miércoles, 18 de diciembre de 2013

MI PLANTA DE NARANJA LIMA

Desprende una ternura que lo hace irresistible, esa sería mi definición si me preguntan por este libro, "Mi planta de naranja lima" de José Mauro de Vasconcelos. Un viaje al Brasil de los años sesenta, a las famosas y míseras favelas. A través del personaje de Zezé, un niño de 5 años, de familia pobre, adorable y enormemente inquieto, lo que denominaríamos un "poco trasto", que sueña con ser adulto, llevar corbata algún día y conducir el coche más bonito del barrio. Un niño que también aparece como alguien extremadamente inteligente (aprende a leer por sí sólo) y muy sensible. De este modo, se refugia en Minguinho, un pequeño árbol de naranja lima al que le cuenta todos sus secretos. Una emotiva historia sobre un niño que se ve obligado a madurar precozcmente y que nos llegará al corazón.


Una de las más importantes novelas de la nueva literatura brasileña. Muy elogiada por la crítica y calurosamente recibida por el público. "Mi planta de naranja lima", con páginas de gran colorido narrativo y extraordinaria fuerza. Las ensoñaciones, la picardía, el sufrimiento y la ternura, sobre todo la ternura, atraerán al lector desde sus primeras páginas.
Siento un placer especial al descubrir libros que en otros países son grandes clásicos, como es este ejemplo en Brasil, y que en España apenas son conocidos. Es una manera de acercarse y conocer aún más otras culturas. "Mi planta de naranja lima" se adivina como una lectura rápida mientras nos ponemos en la piel del pequeño Zezé, el niño pobre brasileño. Hasta ahora este libro sólo se podía conseguir en nuestro país en ediciones latinoamericanas, por lo que es de agradecer que los chicos de Libros del Asteroide nos lo pongan tan fácil. Eso sí, si me aceptan una recomendación, dejen la lectura de este hermoso libro para una época en la que no estén demasiado melancólicos.
Últimamente, o desde hace un tiempo, se nos muestra el Brasil del Mundial de fútbol o el Brasil de los Juegos Olímpicos, libros como esté te demuestran la otra realidad, la que tratan de esconder. El Brasil de la pobreza extrema, de los niños criados en favelas en medio de mafias de contrabando y delincuencia, el Brasil más abandonado y más olvidado. Es una auténtica pena, la cantidad de dinero que se gastará Brasil en los últimos años en acontecimientos deportivos, y lo poco que seguirá invirtiendo en intentar crear un futuro mejor para todos estos "niños de la calle". Este libro tiene la gran virtud de mostrar ese otro Brasil, esa otra realidad, esos niños sin oportunidades ni futuros. Y por esto, entre otras cosas, lo considero un libro muy recomendable.



"Han pasado los años, mi querido Manuel Valadares. Hoy tengo cuarenta y ocho y a veces, en mi soledad, tengo la impresión de que sigo siendo un niño, de que vas a aparecérteme y a traerme cromos de artistas de cine o más canicas. Tú fuiste quien me enseñó la ternura de la vida mi Portuga querido. Hoy soy yo quien intenta distribuir canicas y cromos, porque la vida sin ternura no es gran cosa precisamente. A veces soy feliz con mi ternura, a veces me engaño, lo que es más común.
En aquel tiempo, en el tiempo de nuestro tiempo, yo no sabía que, muchos años antes, un Príncipe Idiota ante un altar preguntaba a los iconos, con los ojos llenos de lágrimas: "¿Por qué cuentan cosas a los niños pequeños?". 
La verdad, mi querido Portuga, es que a mí me contaron cosas muy temprano.
¡Adiós!"



En 1968, José Mauor de Vasconcelos encabeza la lista de "Best Sellers", con este libro "Mi planta de naranja - lima". Como ya hemos comentado, relata la vida de un niño con una gran sensibilidad que es forzado a pasar a la adultez debido a tristes circunstancias, y muestra sus sufrimientos y alegrías. Con una prosa suave y simple,esa cualidad sutil que establece un fecundo diálogo con el lector. Se convierte así en un libro de fácil lectura e interpretación, pero que sin duda alguna, no dejará al lector con la sensación de "haber perdido el tiempo". Despertando sobre todo un sentimiento de ternura y empatía con el personaje principal, el pequeño Zezé.





