana de los Barros. Sus ordenanzas de 1554 (Badajoz, Diputación Provincial, 2014) y La gran armada colonizadora de Nicolás de Ovando, 1501-1502 (Santo Domingo, Academia Dominicana de la Historia, 2014). Actualmente trabaja en un estudio sobre Francisco Pizarro y la conquista del incario para la Fundación Pizarro.

Como puede observarse por su apabullante biografía, nadie más autorizado para hablarnos del metelinense más ilustre, Hernán Cortés que Esteban Mira Ceballos. El libro nos narra la vida completa de Cortés desde su nacimiento en la ciudad de Medellín en el seno de una familia de hijosdalgo proveniente de Don Benito, su paso como estudiante de leyes por Salamanca a cargo de un tío suyo (nunca se matriculó en la Universidad de Salamanca), su embarco para América en busca de fortuna y como allí consiguió fama y dinero de la mano del gobernador de Cuba Diego Velázquez, lo que propició su viaje que a la postre significaría la conquista de México. Finalmente acaba el libro con sus últimos años en España entre Valladolid y Sevilla y su muerte acaecida el 3 de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, provincia de Sevilla, viendo truncado su sueño de morir en Nueva España.

Hernán Cortés y Moctezuma

Como corresponde a un trabajo de este tipo, el libro está repleto de citas y anotaciones que justifican cada una de las afirmaciones que se presentan a través de los documentos correspondientes, aunque obviando estas notas resulta un libro de sencilla lectura y muy interesante, decubriendo el lector datos curiosos y hechos relevantes de lo que supuso la vida de Cortés en particular y la conquista del nuevo mundo en general. Rencillas, envidias, peleas, traiciones y ambición, mucha ambición por los enormes recursos que la nueva tierra recién conquistada traería a todo aquél que supiera aprovecharla. Todo esto a cambio del sometimiento de los pueblos que encontraban a su paso.

El autor desmonta mitos en torno a la figura del conquistador, que no hizo todo bien pero tampoco todo mal. Está claro que su vida y sus actos deben ser entendidos dentro del contexto histórico donde se produjeron. La barbarie y la crueldad eran moneda habitual en las sociedades medievales, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo. Y Cortés fue despiadado y brutal con los indígenas y con quienes lo traicionaron. Pero a cambio amó la tierra que conquistó y dejó su sello de prosperidad comercial y mejoró el medio de vida de los indígenas.

En resumen, es este un libro interesante para conocer la vida de Hernán Cortés aunque en algunos momentos resulte excesivamente prolijo en las descripciones y justificaciones, pero es lo que corresponde a un estudio academicista de este tipo.

 

domingo, 11 de diciembre de 2022

El italiano, de Arturo Pérez-Reverte

Decir inteligencia militar es un oxímoron.

El Italiano. Pág. 191

En una guerra hay infinidad, cientos, miles, de actos heroícos y de actos ruínes, y cada uno de ellos no puede analizarse sacado del contexto de ese conflicto bélico. Por supuesto que matar es una barbaridad horrenda y que te maten una desgracia sin precedentes. Pero la condición humana ha sido, es y será siempre así. Siempre habrá guerra y los motivos serán también los mismos: económicos o religiosos. En cualquier caso siempre debe haber una línea roja que no debería cruzarse jamás en ningún conflicto: la población civil. Un conflicto armado es una lucha entre ejércitos, hombres y mujeres entrenados que han elegido esa forma de vida. Todos sabemos que la triste realidad no es así.


En esta novela Arturo Pérez-Reverte nos cuenta la historia de unos soldados de la marina italiana (Regia Marina) que a bordo de unos torpedos que montaban a horcajadas con el cuerpo descubierto, denominados maiales, (cerdo en italiano, debido a su poca maniobrabilidad y aspecto exterior) atacaban los barcos atracados en los puertos de Malta, Alejandría y Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial, causando enormes daños a las embarcaciones de los aliados. ¿Había muertos en estos ataques? Por supuesto, aunque la mayoría eran lógicamente militares y, sobre todo, lo que buscaban era hacer daño en bienes materiales a la corona inglesa. 

Sé que es guerrear bajo el mar. Y como son los hombres que lo hacen. No son mis iguales, sino mis enemigos. Pero los respeto.

El Italiano. Pág. 105

El Italiano es justamente la historia de uno de estos comandos atracados en el puerto de Algeciras encargado del ataque a instalaciones inglesas en el puerto de Gibraltar. En este entorno contaban con la pasividad del gobierno franquista español, que hacía la vista gorda y se negaba a apresar a estos comandos que después de los ataques se refugiaban en territorio nacional. Esto facilitaba enormente sus incursiones y la posterior retirada. A pesar de todo las operaciones eran sumamente arriesgadas y no siempre tenían el final esperado. Muchos hombres perdieron la vida en el intento.

 

En uno de estos ataques, un buzo italiano acaba en una playa de La Línea, donde es encontrado por una joven viuda española, librera de profesión. Le da cobijo en su casa y lo salva de una muerte casi segura devolviéndolo a su grupo. Pero algo surge entre ellos, lo que llevará a la mujer a implicarse de manera peligrosa en una guerra que  a ella ni le va ni le viene. Con sus datos y fotos se planifica un ataque al puerto de Gibraltar que por esas fechas alberga una importante dotación de barcos de guerra aliados. Las cosas no saldrán ni bien ni mal, pero para conocer los detalles habrá que leer el libro.

La obra combina el relato novelado de los acontecimientos junto con las investigaciones practicadas por el autor. Para elaborar esta historia cuenta con los relatos de primera mano de la mujer protagonista llamada Elena Arbués (el italiano ya había fallecido), unos de los compañeros y buzo de la marina italiana, que participó en diversas incursiones en el puerto de Gibraltar incluyendo el que se narra en la novela, el hijo del responsable inglés de la seguridad del puerto de Gibraltar. Todo está documentado por el autor por lo que, lo que acontece, pudo ser muy parecido en la realidad. Y la forma de escribir de Pérez-Reverte hace que la novela sea creíble y trepidante en los momentos de acción.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Línea de fuego, de Arturo Pérez-Reverte

Es lo malo de estas guerras civiles, ¿verdad?... Oyes a un enemigo herido llamar a su madre en el mismo idioma que tú, y como que así, ¿no?... Se te quitan las ganas.

Línea de Fuego. Arturo Pérez-Reverte. Página 619

Noche del 24 al 25 de julio de 1938. Se barrunta la batalla más cruenta y decisiva de toda la Guerra Civil española. Dos bandos enfrentados sin posibilidad de reconciliación. Un escenario difícil de atacar y de defender, un pueblo ficticio, Castellets del Segre y miles de hombres y mujeres resignados a su fatal destino de matar y morir por una causa en la que unos creen, pero otros solo defienden unos principios que no eligieron, sino que el destino los eligió a ellos para estar ahí. Y para darle forma a toda esta situación, un autor, Arturo Pérez-Reverte que narra los escenarios bélicos y de acción como nadie lo hace en la literatura española. Imagino que su enorme experiencia como reportero de guerra ayuda a darle crédito a sus narraciones.

Este es el escenario en el que se desarrolla la novela Línea de Fuego, comenzando con la ofensiva republicana para parar el avance franquista hacia las orillas del Ebro una vez que había caído el frente de Aragón. En la novela se mezclan personajes reales y otros ficticios, realizando acciones que pudieron pasar o no, pero que para el lector cobran una realidad casi mágica que te mantiene pegado a las páginas viviendo esos fátidicos días en primera línea de fuego.

La democracia está sobrevalorada - afirma ella con calor - . Solo es una forma de gobierno en la que cada cuatro años se cambia de tirano.

Línea de Fuego. Arturo Pérez-Reverte. Página 110

A través de personajes como Patricia (Pato) Monzón, Ginés Gorguel, Saliman, el capitán Bascuñana,  Olmos, Oriol Les Forques, Julian Panizo, Santiago Pardeiro, Longines, el niño Tonet, vamos saltando de un bando a otro, de una brigada a otra, de un cuerpo de ejército a otro, defendiendo la posición en unas ocasiones, tomando otras al asalto, huyendo hacia retaguardia, colocando explosivos, tendiendo líneas telefónicas, intentando huir del horror, esperando órdenes,... 