Sobre el autor -->

José Mauro de Vasconcelos, nació el 26 de febrero de 1920, en Bangú, Río de Janeiro, Brasil, y murió el 25 de julio de 1984, en Saô Pablo. Es hijo de madre india y padre portugués. En su infancia vivió en Natal (lugar que marcó su vida). Como autodidacta, ejerció diferentes oficios: fue entrenador de boxeadores, trabajador de haciendas, pescador y maestro en una escuela de pescadores, hasta que lo animó el deseo de viajar, de conocer su país e interpretarlo. Convivió con los indios, de quienes aprendió historias y tradiciones y acumuló experiencias. Se inició como cuentista oral, luego se profundizó y fue escritor. Tenía a su favor una excelente memoria, una rica fantasía y un intenso deseo de transmitir, de contar. En principio, fue un cuentista oral: con mímica y variadas entonaciones, inventaba y animaba sus cuentos. 
Cuando empezó a darles forma escrita, sus cuentos y novelas registraron su profundo espíritu de observación y esa cualidad sutil que establece un fecundo diálogo con el lector. 
Los deseos prematuros de su hermano Luis a los 27 años y su hermana Gloria a los 24 influyeron notablemente en su trabajo. Soñador empedernido y de una prosa suave y simple, ante todo fue un hombre que conoció el sufrimiento. Murió a los 64 años.
Otros libros suyos destacados son:

.-"Arará Vermelha"
.-"Barro Blanco"
.-"Calle descalza"
.-"Confesiones de Fray Calabaza"
.-"Lluvia de Estrellas"
.-"Rosinha, Mi Canoa"

viernes, 13 de diciembre de 2013

LETRAS PARA CRECER

UN LIBRO SOLIDARIO REÚNE A LOS MEJORES ESCRITORES EXTREMEÑOS.

Inma Chacón, Luis Landero, Javier Cercas, Pilar Galán... participan en "Letras para crecer". La inédita antología se puede adquirir a diez euros a través de la onegé.



Un libro inédito, una antología única, extremeña y además, solidaria. "Letras para crecer". Antología de autores extremeños reúne a los 60 mejores escritores extremeños en una obra cuya venta (al precio de 10 euros) servirá para crear 25 pequeñas bibliotecas con cuentos universales en los wawa wasi -casas de acogida de niños- del Alto Trujillo, una población marginal de Perú, donde trabaja desde hace cuatro años la onegé Extremayuda, impulsora de esta iniciativa. El médico cacereño Damián Gallego preside este colectivo con más de 300 socios.
El libro, editado por Norbanoza, se presentó ayer en el Colegio de Médicos de Cáceres con una masiva acogida. Muchos de los escritores que altruistamente han colaborado con su trabajo literario en esta iniciativa solidaria participaron ayer en la presentación, entre ellos José Luis Bernal, decano de la Facultad de Filosofía e Irene Sánchez Carrón, que se ha encargado de dar más valor a este proyecto. La obra se puede adquirir a diez euros y en los próximos días también se presentará en Miajadas y Trujillo.
El presidente de Extremayuda destaca la iniciativa solidaria que permitirá mejorar la vida de los menores de esta zona suburbial de Perú y el valor literario de una obra que reúne a los mejores autores extremeños del momento: Inma Chacón, Luis Landero, Javier Cercas, Pureza Canelo, Eugenio Fuentes, Irene Sánchez Carrión y Álvaro Valverde, Diego Doncel, Basilio Sánchez, Pilar Galán, Hidalgo Bayal,...). "Es un regalo único para estas fechas".



Fuente: Periódico Extremadura:

viernes, 6 de diciembre de 2013

DEP Nelson Mandela

Desde opinaRed no queremos dejar pasar la oportunidad de rendir un sentido homenaje al último Gran Hombre que le quedaba a la Humanidad. Y no se nos ha ocurrido mejor forma de hacerlo que reproduciendo estas sabias palabras que Mario Vargas Llosa le dedicó en el diario El País:


Nelson Mandela, el político más admirable de estos tiempos revueltos, agoniza en un hospital de Pretoria y es probable que cuando se publique este artículo ya haya fallecido, pocas semanas antes de cumplir 95 años y reverenciado en el mundo entero. Por una vez podremos estar seguros de que todos los elogios que lluevan sobre su tumba serán justos, pues el estadista sudafricano transformó la historia de su país de una manera que nadie creía concebible y demostró, con su inteligencia, destreza, honestidad y valentía, que en el campo de la política a veces los milagros son posibles.

Todo aquello se gestó, antes que en la historia, en la soledad de una conciencia, en la desolada prisión de Robben Island, donde Mandela llegó en 1964, a cumplir una pena de trabajos forzados a perpetuidad. Las condiciones en que el régimen del apartheid tenía a sus prisioneros políticos en aquella isla rodeada de remolinos y tiburones, frente a Ciudad del Cabo, eran atroces. Una celda tan minúscula que parecía un nicho o el cubil de una fiera, una estera de paja, un potaje de maíz tres veces al día, mudez obligatoria, media hora de visitas cada seis meses y el derecho de recibir y escribir sólo dos cartas por año, en las que no debía mencionarse nunca la política ni la actualidad. En ese aislamiento, ascetismo y soledad transcurrieron los primeros nueve años de los veintisiete que pasó Mandela en Robben Island.