 


La acción es trepidante en cada página lo que ayuda a su rápida lectura a pesar de las casi 700 páginas del libro. No sobra un solo capítulo y en ningún momento decae el interés por la trama. Es un libro magistral y perfectamente documentado (en mi blog de viajes en moto Desdemiversys hay una serie de entradas dedicadas a la Batalla del Ebro, donde recojo los enclaves donde esta se desarrolló con fotos y descripciones detalladas).

Este es un libro que si te gusta Pérez-Reverte te gustará sin ninguna duda y si odias al autor o su estilo narrativo (que de todo hay) ni lo leas, pues en sus páginas está presente todo el histrionismo narrativo desplegado como las velas de su propio velero. A mi, una vez más, me ha encantado.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Las tinieblas y el alba, de Ken Follett


Estamos ante el último libro del autor superventas Ken Follett donde vuelve a demostrar (como ya hizo en Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin) su apabullante dominio de la denominada Edad Oscura, un periodo de la Humanidad en la que todo vestigio humano parece haberse borrado de la faz de la tierra. Y, por supuesto, este hecho tiene su explicación: los libros y escritos de esta época eran en su mayoría copias de los evangelios realizados en los monasterios, nada que hablase de como se vivía en esa época. Las construcciones eran en su mayor parte de madera, por lo que el fuego y el tiempo acabaron con cualquier vestigio. Solo algunos edificios en piedra han resistido el paso de los siglos y nos han llegado como fuente de estudio para saber algo de esta época. El mismo autor reconoce que se conoce mucho más de civilizaciones pasadas, como romanos y griegos, que de la posterior época previa a la Edad Media.

Además de ese dominio de la época mencionada, el autor posee una magnífica capacidad para la  narrativa, que mantiene al lector pegado a las páginas del libro sumergido en la historia. Sus descripciones son precisas, claras y te dibujan el entorno con todo lujo de detalles. Los sentimientos, odios y reacciones de cada personaje también están expresados de manera genial. A la vez que lees, odias, te compadeces, simpatizas, luchas, construyes,...todo un torrente continuo de emociones.


Ken Follett


Es un libro extenso (1073 páginas) pero que engancha y se lee fácil desde el principio. Es como estar viendo una película. De hecho a medida que lo leía visualizaba la película que, muy posiblemente, se realizará en un futuro. La acción se desarrolla de manera trepidante y ya desde el principio comienzas a amar u odiar a los diversos personajes según sus acciones en la trama. Aunque la historia principal gira en torno a tres personajes protagonistas que centran la trama de la obra:

- Edgar, un constructor de sólidos principios morales y con la habilidad de construir todo aquello que se le ocurra, desde un barco hasta una iglesia o un canal. Es justo y fiel y detesta a los poderosos sin escrúpulos.

- Ragna, una noble normanda que se casa con un conde inglés y donde debe demostrar su estatus de noble condesa rodeada de personajes hostiles y extraños que no le harán la vida nada fácil. Sabe manejar al pueblo pero antepone la justicia a cualquier otra consideración.

- Aldred, un monje ávido por el saber y los libros que es continuamente boicoteado por haberse enfrentado a los ricos y poderosos corruptos de la ciudad de Shiring. 

A lo largo de las páginas seguimos la evolución de sus vidas entrecruzadas, con sus sufrimientos, desencantos, pequeñas alegrías, triunfos,...todo ello para dar lugar a una historia amena, interesante y muy real. Libro muy recomendable para pasar muy buenos ratos y aprender sobre historia medieval.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Sur, de Ernest Shakleton

Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de total oscuridad. Escasas posibilidades de regresar con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito


Con este anuncio en la prensa londinense sir Ernest Henry Shakelton, explorador y aventurero inglés, quiso reclutar el que sería el grupo de marinos que le acompañarían en su periplo por la Antártida a bordo del buque Endurance. Cinco mil personas respondieron al mensaje y solo 27 fueron reclutados para la peligrosa empresa. 

La idea era atravesar el continente antártico desde el mar de Wedell hasta el mar de Ross, pasando por el Polo Sur. Sir Ernest Shakleton se embarcó en la que acabó convirtiéndose la mayor aventura de supervivencia jamás vivida por un ser humano. Este libro es su diario de viaje y reflexiones posteriores. Por él no cobró ni un solo penique, pues los pingües beneficios se dedicaron a cubrir los enormes costos de la aventura.
 
Sir Ernest Shakelton
El barco zarpó en 1914, a poco de comenzar la I Guerra Mundial, lo que hizo peligrar el comienzo de la aventura. Después de recibir el permiso para zarpar, pusieron rumbo sur para dirigirse al mar de Wedell, donde tenían pensado desembracar para iniciar la travesía antártica. Pero el Endurance quedó atrapado en el hielo a pocas millas de la costa y la deriva lo condujo dirección noroeste sin que los tripulantes pudieran hacer nada. De esta manera pasaron dos inviernos hasta que el barco no pudo aguantar los enormes embates del hielo y se fracturó completamente.

El Endurance atrapado en el hielo
A partir de aquí comienza la verdadera lucha por la supervivencia armados con tres botes salvavidas y algunos artilugios que deben arrastrar por el hielo para poder encontrar aguas abiertas e intentar navegar. En estas precarias condiciones arriban a la isla Elefante una vez abandonada la banquisa polar.

Supervivientes en la isla Elefante
Desde esta isla Ernest y cinco hombres a bordo de un precario bote inician un recorrido de más de 1300 kilómetros por los agitados mares del sur para arribar a Georgia del Sur, donde se encuentra el puerto ballenero desde donde partieron y que representa la civilización más cercana a su posición. En mayo de 1916 tocan tierra en el cabo Rosa y deben atarvesar toda la inexplorada cordillera de Allardyce hasta llegar al asentamiento ballenero de Grytviken. Posteriormente serían rescatados los tres hombres que quedaron en el cabo Rosa, con ayuda del gobierno de Chile se rescató a los que quedaron en isla Elefante y no fue hasta enero de 1917 cuando se rescataron a los expedicionarios que arribaron en el mar de Ross, en la otra parte de la Antártida, que se dirigieron hacia allí para dejar suministros a los que atrvesaban el continente helado.

Mapa del trayecto de los expedicionarios
Publicado en 1919, Sur es el relato personal de Ernest Henry Shackleton sobre esta historia de resistencia y supervivencia excepcional. El primer cruce exitoso por tierra de la Antártida lo lograría, finalmente, en 1958, un grupo británico liderado por sir Vivian Fuchs. Pero esta, ya, es otra historia.

martes, 26 de diciembre de 2017

Templarios

A medio camino entre la realidad y la leyenda, la figura de los templarios siempre ha estado envuelta en un halo de misterio e intriga que los hace irresistibles para jóvenes y mayores. Su arrojo, su heroicidad y las infinitas batallas en las que se vieron envueltos, así como su propio trágico final, los convierten en una parte de la historia medieval con un especial interés para expertos y neófitos.  Este libro trata de discernir que hay de verdad y que parte es leyenda en la historia de estos hombres consagrados a dos actividades tan antagónicas como son las armas y el rezo a Dios.
Su historia comienza en las tierras de Oriente, a la vez que la primera cruzada que trataba de recuperar para la cristiandad los lugares sagrados de Palestina. Una vez conseguidas diversas plazas en Oriente, entre ellas Jerusalén, la joya para cristianos y musulmanes, se hacía necesaria su defensa de los infieles musulmanes así como la protección de los miles de peregrinos cristianos que visitaban los lugares santos. Y es aquí donde entra en juego un caballero, Hugo de Payns, fundador de la orden del Temple que debe su nombre a la primera sede que tuvo en la explanada del templo de Cristo en Jerusalén.
Escudo de la orden del Temple

Gozando de un enorme esplendor en Tierra Santa y con grandes éxitos en su lucha contra los musulmanes, la orden del temple comienza su inclusión en Europa, sobre todo en la Península Ibérica, donde la lucha contra el infiel también es una realidad. Así pronto cobran gran importancia las órdenes de Portugal y Aragón, donde consiguen importantes donaciones de reyes y nobles. Destaca la donación de todo su reino a la orden del Temple de Jaime I de Aragón que murió sin descendencia.