En vez de suicidarse o enloquecerse, como muchos compañeros de prisión, en esos nueve años Mandela meditó, revisó sus propias ideas e ideales, hizo una autocrítica radical de sus convicciones y alcanzó aquella serenidad y sabiduría que a partir de entonces guiarían todas sus iniciativas políticas. Aunque nunca había compartido las tesis de los resistentes que proponían una “África para los africanos” y querían echar al mar a todos los blancos de la Unión Sudafricana, en su partido, el African National Congress, Mandela, al igual que Sisulu y Tambo, los dirigentes más moderados, estaba convencido de que el régimen racista y totalitario sólo sería derrotado mediante acciones armadas, sabotajes y otras formas de violencia, y para ello formó un grupo de comandos activistas llamado Umkhonto we Sizwe, que enviaba a adiestrarse a jóvenes militantes a Cuba, China Popular, Corea del Norte y Alemania Oriental.

Debió de tomarle mucho tiempo —meses, años— convencerse de que toda esa concepción de la lucha contra la opresión y el racismo en África del Sur era errónea e ineficaz y que había que renunciar a la violencia y optar por métodos pacíficos, es decir, buscar una negociación con los dirigentes de la minoría blanca —un 12% del país que explotaba y discriminaba de manera inicua al 88% restante—, a la que había que persuadir de que permaneciera en el país porque la convivencia entre las dos comunidades era posible y necesaria, cuando Sudáfrica fuera una democracia gobernada por la mayoría negra.

En aquella época, fines de los años sesenta y comienzos de los setenta, pensar semejante cosa era un juego mental desprovisto de toda realidad. La brutalidad irracional con que se reprimía a la mayoría negra y los esporádicos actos de terror con que los resistentes respondían a la violencia del Estado, habían creado un clima de rencor y odio que presagiaba para el país, tarde o temprano, un desenlace cataclísmico. La libertad sólo podría significar la desaparición o el exilio para la minoría blanca, en especial los afrikáners, los verdaderos dueños del poder. Maravilla pensar que Mandela, perfectamente consciente de las vertiginosas dificultades que encontraría en el camino que se había trazado, lo emprendiera, y, más todavía, que perseverara en él sin sucumbir a la desmoralización un solo momento, y veinte años más tarde, consiguiera aquel sueño imposible: una transición pacífica del apartheid a la libertad, y que el grueso de la comunidad blanca permaneciera en un país junto a los millones de negros y mulatos sudafricanos que, persuadidos por su ejemplo y sus razones, habían olvidado los agravios y crímenes del pasado y perdonado.

Habría que ir a la Biblia, a aquellas historias ejemplares del catecismo que nos contaban de niños, para tratar de entender el poder de convicción, la paciencia, la voluntad de acero y el heroísmo de que debió hacer gala Nelson Mandela todos aquellos años para ir convenciendo, primero a sus propios compañeros de Robben Island, luego a sus correligionarios del Congreso Nacional Africano y, por último, a los propios gobernantes y a la minoría blanca, de que no era imposible que la razón reemplazara al miedo y al prejuicio, que una transición sin violencia era algo realizable y que ella sentaría las bases de una convivencia humana que reemplazaría al sistema cruel y discriminatorio que por siglos había padecido Sudáfrica. Yo creo que Nelson Mandela es todavía más digno de reconocimiento por este trabajo lentísimo, hercúleo, interminable, que fue contagiando poco a poco sus ideas y convicciones al conjunto de sus compatriotas, que por los extraordinarios servicios que prestaría después, desde el Gobierno, a sus conciudadanos y a la cultura democrática.

Como la gota persistente que horada la piedra, fue abriendo puertas en esa ciudadela de desconfianza.

Hay que recordar que quien se echó sobre los hombros esta soberbia empresa era un prisionero político, que, hasta el año 1973, en que se atenuaron las condiciones de carcelería en Robben Island, vivía poco menos que confinado en una minúscula celda y con apenas unos pocos minutos al día para cambiar palabras con los otros presos, casi privado de toda comunicación con el mundo exterior. Y, sin embargo, su tenacidad y su paciencia hicieron posible lo imposible. Mientras, desde la prisión ya menos inflexible de los años setenta, estudiaba y se recibía de abogado, sus ideas fueron rompiendo poco a poco las muy legítimas prevenciones que existían entre los negros y mulatos sudafricanos y siendo aceptadas sus tesis de que la lucha pacífica en pos de una negociación sería más eficaz y más pronta para alcanzar la liberación.

Pero fue todavía mucho más difícil convencer de todo aquello a la minoría que detentaba el poder y se creía con el derecho divino a ejercerlo con exclusividad y para siempre. Estos eran los supuestos de la filosofía del apartheid que había sido proclamada por su progenitor intelectual, el sociólogo Hendrik Verwoerd, en la Universidad de Stellenbosch, en 1948 y adoptada de modo casi unánime por los blancos en las elecciones de ese mismo año. ¿Cómo convencerlos de que estaban equivocados, que debían renunciar no sólo a semejantes ideas sino también al poder y resignarse a vivir en una sociedad gobernada por la mayoría negra? El esfuerzo duró muchos años pero, al final, como la gota persistente que horada la piedra, Mandela fue abriendo puertas en esa ciudadela de desconfianza y temor, y el mundo entero descubrió un día, estupefacto, que el líder del Congreso Nacional Africano salía a ratos de su prisión para ir a tomar civilizadamente el té de las cinco con quienes serían los dos últimos mandatarios del apartheid: Botha y De Klerk.