Cartel explicativo en el castillo templario de Jerez de los Caballeros
Con sus grandes hazañas militares y la acumulación de grandes riquezas, la orden del Temple comenzó a convertirse en una seria amenza para toda la cúspide de la jerarquía medieval. A pesar de que varios reyes debían la expansión de sus dominios a la orden, comenzaron a apoyar al rey francés que debido a las enormes deudas que había contraído con los templarios y que era incapaz de saldar, inició una campaña de difación que comenzó a dar sus frutos. Los acusaba de brujería y prácticas satánicas.

El declive de la orden fue fulminate culminando con la quema en la hoguera por orden del rey Felipe el Hermoso y el Papa Clemente de su último gran maestre, Jacques de Molay, vigésimo tercer Gran Maestre de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y el Templo de Salomón.

Jacques Bernard de Molay

¡Pagarás por la sangre de los inocentes, Felipe, rey blasfemo! ¡Y tú, Clemente, traidor a tu Iglesia! ¡Dios vengará nuestra muerte, y ambos estaréis muertos antes de un año!», proclamó antes de morir





miércoles, 16 de abril de 2008

Aragón también existe.


Es manifiesta, y así ha quedado patente en este blog, mi admiración por Arturo Pérez Reverte, y hete aquí que ha caído en mis manos este escrito que publicó hace un tiempo y que me viene al pelo para reclamar un poco de legitimidad histórica frente a tanto catalanismo y nacionalismo en general "cateto" como tenemos que aguantar. Aquí lo reproduzco:

ARAGÓN TAMBIÉN EXISTE

A pesar de la manipulación histórica de tantos timadores y mangantes. Que sí, hombre, que ya era hora. Que en toda esta lista de 'los más vendidos', en este concurso inaudito de ignorancia, manipulación y mala fe a la hora de reinventar la Historia, uno está hasta la línea de flotación de oír siempre a los mismos, como si el resto hubiera oficiado de comparsas en la murga.Y hete aquí por fin que alguien reacciona como es debido, y dice venga ya, y decide que ya es hora de poner en su sitio a unos cuantos timadores y mangantes, de esos que les pagan pesebres a sus historiadores de plantilla para que descosan y vuelvan a coser la historia a medida, y luego la meten en los libros de texto y se montan unas películas que ya las hubiera querido Samuel Bronston.


Eso mientras los que saben se callan, porque son unos mierdecillas, unos 'vendidos', o por el qué dirán, o porque les interesa. Y de ese modo terminamos viviendo en una España virtual, que no la conoce ni la madre que la parió. Así que olé los huevos de Aragón, o de quien decidiera montar la exposición Aragón, reino y corona, que no sé si andará por alguna parte ahora, pero que durante el mes de mayo estuvo abierta en Madrid.


En toda esa mentecatez de la que hablaba antes -ahora resulta que existió un imperio catalán que hasta hace cuatro días pasó inexplicablemente inadvertido a los historiadores, o que los irreductibles vascos nunca se mezclaron en las empresas militares ni comerciales españolas-Aragón había estado mucho tiempo callado, pese a tener muchas cosas que decir, o que matizar, desde aquel lejano siglo onceno en que Ramiro I, contemporáneo del Cid, sentaba las bases de un reino que abarcaría Aragón, Valencia, las Mallorcas, Barcelona, Sicilia, Cerdeña, Nápoles, Atenas, Neopatria, el Rosellón y la Cerdaña, y terminó formando la actual España en 1469, gracias al enlace entre su rey Fernando II de Aragón e Isabel, reina de Castilla.


Ése es el hecho cierto, y no lo cambian ni el mucho morro ni el reescribir la Historia; incluido el
manejo exclusivista y fraudulento de las famosas barras que eran Senyal real no de un reino o territorio, sino de una familia o casa reinante que, como matizó Pedro IV en el siglo XIV, tiene Aragón como título y nombre principal. Casa reinante que absorbió a la casa de Barcelona, extinguida en 1150 por mutua conveniencia y deseo del titular de esta última, el conde Ramón Berenguer; que al casarse con Petronila, hija de Ramiro el Monje, rey de Aragón, adquirió como propio un linaje superior, pero renunciando al suyo, no titulándose más que princeps junto a su esposa regina; de modo que el hijo de ambos, ya con Barcelona incorporada a la corona, se tituló rey de Aragón, y nunca de Cataluña.

Por suerte no todos los archivos han caído en manos de quien yo me sé -tiemblo al pensar qué será de ellos- y aún quedan documentos donde comprobar lo evidente. Que por cierto, en cuanto a la propiedad histórica de las famosas barras, no está de más recordar que en 1285 la crónica de Bernard Deslot precisaba aquello de: 'No pienso que galera o bajel o barco alguno intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragón, sino que tampoco creo que pez alguno pueda surcar las aguas marinas si no lleva en su cola un escudo con la enseña del rey de Aragón'.


Así que cómo me alegro, oigan, de que aquel digno y viejo Aragón olvidado, marginado, asfixiado por la perra política de este perro país, aún sea capaz de decir aquí estoy, desmintiendo a tanto oportunista y a tanto manipulador y a tanto mercachifle.

Recordando que existió una corona aragonesa que constituyó el imperio más extenso del Occidente medieval, donde, bajo su nombre y sus barras, Aragón, Cataluña y Valencia compartieron aventuras, comercio, guerras e historia, enriquecieron sangres y lenguas con el latín, el catalán y el castellano, cartografiaron el mundo, construyeron naves, pasearon mercenarios almogávares y dominaron territorios que luego aportaron a lo que ahora llamamos España, con la manifestación de los fueros y libertades propios en aquella fórmula tremenda, maravillosa y solemne: el «si non, non» heredado de los antiguos godos, mediante el cual los nobles aragoneses -'que somos tanto como vos, y juntos más que vos'- acataban la autoridad del rey de tú a tú, reconociéndolo sólo como el principal entre los iguales.


Por eso son buenas estas iniciativas y estas exposiciones y estas cosas. Son muy buenas, incluso higiénicas; y me sorprende que, como antídoto contra la manipulación y la desmemoria que están convirtiendo este lugar llamado España en una piltrafa y en una casa de putas insolidaria y estulta, no se les dediquen más esfuerzos, ocasiones y dinero.

Por ejemplo, el que se ha utilizado en la imprescindible urgencia de sustituir La Coruña por A Coruña en los rótulos de las carreteras y auto-vías de toda España. Incluida, supongo, la N-340 a la altura de Chiclana.

Arturo Pérez Reverte

lunes, 14 de enero de 2008

Inquisiciones Peruanas

Ya no sé si achacarlo al destino, a la casualidad o al enigmático mundo de seres más ajenos a este mundo que incluídos en él que pueblan los libros de Fernando Iwasaki. Pero una vez más un libro suyo apareció ante mi sin poderme resistir a la tentación infame de cogerlo y leerlo. En este caso fue en la biblioteca, sobre una estantería por la que yo no debía haber pasado, y, sin embargo, pasé. Estaba expuesto, quiero pensar, que para mí.

Ya había aparecido Fernando Iwasaki en las páginas de opinaRed (Ajuar Funerario), y vuelve con un libro fresco, de antiguo. Con su inconfundible estilo de español arcaico, añejo, que domina con maestría, nos cuenta una serie de procesos llevados a cabo por la Inquisición en la ciudad de Lima contra religiosos, beatos, santas fingidas, frailes. Y por supuesto no falta el contrapunto final humorístico, donde al horror vivido por los procesados, Iwasaki le saca una nota de optimismo y sabiduría. En ellos se mezcla el goce carnal con el goce celestial, aunque el final no suele ser feliz. Ya se sabe, mezclar goces nunca trajo nada bueno, y menos aún si eres monje, fraile o cura.

Los 17 procesos que enumera el autor son reales, y quedan perfectamente enclavados históricamente, pues Iwasaki revela la fuente de donde han sido tomados (casi todos ellos en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, que para mí se ha revelado como una fuente de historias inacabable). Esto le da el toque de credibilidad perfecto a unos relatos que ya de por sí merecen la pena, por curiosos, simpáticos y amenos.