Cuando Mandela subió al poder su popularidad en Sudáfrica era indescriptible, y tan grande en la comunidad negra como en la blanca. (Yo recuerdo haber visto, en enero de 1998, en la Universidad de Stellenbosch, la cuna del apartheid, una pared llena de fotos de alumnos y profesores recibiendo la visita de Mandela con entusiasmo delirante). Ese tipo de devoción popular mitológica suele marear a sus beneficiarios y volverlos —Hitler, Stalin, Mao, Fidel Castro— demagogos y tiranos. Pero a Mandela no lo ensoberbeció; siguió siendo el hombre sencillo, austero y honesto de antaño y ante la sorpresa de todo el mundo se negó a permanecer en el poder, como sus compatriotas le pedían. Se retiró y fue a pasar sus últimos años en la aldea indígena de donde era oriunda su familia.

Mandela es el mejor ejemplo que tenemos —uno de los muy escasos en nuestros días— de que la política no es sólo ese quehacer sucio y mediocre que cree tanta gente, que sirve a los pillos para enriquecerse y a los vagos para sobrevivir sin hacer nada, sino una actividad que puede también mejorar la vida, reemplazar el fanatismo por la tolerancia, el odio por la solidaridad, la injusticia por la justicia, el egoísmo por el bien común, y que hay políticos, como el estadista sudafricano, que dejan su país, el mundo, mucho mejor de como lo encontraron.
 
Descanse en paz, Madiba 
 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

LAS LÁGRIMAS DE SAN LORENZO

Otra estrella fugaz...

"ESTA HERMOSA Y CONMOVEDORA NOVELA ES UNA ELEGÍA A LAS LÁGRIMAS DE LA HUMANIDAD..." 
(J. ERNESTO AYALA-DIP, Babelia)


Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a creer en eso que algunos llaman "destino", otros "casualidad" y yo habitualmente "cruce de caminos" sin más. Voy a tratar de explicar este "cruce de caminos" que experimento con este libro en particular. El libro es el regalo que pone fin a un verano de esos que no se olvidan con facilidad, como yo digo un verano "de vuelta al pasado feliz", un verano en una de las ciudades que han marcado mi vida, una de esas ciudades especiales en mi nostalgia, Cáceres, dónde siempre que vuelvo la vida me sigue pareciendo diferente allí. Y me lo regaló alguien especial como Antonio Frutos, una de esas personas que sabes que estará toda la vida ahí, de esas que cada día son más difíciles de encontrar y que vale la pena esforzarse para que nunca se vayan, al menos, no del todo. Uno de esos "hermanos" que lo único que no compartes con él son genes. Podríamos decir que este es el primer camino que aparece... 


                                                                                             













...Luego empiezo a leer y para mi más absoluta sorpresa aparece esto: "Sobre la postal nocturna que los tejados del casco viejo de Coimbra forman junto  con el río Mondego (éste con sus orillas iluminadas por las farolas y los neones de los hoteles y los cafés que miran a él), la luna permanece quieta como si estuviera pegada al cielo y a la ciudad. Pero yo sé que eso no es verdad. Sé que esta luna redonda que ahora hechiza los tejados de Coimbra y su río la he visto en miles de sitios, quizá porque, cuando era más joven, miraba al cielo todas las noches y no, como haría después, sólo cuando la soledad o el miedo me atormentaban más de la cuenta. (...)Así que la luna de Coimbra me transporta a otras lunas y otras noches como si de cada una de ellas se desprendiera otra, igual que esas muñecas de juguete que esconden varias en su interior. En cada una de ellas pervive una persona, o una ciudad, o una época, pero también la melancolía de su pérdida; esa melancolía que ahora se mezcla en mi corazón con la de esta vieja ciudad universitaria a la que he venido a parar huyendo del frío del norte y buscando la cercanía de España (...)" y es que Coimbra es otra de esas ciudades que siempre me traerá ese sentimiento de melancolía cuando la recuerdo, esa sensación de felicidad de los nueve meses de mi vida más especiales, era una época universitaria que valoraré mucho más pasado los años, que en aquel momento concreto del 2004... Otro camino, otra ciudad especial, otro sentimiento de melancolía, al que me transporta estas "Lágrimas de San Lorenzo". Sin duda, si hay un libro para cada momento de la vida, éste llegó en el momento preciso.



                                  




Y después de explicar y situar un poco "mis caminos", me encuentro con una historia sobre el paso del tiempo y la memoria. Una historia sobre los paraísos e infiernos perdidos -padres e hijos, amantes y amigos, encuentros y despedidas- (¿podría haber encontrado un libro más adecuado para ese momento de mi vida?) que recorren toda una vida entre la fugacidad del tiempo y los anclajes de la memoria. Julio Llamazares vuelve a usar un lenguaje preciso y poderoso para dibujar una atmósfera poética a través de la cual la voz de narrador evoca y cuenta los pormenores de una existencia vivida con reflexión y emoción a un tiempo. Esta obra de la narrativa española nos narra la historia de como un profesor de universidad que ha rodado por Europa como una bola del desierto sin echar raíces en ningún lugar concreto regresa a la isla de Ibiza, dónde pasó sus mejores años de joven, para asistir junto con su hijo a la lluvia de estrellas de la mágica noche de San Lorenzo. La contemplación del cielo, el olor del campo y del mar y el recuerdo de los amigos perdidos desatan en él la melancolía, pero también la imaginación.




"Nos pasamos la mitad de la vida perdiendo el tiempo y la otra mitad tratando de recuperarlo"


SOBRE EL AUTOR -->


JULIO LLAMAZARES, nació en Vegamián (León) en 1955. Su obra abarca prácticamente todos los registros literarios, desde la poesía -La lentitud de los bueyes (1979) y Memoria de la nieve (1982)- a la literatura de viaje- El río del olvido (1990, Afaguara, 2006), Trás-os-Montes (1999), y Las rosas de piedra (2008), primer volumen de un recorrido sin precedentes por España a través de sus catedrales-, pasando por la novela- Luna de lobos (1985), La lluvia amarilla (1988), Escenas de cine mudo (1994) y el Cielo de Madrid (2005)-, la crónica - El entierro de Genarín (1981)-, el relato corto- En mitad de ninguna parte (1995)- y el guión cinematográfico. Sus artículos periodísticos, que reflejan en todos sus términos las obsesiones propias de un narrador extraordinario, han sido recogidos en los libros En Babia (1991), Nadie escucha (1995) y Entre perro y lobo (2008). Su último libro es el volumen de relatos titulado Tanta pasión para nada (2011).

martes, 3 de diciembre de 2013

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA QUE LOS NIÑOS LEAN?

SI LOS NIÑOS LEEN, SU CEREBRO SE DESARROLLARÁ DE OTRA MANERA MÁS "ESTILIZADA"


A los 4 años de edad, los estímulos influyen sobre el desarrollo de la corteza cerebral, pero este efecto es mucho más pequeño a la edad de 8 años. Me refiero a los estímulos que proporciona la lectura (ahora no vamos a discutir sobre la lectura de qué libros, en qué formato, su precio desorbitado, etc.)
La cuestión es que si los niños leen de pequeños, sus cerebros crecerán y se desarrollarán de una forma distinta al cerebro de los niños que no suelen leer. Concretamente, parece que el cerebro se "estiliza".
Es lo que sugiere un estudio llevado a cabo por Martha Farah y sus colegas investigadores de la Universidad de Pennsylvania en la Reunión Anual de la Sociedad de Neurociencia. Para llevar a cabo el experimento, seleccionaron a 64 niños a los que hicieron un seguimiento desde su nacimiento hasta la adolescencia, donde se evaluó su ambiente, se cuantificaron los libros y juguetes educativos, así como los estímulos proporcionados por los padres.
Diez años después, los científicos descubrieron que los niños que habían recibido más estimulación mental a los 4 años presentaban una corteza cerebral más delgada, más estilizada, lo que provoca que el procesamiento de información se más eficiente.


Pero ¿qué pasa exactamente, en tiempo real, en el cerebro de una persona que lee y entiende lo que lee, a diferencia de una persona que simplemente mira las imágenes en una pantalla o escucha palabras de un cuentista?
En 2009, la revista Psychological Science publicó un estudio al respecto, llevado a cabo en el Laboratorio de Cognición Dinámica de la Universidad de Washington, cuya principal investigadora fue Nicole Speer.

"Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en una narración. Los detalles de las acciones y sensaciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas. Las regiones del cerebro que se activan a menudo son similares a las que se activan cuando la gente realiza, imagina u observa actividades similares en el mundo real"

Si queréis, de todas maneras, profundizar en la cuestión de que no es lo mismo leer un texto lineal en un libro que un texto jalonado de hipertextos en Internet, aquí tenéis un artículo donde profundizo más en la cuestión.


Con todo, inculcar la lectura en niños no es tarea fácil. Y en muchas ocasiones no es tan sencillo como la simple crianza: la genética también juega un papel relevante...

Entonces: ¿Qué podemos hacer para qué los niños lean?

(Artículo de Sergio Parra (@SergioParra_), publicado en su blog "Papel en blanco")

martes, 19 de noviembre de 2013

DIARIO DE INVIERNO


En este libro Paul Auster mezcla la novela y la autobiografía para rememorar distintos episodios de su vida, entre ellos sus primeras experiencias sexuales, sus ataques de pánico o las estancias hoteleras antes de su permanencia en Park Slope.
Después de ejercicios rutinarios de best seller de "qualité" y metaliteratura de relleno, un sexuagenario Paul Auster nos conduce con maneras no lineales y perspectiva en segunda persona a través de su memoria para crear situaciones de carácter sexual, familiar, amoroso, sociocultural... Es un texto de reflexión agridulce con dosis de lirismo y tramos de artificio efectista, adornos complacientes y reiterativos de lugares, personas y anécdotas de trascendencia menor, que siendo sinceros, interesarán a él y sus familiares más cercanos, pero nada al lector en general, o esa ha sido mi impresión.
Su narración alterna pasajes de exquisita elegancia formal, alguna ironía poco incisiva y rasgaduras emocionales, con situaciones deslavazadas que reciclan sentimientos y expresiones poco originales. Una lectura, que al menos en mi caso particular, me ha resultado totalmente indiferente.
Paul Auster se ha propuesto tener una cita anual con sus lectores desde hace algún tiempo, lo que sus numerosos aficionados en todo el mundo agradecen. Sin embargo, también es cierto que desde "Brooklyn Follies", del año 2005, el escritor parece empeñado en publicar libros deliberadamente menores. La sensación es de que la mayoría de las veces sólo ha querido cumplir con sus editores, pero rehuye el desafío de superarse a sí mismo.
Es lo que ocurre con "Viajes por el Scriptorium" y "Un hombre en la oscuridad", claros ejercicios de estilo con poca enjundia. Le quedó mucho más redonda su obra "Insivisible", quizá su mejor obra del último lustro, con pocas novedades pero de gran interés. Su último volumen hasta la fecha había sido "Sunset Park", que empieza con fuerza, pero se acaba apresuradamente. Ahora, Anagrama, publica en España este "Diario de Invierno", que tampoco tiene grandes pretensiones, y su lectura me lo ha demostrado.
En este "Diario de invierno", retoma la faceta autobiográfica mostrada anteriormente en alguna de sus obras. En primer lugar repasa acontecimientos de diferentes etapas de su vida que se le quedaron grabados, como el golpe que recibió cuando uno de los jugadores contrarios se le abalanzó encima durante un partido de béisbol, su descubrimiento del sexo junto con una prostituta, una reflexión sobre la edad de las personas que le brinda su admirado actor Jean-Louis Trintignant, y sobre todo un accidente de tráfico del que se siente principal culpable. Además, el escritor rememora la totalidad de casas donde ha vivido a lo largo de su vida, desde la calle South Harrison, 75, en Nueva Jersey donde su familia habitó cuando era bebé, pasando por sus residencias en París durante su juventud y las que compartió con sus parejas.



En esta ocasión aunque está hablando de sí mismo, Paul Auster, escribe en segunda persona, una técnica difícil pero que ya le había dado buen resultado en alguna otra obra. Gracias a esto logra bastante fuerza, al tiempo que provoca la sensación de que el autor se observa a sí mismo. Como es habitual el autor demuestra su dominio de las estructuras imaginativas.
Por lo demás, apenas aporta novedades al universo de Auster. La mayoría de datos que ofrece sobre su vida son ya sobradamente conocidos, y aunque al principio promete, no aporta la profundidad que sería deseable. Queda una serie de pensamientos interesantes.



En conclusión, un libro que no me ha gustado en absoluto, se me ha hecho eterna su lectura (de esas veces que te tienes que poner un número de páginas para leer al día porque sino sabes que nunca lo terminarás), describe capítulos de su vida que para el lector no son nada interesantes, quizá sí para su familia y amigos, una de esas decepciones en mayúsculas. Mi primer acercamiento a Paul Auster convertido en una verdadera decepción, no obstante, intentaré darle otra oportunidad con otra de sus obras. 




"Tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas. Tienes setenta y cuatro años. Afuera, la atmósfera es gris, casi blanca, no se ve el sol. Te preguntas: ¿Cuántas mañanas me quedan? Se ha cerrado una puerta. Otra se ha abierto. Has entrado en el invierno de tu vida"

jueves, 14 de noviembre de 2013

COLABORACIÓN: LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT


Una colaboración de Lorenzo López (@Lorenlr14) para Opinared, "La verdad sobre el caso Harry Quebert":


Un libro fascinante. Son las primeras palabras que se me vienen a la mente en cuanto escucho este título. Una historia formidable de un amor prohibido que termina reunificando la vida de dos escritores, alumno y maestro, que habían perdido el contacto por el éxito del primero.
Nos traslada hasta el más hondo Estados Unidos, a la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. Allí es donde transcurre esta apasionante novela en la que el autor nos hundirá hasta lo más profundo de un asesinato y su investigación, haciéndonos pasar por innumerables testigos, culpables, pruebas… Todo ello bajo la narración del propio escritor, Marcus Goldman, que es el que intenta “salvar el cuello” de su mentor. Conforme se va desarrollando el caso, van apareciendo pruebas que parecen aclarar quién va a ser por fin el asesino, pero cuando crees que todo está sentenciado, llega un nuevo giro que lo trastorna todo, hasta el punto de no saber en quién “confiar”.
Me llama la atención otro detalle que a lo mejor se puede pasar por alto, pero que es de un ingenio increíble. Los capítulos del libro van en orden descendente, es decir, hacia atrás, y ello también tiene que ver con el propio libro, aunque no pueda descubrir el por qué de ello.
Por último, una frase extraída del propio libro que expresa lo que es el libro en sí:


“No escriba para que le lean: Escriba para ser escuchado.” 
...Y vaya si le hemos escuchado… 

domingo, 10 de noviembre de 2013

INEVITABLEMENTE LUNES

"Inevitablemente Lunes" recoge los versos de Blas Martínez preparó para el recital poético celebrado el 22 de septiembre de 2013 en Café Ítaca (Murcia), acompañado por Marwan, Diego Ojeda y César Ulla.
Blas Martínez (Albacete, 1984) es colaborador habitual de webs de actualidad sobre música pop-índie, Crazyminds y Live The Roof. También colabora en la web brasileña Comunika Lovers y en la revista cultural mexicana Contra sentido. 
Ha publicado varios textos en la antología Pinceladas de relatos, (Pasión por los libros, 2010) y en Arte-Grafía, (Pasión por los libros, 2011). En 2013 autoedita y publica con Bubok Publisher su primera a-novela, Malversaciones y otros delitos literarios, libro que se pone a la venta simultáneamente en España, México, Argentina y Colombia.


Prometo no llorar si tú no lloras,
no gritar si tú no gritas,
aprender a no hacerte llorar,
ni gritar].
Qué difícil es consolarte sin manos,
hacer las paces sin lenguas,
acostarse a diez mil kilómetros de ti.
A veces, por más que busque,
sólo encontramos
hielo entre las sábanas
y un nido de palabras muertas
en bocas que no saben callar.
Hasta las parejas perfectas
tienen días en los que se aman a muerte,
se acarician a gritos,
se arañan la piel del alma
y sólo tienden a llorar.
Pero sé que todo está bien
si mientras me gritas “lárgate”
me susurras “no me sueltes nunca”.
Todo está bien
mientras haya un después de la tormenta.

(Verso "Después de la tormenta", incluido en "Inevitablemente Lunes", arreglos de Marwan)





Puedes descargarte esta plaquette de Blas Martínez de forma totalmente gratuita en el siguiente enlace:

http://www.bubok.es/libros/227471/Inevitablemente-Lunes

y también seguirlo en su blog: ellaberintodepapel.com

martes, 29 de octubre de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert

Es difícil comentar este libro sin descubrir nada de la trama que poco a poco se va abriendo ante nosotros página a página. Y sería una pena desvelar ni un sólo detalle, pues el gran mérito del libro está en ir descubriendo todo poco a poco. Sólo diré que en esencia se trata del asesinato de una adolescente de 15 años, Nola Kellergan, en Aurora una pequeña población de New Hampshire, rodeado por infinidad de situaciones, sospechosos, éxitos, fracasos y gaviotas. Ah, y un libro...o varios.

Me ha gustado especialmente la forma en que el autor viene y va del pasado al presente continuamente, sin que por ello perdamos el hilo de la trama en ningún momento. Resulta original y cautivador esta forma de escribir y entremezclar tiempos sin perder al lector. Todo transcurre en tres épocas entremezcladas, 1975, 1998 y 2008.

También es tremendamente adictivo, pues a medida que lo lees las conjeturas van cambiando continuamente en tu cabeza y cuando crees que todo está resuelto, pues no. Aparece un nuevo dato que lo cambia todo y el asesino que el autor te había hecho creer que era culpable, pues ya no lo es. Lo que te lanza a una nueva vorágine de lectura sin cesar.


El tremendo éxito que ha tenido el libro no es fruto de la casualidad, sino de un trabajo bien hecho, un libro bien construído y una historia creíble e interesante. La novela ha ganado el Premio Goncourt des Lycéens, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa. Su autor Jöel Dicker ha entrado por la puerta grande de la literatura con esta su segunda novela.

Jöel Dicker
«Todo el mundo hablaba del libro. Ésta es la primera frase de La verdad sobre el caso Harry Quebert: una profecía autocumplida, pues el libro de Joël Dicker ya se ha transformado en un fenómeno mundial.» Le Monde


sábado, 19 de octubre de 2013

MIL SOLES ESPLÉNDIDOS



"Como la aguja de una brújula apunta siempre al Norte, así el dedo acusador de un hombre encuentra siempre a una mujer. Siempre. Recuérdalo, Mariam".

"Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros" (Poema sobre Kabul de Saib-e-Tabrizi, S.XVII)

Un recorrido por los últimos años de la historia de Afganistán, un país que desde la antigüedad ha sufrido invasiones desde los Macedonios, Sasánidas, Árabes, Mongoles, Soviéticos. Hasta que las áreas tribales, con antiguas leyes, se sublevaron contra los comunistas y sus decretos orientados a liberar a las mujeres. Y llegaron los talibanes con sus propias leyes, muy diferentes, restrictivas y prohibitivas. Con el paso del tiempo diversos presidentes ascendieron al poder y fueron asesinados. Terminaron viejas guerras y otras nuevas comenzaron. Como consecuencias hubo matanzas, palizas, hambre, que marcaron la vida de los afganos con un sufrimiento inimaginable. Y obligó a muchos a huir del país, llegó a haber ocho millones de refugiados fuera de Afganistán. A pesar de ser un imperio derrotado, la fortaleza de este pueblo les ha hecho encontrar el modo de sobrevivir y seguir hacia delante. Y será con la historia de Mariam y Laila con quienes sentiremos el desconsuelo, la decepción, el miedo, la derrota, pero también la esperanza, los sueños y los pequeños detalles que les dan fuerza para seguir viviendo.



A Mariam la conoceremos en 1974, cuando tenía 15 años, hija ilegítima de Yalil, un rico hombre de negocios. Mariam vive en Herat con su madre, Nana, una mujer que siempre ha sido desdichada e infeliz, emociones que le ha transmitido a su hija, junto a pensamientos negativos sobre que sin ella no sería nada, haciéndola sentir que querer vivir con su padre sería un erro porque aquel no era su lugar. Como consecuencia de las situaciones que se producen de forma precipitada acepta casarse con un hombre llamado Rashid treinta años mayor que ella. En un instante su vida cambió, se fue a vivir a Kabul, a otra cosa, donde todo era extraño, y le llegó la nostalgia de su madre, del ulema Faizulá, de su antigua vida.
A Laila la conoceremos en 1987, cuando tenía 9 años. También tiene una madre que le marca bastante, Mammy es triste y depresiva, sólo tiene en su mente a sus hijos varones que están luchando en la guerra, e ignora a su hija. Por suerte Laila tiene el apoyo de su padre, Babi, y la amistad de Tariq. Pero a los 15 años su vida sufre un importante revés. Y siente la falta de esas personas que habían sido imprescindibles en su vida: sus hermanos Ahmad y Nur, sus amiga Hasina y Giti, sus padres y, por supuesto, Tariq.

"...Mariam se quedó acostada en el sofá con las manos metidas entre las rodillas, contemplando la nieve que se arremolinaba frente a la ventana. Recordó que Nana le había dicho en una ocasión que cada copo de nieve era el suspiro de una mujer a la que habían ofendido en algún lugar del mundo. Que todos los suspiros subían al cielo, formaban nubes y luego se deshacían en trocitos diminutos que caían silenciosamente sobre las personas. 
.-Para recordar cuánto sufren las mujeres como nosotras -había dicho-. Con cuánta resignación soportamos todo lo que nos toca sufrir"



Y es ente momento cuando la historia de estas dos mujeres, Mariam y Laila, se entrelaza. Dos desconocidas que por circunstancias tienen que compartir mucho en el día a día, primero tienen un sentimiento de intromisión, de duda, de miedo, hasta que con una mirada supieron que ya no serían enemigas. Su relación se estrecha como le de hermanas o, por la diferencia de edad, como madre e hija, haciéndose todavía más fuerte cuando nace Aziza. Esta pequeña les da la vida. Para Mariam tanto tiempo de sufrimiento en su vida se desvanece gracias a Laila y Aziza, a quienes considera prolongación de su propio ser. Mientras Laila, que también lleva sobres sus espaldas mucho dolor, siente que Mariam le da fuerza y por ello siempre la llevará en su corazón, donde brilla con el esplendor de mil soles.



Una novela impactante, tremenda y terrible por lo que relata (la cruda realidad que sufre día tras día la mujer afgana). Un relato, que a pesar de lo espeluznante de la descripción de ciertas situaciones, deja siempre paso al sueño y la esperanza. Hacia tiempo que una novela no me emocionaba de verdad: los protagonistas de "Mil soles espléndidos" llegan al corazón y el lector siente fácilmente una conexión especial con ellos. Uno sólo espera que el destino no siga siendo tan cruel. Un occidental sólo puede imaginar lo que debe ser vivir en un país como Afganistán, un verdadero infierno, sobre todo si eres mujer, una sociedad retrógrada como la afgana, en una ciudad derrumbada como Kabul. La obra de Khaled Hosseini es capaz de capturar una pequeña parte de ese rincón del mundo, de sus gentes, y plasmarlo de forma excepcional en las páginas de sus libros. Sin duda una novela que recomendaría a todo el mundo, una obra de arte en forma de libro.

"Dios nos ha hecho distintos a los hombres y las mujeres. Nuestros cerebros son distintos. Vosotras no sois capaces de pensar igual que nosotros. Los médicos occidentales y su ciencia lo han demostrado. Por eso nos basta con el testimonio de un varón, pero en cambio exigimos el de dos mujeres. -dijo el talibán-"




EL LUGAR MÁS PELIGROSO DEL MUNDO PARA SER MUJER: AFGANISTÁN...UNA VERGÜENZA QUE SIGUE EXISTIENDO EN PLENO SIGLO XXI.

La realidad Afgana resulta del todo desconocida para la comunidad internacional. Las imágenes que recibimos por parte de los medios de comunicación nos lo presentan como un país de naturaleza beligerante en el que sólo se publicita aquello que tiene que ver con la actuación de las tropas internacionales de Naciones Unidas desplazada allí y las bajas que se cuentan entre sus filas. Es la cara de una realidad mucho más compleja donde el último peldaño del reverso de la moneda lo lleva ocupando desde hace mucho tiempo la mujer.